Valiente aquel que deja ir y agradece a quien lo dejo libre...
Desde el comienzo se nos enseño que el orden no hace parte del caos y que el caos de dejar ir a algo o alguien vivo o muerto, no hace parte del orden en nuestra existencia, siempre esperanzadora, feliz y cero amargada.
La incoherencia de pensar que existe la expresión “dejar ir” en algún momento importante, se convierte en un ser de promesas andantes, lejos de ser cumplida realmente; ya sea porque pensamos en que aquello se puede reemplazar físicamente o porque va a volver en algún instante a punta de señales , favores o insistencias.
Sin embargo, nadie nos prepara para decir la solución eterna de “dejar o ser dejado” para siempre, juramos luchar cuando verdaderamente, no es posible al alcance. Que mas ejemplo, cuando a alguien se lo lleva la muerte o cuando la existencia del otro se vuelve un peligro colateral inminente de mantenerse a así mismo físicamente y psicologicamente cuerdo, llegando a extremos de obsesión ilimitada o insinuando el reemplazo simple de lo “perdido” : cambiar una persona por otra o un objeto por algo mas, no significa sanar a lo instantáneo.
El caos es una opción necesaria e igual de valiosa como el orden, solo hasta esos momentos importantes lo entendemos a punta de golpes, nada se pierde, todo es ganancia de valores agregados inmaculados en la ascendencia de darse el tiempo para entenderlo así como tal y cambiar tanta enseñanza por un, te agradezco, es un regalo y un favor dejar ir y ser dejados









