Oh por dios, setenta y un copitos.
Me cago en la puta madre.
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@ohpordioscopitosmiles
Oh por dios, setenta y un copitos.
Me cago en la puta madre.
Scotland, 2025.
Oh, por dios. Noventa y cinco copitos
No sé por dónde empezar.
Quizá por la sensación que me invade y me llena de incertidumbre. Pero, ¿cuál es?
Antes lograba identificar cada uno de mis sentidos pero ahora ni siquiera puedo darme cuenta qué es mentira y qué es autoboicot.
Me sale llamarlo sexto sentido, pero quizá sea mi cabeza que un vez más no me permite ser feliz.
Por otro lado mis sentidos creen ya haberlo vivido todo, por eso mi alma enciende miles de alarmas que no me dejan conciliar el sueño y que dan una y otra vez mis vueltas al asunto.
¿Será que mi ingenuidad podrá dejarme ser libre sin culparme de qué hacen los demás de mi o mi orgullo jamás podrá relajarse por completo por miedo a quedar como un idiota al hacerme entregar por completo, una vez más, por el estúpido amor?
Recordar que no sentir nada es diez veces peor que sentir mucho. Recordar que la soledad pesa siete veces más que el desamor. Que es mejor tener un corazón apachurrado de sentir que oxidado por no permitir contacto. Vivir es la emoción, la acción, el llanto y la euforia. Si no dejas que algo pase, estás cincuenta por ciento dormido, y dormir a éstas alturas equivale a la vigilia de quien no le interesa vivir. O teme. O está cansado. Pero por qué.
Clara Ajc
Oh, por dios. Noventa y cuatro copitos
Cuántas vueltas le damos al asunto de pensar si realmente nos merecemos cosas bonitas, optando por agarrar fuerte de la mano a esa idea oportunista que pone en duda el hecho de que todos tenemos la chance de tener hasta el universo completo más bonito de todos dejando de lado que, de alguna manera, las cosas bonitas son solamente subjetivas al resto que nos rodea.
De esa manera todos podrían entender que tener cosas bonitas, no es de merecer, sino más bien de soltarle la mano a aquello que obliga a dar tantas vueltas dejándonos mareados por completo, para poder encontrar cualquier mínimo detalle dándole sentido único y así realmente sentir que tenemos hasta el universo más bonito de todos.
🚀🌕
Oh, por dios. Noventa y tres copitos.
Acabo de escribir algo sobre la soledad y lo acabo de perder en el camino del moderno y aburrido copy past.
Me convertí en lo que siempre odié.
Aunque me acuerdo muy bien de lo escrito, las palabras se las va a llevar el viento en forma de una enseñanza que no se aprende en ningún otro lugar que no sea desde el necesario corazón.
Porque las intuiciones no fallan y el corazón sabe de eso, sólo que queremos hacer como que sí porque... "¿él que sabe?". Y sabe...
Y desde ésta rama que se está por romper de tanto escribir sin sentido, me retiro sin el estúpido copy past.
Mario Maher
fb: Mario Maher (Autor)
Oh, por dios. Noventa y dos copitos.
No están conmigo porque me quieren realmente. Están conmigo porque soy una persona que sabe soportar.
La vida me dio herramientas para llevar en mi espaldas una montaña de incertidumbres, tristezas y desilusiones en tamaños irreales y aún así el don para ajustar cada una de mis emociones para atender cualquier dolor ajeno con las mejores muecas que manejan los hilos de mi alma.
Pero duele. Duele saber que no están conmigo porque quieren, porque me eligen... sino que lo hacen porque se adaptan, porque me quedo, porque respondo, porque soy una persona que puede soportar las ramas del otro.
No me eligen. Sólo no quieren estar solos.
Oh, por dios. Noventa y un copitos.
Al compararnos, nos seguimos alejando.
Y lo irónico es alejarnos para que ésto perdure, cuando lo que queremos realmente es estar juntos.
Efectivamente, el miedo nos sigue controlando.
Y así es como la futurología se te va de las ramas. Y vos tan escéptico, no te das cuenta.
Oh, por dios. Noventa copitos.
En el fondo ya sé que tengo que alejarme de vos; que no tengo que pensarte; prestarte más atención; dejar de sonreír ante una notificación que dice tu nombre después de haber estado horas sin ella por tu falta de respuesta; de perdonarte cosas que no tengo ganas de volver a repetir.
En el fondo ya sé que no tenemos nada que ver; que no hablamos el mismo idioma.
En el fondo ya sé que no tengo que pensarte hasta el cansancio y menos cuando no nos entendemos, pero de a ratos nos volvemos a gustar encontrándonos y nos llevamos bien, ¿viste?
Y eso es lo que me confunde y me hace dudar...
Porque vos no sos como agua que brota en la tierra y da ganas de hacer pozos para ver si hay más, sino más bien sos más lluvia que moja el suelo por un ratito y luego se evapora.
Y cómo duele éste sentimiento que sigue queriendo descubrirte a pesar de eso.
En el fondo ya sé que vuelvo a hacer las cosas mal volviendo a vos con miedo, y entre líneas y memes graciosos te pido disculpas por eso.
En el fondo sé que estoy consiente de éste dolor e incertidumbre que generaste dentro mío, pero también sé que no quiero sacarte de ahí ni por un segundo porque de seguro duela más.
En el fondo ya sé que una noche a la luz de la luna le seguí el hilo a mi alma rota y mi tristeza sin fundamento alguno y de tanto enrollar el ovillito te encontré a vos en la otra punta y no me sorprendí... todo lo contrario. Me aliviaste.
Me encontré en vos... por eso permanezco.
Oh, por dios. Ochenta y nueve copitos.
Ojalá en otra vida no tuviera tanto miedo de tirarme al vacío de lo incierto; que se me caigan los velos y la verdad me exponga tanto hasta el punto de darme alas para poder soportar hasta el más valiente viento.
Ojalá en otra vida dejen de atormentarme las ilusiones negativas; que el amor real sea tan claro como el sol del mediodía; y que el pasado sane y deje atentar contra el amor sincero, sin ataduras, ni enrriedos que nos hagan tropezar con cada rama que se me interponga en el camino.
Ojalá en otra vida pueda controlar ésto que siento la próxima vez que me deje llevar con cada latido de mi corazón y cada dolor de panza al pensar en un hilo que desde el principio muestra sus cuerdas.
¿En qué pensé? Quizá preguntarme realmente, ¿Por qué pensé que era buena idea escucharme el corazón?
La pasión
Salimos del amor como de una catástrofe aérea Habíamos perdido la ropa los papeles a mí me faltaba un diente y a ti la noción del tiempo ¿Era un año largo como un siglo o un siglo corto como un día? Por los muebles por la casa despojos rotos: vasos fotos libros deshojados Éramos los sobrevivientes de un derrumbe de un volcán de las aguas arrebatadas y nos despedimos con la vaga sensación de haber sobrevivido aunque no sabíamos para qué.
Tomado de ‘Babel bárbara’ de la poetisa Cristina Peri Rossi.
Ying and Yang Moon by rami_astro
Oh, por dios. Ochenta y ocho copitos.
Dicen que lo que pasa es un poco por casualidad y otro poco por causalidad, el principio o el origen de algo que nos permitimos vivir bajo el control de nuestro subconsciente durmiente, dejándonos creer que sólo sucede lo que sucede casualmente y no porque así lo quisiéramos.
Para mí, la vida es muy compleja como para que casualidad y causalidad puedan aparecer de la mano como si nada.
Nos dejamos llevar por una causalidad y nos permitimos cautivar demasiado por los cantos de sirena de la alegre casualidad.
Ya no sé si creer en las casualidades, todo es causa y efecto. Tampoco en un hilo que nos una, ni que sea del color que realmente nos quisieron hacer creer.
Ya no sé si creer en el ying y el yang, ni en un equilibrio real, ni en un universo que une almas perdidas.
Ya no sé si seguir mirando la luna, sentir el sol y dejar que el viento mueva mi alma.
Todo es mentira. ¿La magia no existe?
Todo está en nuestra mente. Lo demás es efímero.
¿Para qué sentir? Sólo duele más.
Me visto con mis capas, me seco las ramas y a seguir. No me apuro más a entender los por qué's.
En los libros de filosofía no te enseñan que en las terminales de aeropuertos y autobuses la vida es más sincera. Los besos entre los amantes y las lágrimas de 'hasta pronto o hasta siempre' no ocultan nada. Todo duele más sintiendo ese fueguito en el pecho de que no hay lugar más genuino en el mundo: si te vas, ya te quedaste en un pedacito de mí, si llegas, me has regresado lo que me faltaba. El 'quédate dos ratitos más' y el 'pero si viene otro autobús detrás' son de las formas más honestas de decir amor que conozco. El sentimiento de que quizás no dije todo lo necesario, o que he hablado de más, pero no pasa nada. Caminar despacio para tenerte un poquito de nuevo o mejor seguir por el pasillo sin echar la vista atrás, que tal vez así duela menos; Los besos en la frente, los abrazos que son bálsamo y sosa, estrechar la mano y la despedida al aire: te quiero más de lo que dura el viaje de regreso.
Clara Ajc