vainillc:
“no lo sabes…puedo alejarme. sabes que puedo hacerlo.” pero no lo quiere hacer, ese es el tema. no lo necesita y es en lo último que piensa cuando tiene su respiración tan cálida sobre la suya. “bien, está bien — ambos teníamos un maldito problema de posesividad y celos. eso no ha cambiado para nada, si me preguntas a mí.” relamió sus labios y cierto bichito se le atoró en el pecho. eran las cosquillas, los nervios. ya no lo sabía. fuera de su voluntad, llevó uno de sus dedos hasta la camiseta desabotonada de kaz. la corrió un poquito nada más, necesitaba encontrar su piel blanca, nada de jodidas marcas que no fueran suyas. “en mi mente, todavía me perteneces.” los zafiros recorrieron su cuerpo, lo examinaron cautelosos, con recelo inclusive. no quería encontrarse ni una maldita cosa. pero mientras más lo miraba, su cuerpo más se tensaba. era hermoso. cada parte. “te extraño…tanto, kaz.” y quería tocarlo, abalanzarse sobre él. asfixiarlo a besos, treparle encima, frotarse tanto sobre él que su aroma llegue a colmarlo. “si de verdad pensabas que llegar aquí no traería ninguna consecuencia, simplemente no sabes con quien estás tratando.” se detuvo un momento, delineó su cuello con los dedos. “porque el problema no eres tú, kaz. el problema soy yo, que no soporto mantenerme al margen.”
"pero no quieres hacerlo." el tampoco quería hacerlo. no quería poner distancias y extrañarlo otra vez. incluso si sólo es esto, sus cuerpos a centímetros apartados, sin tocarse era mucho mejor que el agujero que siente en su pecho cuando judas no está. "lo sé." musito mordisqueando su labio inferior, él mismo había estado buscando marcas en la piel ajena para odiar a quién sea que lo haya tocado. la piel de kaz cosquilleo ante su tacto, se estremeció. "no hay nada ahí." susurro tomando entre sus dedos la mano ajena. "ni una sola, de nadie." decía la verdad, una noche le dijo a nolan que le gustaba que lo marcaran de esa forma cuando en realidad en su cabeza ese derecho solo le había pertenecido a judas. "¿qué dice de nosotros que aún creamos que el otro nos pertenece?" preguntó con cuidado, había algo de dolor en su voz y ahora se daba cuenta que aun sostenía la mano del ojiazul, repartiendo caricias con su pulgar. "también te extraño. cada día." sentía una presión en su pecho, un apretón en un corazón. no debería seguir hablando, desenterrar sus sentimientos no le haría bien a ninguno de los dos. ya no estaban juntos, ambos conocían las razones pero aun así ahí estaba kaz esperando que judas lo bese, que vuelva a tocarlo, que no lo deje ir. "¿cuales son las consecuencias?" preguntó, su cabeza inclinandose hacia un costado para darle espacio. no necesitaba pensar en nada, su cuerpo ya reaccionaba a su tacto por si solo, mucho antes de él supiera hacia donde iba. "y yo no puedo alejarte."














