Volvería a hacerlo. Oh yes, we LOVE londonLife
Este no es otro escrito para reprochar nada a nadie, si no todo lo contrario, estoy feliz de estar aquí. Estoy cansada de leer penas de todos aquellos que han tenido que salir de España en búsqueda de empleo. No los culpo por lamentarlo, cada uno tendrá sus razones pero quizás deberíamos verle el lado positivo a todo esto. Por lo que, no quiero caer en la crítica fácil, apuntando a la crisis económica o analizar la gestión política de turno. Por supuesto que para mí el hecho de estar fuera de casa no ha sido fácil. Aún así, soy una privilegiada porque la vida me ha dado la oportunidad de haber tenido que salir de mi país forzosamente a trabajar y de haber recibido unas lecciones que solo se aprenden fuera de lo que consideramos nuestra comodidad. Esta experiencia la llamo London Life. Vivir aquí es de todo menos estar todo el día haciendo turismo, de compras o paseando por Harrods. London Life es el día a día en un Londres donde cambias el bus turístico por el que te lleva al trabajo, a casa y de vez en cuando al aeropuerto a pasar unos días en familia, los cuales siempre nos saben a poco. Pero es así, y cuando llevas ya tiempo aquí, comienzan a darse una serie de sentimientos encontrados, ya que por un lado te has hecho a tu rutina y te gusta, y por otro sabes que este no es tu sitio. Ya el Big Ben tiene otro brillo cuando lo miras, lo sientes más tuyo aunque a la misma vez aflora en ti tu lado más patriótico de esa España culpable de que hoy estés aquí. Nunca olvidaré cómo lloré ese día al despedirme, y ahora lloraré de igual modo cuando tenga que irme. Dentro de mis sueños nunca estuvo terminar mi licenciatura y master para cambiar la enseñanza por ser dependienta de tienda, y mucho menos, lejos de donde yo quería desarrollarme como persona. Pero todo pasa por algo, y hoy por hoy, me alegro. Mi caso, como el de muchos otros, viene de la mano de mi amor y compañero de aventuras. Todo se dio como efecto dominó, primero fue él y más tarde yo. Dos perfiles bastante similares: jóvenes, preparados, formados pero sobre todo, valientes. Dos perfiles sin trabajo en España, cuando personas mucho menos preparadas que nosotros, disfrutaban del lujo de poder hacerlo en su propia ciudad, y muchos de ellos para colmo anclados en un sistema que debería actualizarse de inmediato. Pero no éramos los únicos con tan mala suerte, por supuesto. Mientras tanto, muchos que podrían haberse apuntado a esta aventura, sin siquiera intentarlo, prefirieron quedarse y seguir estancados ya que el miedo a perder sus comodidades les detuvo (casa de papá y mamá, sus pocos ahorros, o dejar atrás un trabajo precario). Otros marcharon y tuvieron que volver al poco tiempo porque al principio nada es fácil. Es más, desgraciadamente la gran mayoría de españoles con los que te topas son más tropiezo que ayuda. Ahí te das cuenta del dolor y resentimiento con el que han llegado aquí, y si a eso se le suma lo complicado que es establecerse en esta ciudad, el resultado es que descubres la gran mentira que vendemos al afirmar tan orgullosos de lo buena gente y simpáticos que somos. Sin embargo, los que empezamos nuestra vida aquí, dejamos atrás nuestra rutina para empezar de cero, lejos de los nuestros y de todo. ¡Ahora tocaba aprender tantas cosas! ¿Quién nos iba a decir que iba a ser tan difícil alquilar un piso, o que la lista de la compra iba a ser tan diferente a la que estábamos acostumbrados? Es en la distancia donde se encuentran muchas respuestas, donde se multiplica el miedo ante lo desconocido, donde descubres la importancia de asimilar y obedecer las normas de una nueva cultura, donde pones a prueba tus límites, donde ves de forma más clara quién se acerca a ti de manera interesada, y, para la sorpresa de muchos, donde se cuentan con pocos dedos a los amigos, e incluso a los familiares. Es curioso cómo, a pesar de que nuestro país no ha podido darnos lo que buscábamos, fuera de sus fronteras te conviertes en su mejor embajador. Vendemos la marca España con orgullo, compramos productos exportados, invitamos a todos aquellos que puedan que nos visiten y llevamos a gala nuestra gastronomía. Por lo que la prensa internacional podrá dar cifras del paro en España y número de emigrantes, pero lo sorprendente es que no podemos disimular que a pesar de todo somos españoles y no nos avergonzamos de ello. Es más, he podido apreciar que recibimos un mejor trato por parte del inglés en comparación con el que reciben otras nacionalidades. Volviendo a los que se quedaron allí, he de decir que es triste pero reconfortante a la vez sentir que hay personas que a pesar de todo, te envidian y le quitan valor al hecho de que te hayas ido. Porque en el fondo a ellos les habría encantado tener la suficiente valentía para vivir una experiencia inigualable y tan enriquecedora. Así que por sus reacciones, te emocionas al saber que a final de cuentas lo has hecho bien y no te has equivocado en tu decisión. Es ahí cuando te paras a pensar y le agradeces a la vida que haya puesto obstáculos en tu camino y que su proyección haya ido por ese lugar. Es ahí cuando entiendes que tus lágrimas te han hecho más fuerte, que tus miedos ya no son tantos, que hay amistades que no conocen de idiomas o fronteras, y que por todo esto, puedo afirmar con orgullo que estoy agradecida, que soy feliz, y que volvería a hacerlo. Lo volvería a hacer porque he aprendido que ser feliz solo depende de que quieras serlo y creértelo, aunque tus planes cambien. Yo tenía mi vida programada y he de decir que nada de lo que yo quería lo he tenido en su momento, de hecho la mayoría de las cosas aún me faltan, sin embargo este cambio de rumbo que al principio parecía injusto y al que más de una vez nos ha hecho preguntarnos por qué nos ha tocado a nosotros, me ha hecho madurar a una mejor persona, sigo siendo inocente en su justa medida pero con otra perspectiva del mundo. Londres me ha dado la oportunidad de ejercer una faceta profesional distinta que me encanta y que deseo seguir desarrollando a mi regreso: Visual merchandiser. Aún me sorprendo con este país que sabe valorar resultados y no certificados. Siempre asumí que tenías que ejercer la profesión para la que te habías preparado en la universidad. Por lo que jamás me vi trabajando en retail. Ahora, es otra oportunidad laboral que tengo además de mi titulación y de la mejora indudable de mi nivel de inglés habiendo desarrollado una etapa de mi vida en esta lengua que me tiene enamorada. Es una experiencia mágica descubrir "un nuevo yo" cuando haces amistades, convives y te relacionas en un idioma que no es el tuyo y que a pesar de que creas dominarlo, sigues aprendiendo día a día. Eso sí, siempre tuvimos claro que nuestro paso por aquí era temporal. Estamos preparados para volver y proyectar todo lo que hemos aprendido. No sabemos si tendremos trabajo pronto a nuestro regreso, pero después de todas estas experiencias tenemos muchas ganas y fuerzas para comernos el mundo! Y muchos dirán, "No hace falta irse a Londres para aprender esas cosas". Seguramente. Esta simplemente es nuestra historia, la de unos ciudadanos más que vinieron a Londres y se dieron cuenta que si la vida te lleva por caminos que no pensabas andar, no hay que tener miedo. Es mucho mejor aceptarlo, verle lo positivo y seguir adelante con una sonrisa.












