habían bastado escasos minutos en sitio para dar con facciones que reconocería hasta en lugar más concurrido; la incertidumbre sin aguardar por algo más para volverse protagonista, pues el ser conocedor sobre un actuar correcto es aún información desconocida. ¿sería buena idea acercarse con saludo natural? ¿o simplemente ignorar la presencia aun cuando existía presentimiento de que sería tarea realmente imposible? interrogativas que dejan bruma mental a su paso, y sin así desearlo, también sucumben con tensión en cuerpo a cantidades exuberantes. oculares son discretos al dar un par de miradas de soslayo, pero deslumbran la curiosidad en actos contrarios, y traen a flote un repiqueteo que está jugando en propia contra, porque las circunstancias son tan distintas a un pasado, cuando cafetería en especial era sitio de dos, ahora sólo dueña de recuerdos que atesora. colisión invade cada espacio de canal auditivo, guía los pasos con una impulsividad que también se apropia de las palabras, y aquel movimiento para quedar arrodillado a su lado. ‘ déjame… ’ petición le nace una vez más, suave y que no busca emplear un hostigamiento ( aunque aquello lo prevé casi imposible ). diestra apenas logra tomar par de piezas resquebradas antes de que verdosos se encuentren con palma ajena, el ceño fruncido y una necesidad de confirmar gravedad de herida; dedos que arden y piden por encuentro con piel, pero se frenan a medio camino. ‘ uhm, quizá deberías revisar eso primero. ’ vocablos tantean terreno, no buscan hundirse y ser simple habladuría; resuenan un rastro de preocupación que no va a evaporarse tan fácilmente. el rostro va en alto y la mueca en labios crece al observar a tercera en escena, misma que parte y espera detrás de mostrador. ‘ puedo ayudarte con esto mientras, si quieres. ’ ofrece, quedando en pie nuevamente y extendiendo mano disponible en modo de ayuda.
melancolía extendida ante precepto de pérdida que se ha realizado hace más tiempo del que podría percibirse como aceptable en cuestión de dolo sentido por relaciones perdidas todavía replica contra los huesos cuando observación de anatomía americana evoca memoria que corta el aliento y es lo que quiere denominar como instinto de supervivencia aquello que le suplica darse media vuelta y pretender que no le ha visto, porque nunca ha sido bendecida con entereza de poder pretender que todo se encuentra bien cuando le mira y es por aquello por lo que tensión acorrala lánguidas falanges que han actuado con torpeza, porque es maldición airosa chocando contra la punta de la lengua en el momento que es principalmente acción cobarde la que ha captado la atención, porque le ve acercarse y cierra los ojos por segundos breves, porque aunque todavía se aferra a cualquier oportunidad de presencia ajena sabe que debería alejarse, porque aunque es mismo escenario no es guión exacto, mucho menos protagonistas que se encuentren en misma escena y solamente intenta obviar hecho de que es carmín adornando palma, o movimiento torpe que se ha interrumpido por palabras contrarias cuando le mira por breves segundos a los ojos y exhala pesado. ‘ no es tan grave, estoy bien. ’ no sabe determinar sabor de afirmación cuando es a regañadientes que coge mano ajena, para ponerse de pie, obviando desastre que tercero llega a limpiar con mirada comprensiva y no puede siquiera imaginar semblante que porta en ese momento. ‘ no sabía que todavía venías. ’ murmullo es lento cuando se acerca a mostrador para coger servilleta y presionarla sin cuidado contra herida que al final no es ni la mitad de grave de lo que esperaba. ‘ ¿estabas esperando a alguien? ’