talulah.
“¿¡qué rayos pasa contigo?!… ¡madura!” grito a aquel chico que al verla con las manos ocupadas (llevaba un par de globos con pintura dentro) le dio una palmada en el trasero y salio corriendo, así que talulah sin intentar siquiera en alcanzarle, le arrojo uno de los dichosos globos, sin percatarse que había otra persona en el camino… “diablos, diablos… diablos…” maldijo una vez más pero esta vez para sí misma corriendo en dirección a la persona…
sus ojos se cerraron por inercia al notar como un objeto volaba por delante de estos, claramente no dándole tiempo a la muchacha en hacerse idea del desastre que pronto tintaría todas y cada una de sus facciones. “al menos hubieras elegido amarillo, porque dudo que tragarme todo este púrpura me de felicidad” enunció en referencia al mito adquirido por la figura de van gogh, mientras su diestra trataba de limpiar sus labios, fallando al notar que algo de la pintura se deslizaba por su lengua.













