Nos censuraron, cosificaron y etiquetaron, como si de ganado se tratara solo representamos carne para la sociedad. Pretenden marcarnos con sus cánones inalcanzables hasta hacer deslizar a la locura por sentir que no se será valorada por el aspecto que se tenga ya que se ha enseñado que no hay más que eso en una mujer. Lidiando con todo tipo de violencia que al parecer jamás será culpa del agresor porque su buen nombre está por encima de nuestra vida. Mundo de hipócritas dónde dicen estar contigo pero mueren de tan siquiera pensar en dejar de apoyar la industria del porno y la prostitución, tras un falso emblema de libertad y empoderamiento fingen estar de tu lado, pero otras manera de empoderamiento les molesta ya que no les beneficia; de todos modos no esperaba nada de los hijos del patriarcado.
Por eso toda mi esperanza está en las hijas de sus madres, las brujas, las desadaptadas, con el fuego que traen dentro quemenlo todo y de las cenizas renacerá un mundo con espacio para todas, dónde al fin se hayan roto aquellos moldes que nos condenan y aquella indiferencia a nuestras vidas qué trata de callarnos.