Algo escrito por aquellos tiempos en los que la inspiración sobraba.
Sí, probablemente te estés preguntando por qué demonios te escribo después de tanto tiempo, después de tantos años. En mi defensa, diré que sólo hago lo que me dijiste.
Sé que a estas alturas ya me estarás insultando de todas las maneras posibles, pero por favor, déjame explicártelo.
Durante estos meses, mi vida ha sido un vaivén. Nada de lo que hacía estaba planeado, ¿sabes? Ni siquiera me cuestionaba lo peligroso que podía ser ese plan, todo eran impulsos. Todo era no pensar lo suficiente como para recordarte.
Durante estos meses, he intentado no escribirte esta maldita carta millones de veces.
Me dijiste que te escribiese cuando lo necesitase y aquí estoy, necesitando huir de todo lo más rápido posible. A la velocidad de la luz.
Y es que no encuentro mi maldito lugar en el mundo, An.
No le encuentro el sentido a la vida.
Durante estos meses, no he tenido que pensar en esas cosas. Me ha venido bastante bien, no te lo voy a negar. Pero lo malo de posponer las cosas es que, cuando piensas que todo parece estar olvidado, vuelve. Ni siquiera ves venir a esa masa de cosas sin hacer o plantear. Sólo aparece y te engulle.
Tú siempre decías que no me agobiase. Que dejase de pensar en el tiempo que nos quedaba aquí. Que dejase de contar los segundos que quedaban para hacer algo y que simplemente lo hiciese.
Que no pensase, que actuase.
Y, lo cierto, es que eso es exactamente lo que he estado haciendo estos últimos meses. Irónico, ¿verdad? Cuando te vas, comienzo a seguir tus consejos. Y lo peor de todo es que no seguir tus consejos fue lo que me alejó de ti.
No soy capaz de precisar si ese consejo en concreto era malo, bueno o una mierda medianamente buena, pero por un momento funcionó.
Por un momento, porque ahora todo se está yendo a la mierda.
Los exámenes me atosigan.
Mi madre sigue insistiendo en que me decida entre una maldita Universidad.
Mi padre no hace más que insistir en que sea abogado, como él, cuando sabe perfectamente que mi corazón pertenece a mi guitarra.
Todos parecen querer mostrarme lo inútil que soy ahora que he vuelto a la vida real, ahora que me he decidido a dejar la inconsciencia de lado.
Antes de que te fueses, parecías tener la respuesta a todo y es por eso por lo que acudo a ti. ¿Qué hago con todo este tiempo perdido? ¿Qué hago con estos tiempos, en los que todo parece avecinarse demasiado rápido actuar? ¿Qué voy a hacer con el tiempo?
Dime, ¿por qué lo único que todos parecen querer es tiempo?
Mi madre dice que lo único que la gente quiere es dinero pero yo digo que ni por asomo. ¿En qué gasta la gente el dinero? En tiempo, Andrómeda. Gastan dinero para dar marcha atrás, para verse más jóvenes, para creerse más jóvenes. Un claro ejemplo son los potingues que mi madre se pone continuamente, dinero gastado en recuperar los tiempos pasados.
No digo que esté en contra de eso. Yo también gastaría mi dinero en verme más joven dentro de unos años si mi físico se ha convertido en una mierda pero, ¿no habrá mejores formas de gastar el tiempo?
¿Por qué no simplemente hacemos lo que queremos cuando queremos? ¿Por qué lo único de lo que parece preocuparse todo el mundo es de las cosas más estúpidas?
¿Llevar niños al colegio? ¿Estudiar algo que no sabes si te gusta sólo porque alguien te dijo, tiempo atrás, que deberías hacerlo? ¿Levantarse de la cama y tener la misma rutina todos los días?
¿Ser la misma persona todos los días?
No sé, puede que después de haber estudiado tantos tópicos literarios a lo tempus fugit y carpe diem, esté delirando tanto que me piense que puedo romper las normas. Que puedo salir a la calle y aprovechar cada minuto de mi vida como el último, sabiendo que, como casi el resto de la población, no conozco eso de aprovechar el momento.
Porque aprovechar el momento no es estudiar o simplemente correr (bueno, tal vez lo último sí que sea un poco cierto). Aprovechar el momento es no pensar en lo siguiente que vas a hacer. Aprovechar el momento es intentar quedarte lo máximo en el presente, por muy efímero que sea.
Es como aquello que dijo ese científico, Benjamin Franklin... ¿cómo era? Ah, sí, un hoy vale por dos mañanas. O eso que dijo Albert Einstein: no pienso nunca en el futuro porque llega muy pronto.
¿Te das cuenta, Andrómeda? Parece que, cuanto más años pasan en esta sociedad, menos sabemos aprovechar el tiempo y nos preocupamos más por gastarlo de cualquier manera, esperando a, que dentro de unos años, lo que de verdad nos apasiona llame a nuestra puerta y nos diga que es el momento.
Pero el momento es ahora, joder. El momento lo escogemos nosotros.
¿Qué nos impide no hacer aquello que queremos justo ahora?
¿Qué nos pega a nuestro a nuestro cómoda sofá y nos dice que no nos movamos, que observemos nuestra propia vida como simples espectadores?
¿Qué hay de los impulsos?
¿Qué hay de declararse a esa persona de la que llevas tanto tiempo enamorada ahora, esa que aún quieres y con la que piensas que puede funcionar?
¿Qué pasa con ser felices porque sí?
¿Qué ha hecho que tengamos que esperar que el maldito tiempo pase para que nuestra vida se accione?
Dime, ¿cómo es que hemos llegado hasta tal punto en el que dependemos de meras agujas pegadas a un círculo colgado de una pared?
Sólo tienes que observar un poco, An.
Los estudiantes no hacen más que mirar sus relojes para que suene el timbre. Los trabajadores se limitan a hacer lo que les ordenan hasta una hora. Los buenos son controlados por los malos y esperan que, con el tiempo, todo eso cambie.
Pero, ¿acaso no hay tiempo ahora?
¿Acaso no todo puede cambiar de un momento a otro?
De verdad que, si estuvieses aquí, todo sería más fácil.
Dejaría de ponerle tantos interrogantes a todo, a ser como el resto, a actuar como el resto aunque no es lo que quiera. Y la mierda es que no sé qué quiero.
Pero el tiempo no es nada.
Pero el amor siempre acaba en desgracia.
Pero parece que eso es impensable hoy en día.
Quiero sentir, pero sólo si es junto a gente como tú.
Quiero demasiadas cosas y las quiero ya.
Así que supongo que tendré que seguir el curso de todo. Estudiaré, llevaré a mis hijos al colegio, seré el abogado que todos quieren que sea, dejaré la guitarra en el desván y la olvidaré, junto con el resto de cosas que me hacen sentir vivo.
Maldito sociedad y sus estándares sobre el tiempo, ¿verdad?