En estas noches donde lo único que retumba en mi cabeza es tu voz recitando mi poema favorito, no hay túnel que contenga este desgarro, ni luz que deje ver más allá de lo que siento. El viento sopla tan fuerte que se lleva la puerta y queda todo al descubierto, no puedo tapar la humedad que come la casa, ni el horror que normalmente escondo tras estas paredes. Ya no hay paredes, ni cimientos, nada sostiene, todo cae rendido ante la gravedad del asunto. Empieza a llover y no hay refugio, entonces grito pero nadie oye. Así termino.













