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Cansancio. Es lo único que siento tras la llamada de Marco. Cansancio y un vacío en el pecho, un vacío que duele, que se retuerce y desgarra sus propios bordes. Habría preferido que el Den Den Mushi no sonase, que se me hubiese caído al mar en una borrachera. Habría preferido recibir un tiro en la sien a aquella noticia.
“Thatch ha muerto. Teach... ese pedazo de mierda lo ha asesinado y ha huido. No hemos podido atraparlo. Papá ha intentado que Ace no se lance en su búsqueda, pero ha sido en vano. Lo siento, Qrow. Sé que erais buenos amigos.”Doy las gracias a mi antiguo hermano y cuelgo. Busco la petaca en el bolsillo de mi pecho y me la llevo a los labios. El whisky, más ardiente que una jarra del matadiablos más violento, me abrasa la garganta. Dos lágrimas, frías y amargas, dibujan sendas líneas en mis mejillas. Contengo un sollozo. Apenas escucho la puerta del camarote abrirse, la voz de Bonney decirme algo antes de que el silencio invada el cuarto. Un silencio roto únicamente por sollozos contenidos y por un susurro, ajeno a todo.
“Siempre fuiste un puto idiota. Adiós, hermano.”










