A correazo limpio
Me topo con Ed en Growlr. Dice que es activo, guapo, asiático. Por lo general en las aplicaciones no suelo empezar el contacto, pero en este caso veo que ha revisado mi perfil y hacemos clic. Charlamos y me invita a su apartamento en la Primera Avenida.
Llego en una tarde de lluvia, y como buen huésped me descalzo. Veo que hay un señor algo mayor en el salón viendo la tele, pero Ed me lleva a la alcoba. Tenemos una curiosa, a veces tensa conversación sobre el PreP, cuando desde el respeto le pido si puede evindenciar el tratamiento. Y tras mirarme un poco raro me saca el frasquito más reciente con las pastillas. Listo. Llevamos hablando unas semanas, y me ha preguntado sobre mis intereses. Él es activo, con pollón grueso y de unos 18 cms. Y quiere un sumiso. A mí me da casi igual, lo he hecho y aunque no es mi especialidad, me pliego, literalmente.
Ed es agradable, muy afable y entablamos buena conversación. Pero una vez metido en el asunto, asume el rol dominante. Me folla con condón, pero justo antes de correrse se quita el condón. Pronto se pone duro otra vez y repetimos.
La velada siguiente es más sui generis. Primero me limpio bien con una ducha especial que tiene. Y tras el primer polvo, la paliza. No me duele mucho y lo hace de manera interesante. Me agarra los testículos y poco a poco mueve mis huevos, rozando esa fina línea de dolor. Luego, me venda, ata y pone un boxer usad en la boca, y me da correazos con mi propio cinturón. Tengo dos miedos, uno que se propase y debido a que no pueda comunicarme, siga. Pero eso es precisamente parte del morbo. Me veo excitado y después de sacarme casi toda la leche que me ha depositado la primera vez, se corre por una segunda. Me obliga a pajearme maniatado, pero aún así me corro copiosamente.
Al salir de la sesión, me presenta a su marido que me supongo ha escuchado los gemidos y todo lo demás. Un señor contemporáneo mío, y también bastante gordito. Me quedo perplejo, la verdad es que hay que tener temple para hacer estas cosas.
En las siguientes sesiones me empieza a hacer un poco de daño, pero procuro aguantar porque soy macho. Me pide llevarme al baño y entonces al penetrarme orina dentro de mí. Cuando la saca, flácida, me veo curiosamente excitado y le invito a que me mee encima si le queda algo, cosa que hace. Las sesiones se vuelven un poco rutinarias pero después empiezan los problemas. Prefiere verme cuando su marido está fuera y exige exclusividad. No tengo problemas para eso, pero claro, pueden pasar dos o tres semanas entre encuentro. Se lo comento y me dice que lo evaluará, porque la carne es débil. Y desde entonces, hace varias semanas, nada.







