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Jaranas, violines, distorsiones y unos ojos nublados que cantan desde un lugar que no está aquí. Reminiscencias de las montañas de Jalisco, Veracruz y Popocatepetl que se encuentran con toques de música concreta y una puesta en escena que conversa con las la cantante de Violently happy, Army of me y Who is it.
Recuerdo haberlos visto junto a Esmeralda en el Teatro IMSS de Guadalajara en el 2011, dando música a Apariciones, una obra de danza que pasaba pasaba las tradiciones mexicanas por un tamiz de butoh.
Esa noche lograron llevarnos por sonidos sinuosos como agua que fluye ligera y tempestuosa, sin preocuparse por los formatos de la radio comercial que exige piezas de tres minutos que incluyan principio, coro y final. Y no es porque teman a las letras o hacer coros esté mal, sólo que el teatro y la danza invitan a otras formas.
De hecho, la rola que acompaña esta nota tiene uno de mis coros favoritos: Mujer mariposa// Regálame un hijo// Y dame el sonido de música nueva// Que nunca ha nacido.
Letra de León Chávez Teixeiro, uno de esos irreductibles que han hecho carrera con una visión de la música que no negocia con maquinarias. Pero no es de él de quien charlamos hoy, aunque sea referente de toda una camada de músicos chilangos por nacimiento o por opción.
Entre ellos Ampersan Et -Zindu Cano y Kevín García-, una banda que opera entre Huayamilpas en el Distrito Federal, Guadalajara y Puerto Vallarta en Jalisco, mientras transita por el camino de la producción independiente y hecha con los carnales, y que tiene en La flor de la Biznaga uno de sus primeros hijos.
El siguiente está en producción. Qué ganas de escucharlo.
Meditación en la pista de baile, darbuka n' bass, vanguardia ancestral. Palabras todas tan pomposas como inevitables después de haberse sacudido con este mostro de las pistas de baile que hace poco visitó Bogotá -mi actual base de operaciones-, desarrollando talleres en La Redada, Miscelánea Cultural y un par de reventones históricos fuera de la ciudad.
Soundar confirma al menos tres cosas:
Una: la autenticidad es un arma de seducción, su música no pretende sonar parisina ni inglesa; aunque la influencia de estas ciudades y su escena musical es innegable, suena a Mumbai, a Punjad, a Bagalore, a Karachi. Sus sonidos pueden ser globales, pero sin perder la esencia, como lo dice una y otra vez: Rising from the east, this is a Dj Soundar Remix.
Dos: si quieres llegar a la escena global es para llevar tu mensaje, no para diluirte en ella: lás líricas que incluye Soundar son explosivas, invitan a la insurrección, al incendio, a la acción directa del día a día. Y es por eso que lo amamos y no para de circular por los centros sociales y culturales de los cinco continentes.
Tres: es posible fortalecer el circuito musical desde la autogestión, e incluso desde los coqueteos híbridos con el mainstream. Soundar hace parte de una avanzada de la electrónica asiática que apuesta por la autoproducción, por el trabajo en red, y por la música como herramienta para conocer el mundo y absorber de él.
Todo un camino sonoro y organizativo por explorar.
Eran épocas de Huayamilpas cuando me llegó este disco, en alguna tarde de esas en las que Joel congregaba leonas, jaranas y tablados en la sala de la casa. Fue poco después de conocer Río arriba -el primer disco de Chanchavía que oí gracias a mi amigo Óscar- por allá en el 2009 o 2010.
Hoy me sigue pareciendo un disco iniciático, un parteaguas, como pareciera presagiarlo ese corito suyo de "sé que un día mi tiempo será". Por ahí dicen que lo que uno evoca, lo provoca.
Y lo provocaron, Chancha Vía Circuito hace parte de zzkrecords, uno de los sellos disqueros más interesantes de la escena suramericana, apostando durante más de media década por la experimentación sonora en la pista de baile, disparando sayas, chamames, breakbeats y dubstep -entre otros géneros- en una deliciosa y auténtica amalgama.
En parte por eso lo he elegido para comenzar esta charla. Por eso y porque se atravesó en una buena noche de rón y pecheguanos.
Ah, también vale la pena decir que zzkrecords se ha convertido en referente de gestión para la industria musical independiente que comienza a dialogar con otras ciudades del continente.