Buenos Aires
Me encuentro en este momento en un parque hermoso en Buenos Aires, el atardecer cae hermoso desde el cielo celeste, que he descubierto en realidad es un azul mĂĄs tenue que el de MĂ©xico. Me impresiona aĂșn ver la inmensidad del cielo y encontrar otro matiz.
He aprendido mucho en este viaje. ReciĂ©n pensaba que lo que sueño siempre encuentra la forma de materializarse en esta realidad y que de pronto un dĂa entre los ĂĄrboles y el murmullo de otra ciudad me doy cuenta que estoy parada en donde tengo que estar.
Las posibilidades de esta vida son inmensas y aunque a veces me abruma esa incertidumbre de a poco voy encontrando mi camino. Al alzar la vista me veo acompañada de señales que me abrazan. Lo veo en un perro que me recuerda al perro de mi infancia, Jim. Lo veo en un par de amigos que rĂen contentos en el puente y siento a Mau junto a mĂ. Lo veo en las aves secando sus alas como las que vuelan en mi Playa del Carmen. Lo veo en todos lados, el amor que me sostiene e impulsa.
Hoy agradezco estar aquĂ, acompañarme incondicionalmente en todos mis procesos y mis sueños. En las cosas que cambian para mi mayor beneficio. En mi capacidad para entender que eso diferente en realidad es algo mejor, que el camino es correcto.
Me gusta ver a gente diferente, ver como viven sus vidas en la cotidianidad y como sus rutinas son similares pero ajenas a la mĂa. Una abeja me saluda.
Hoy entiendo el camino recorrido de estos meses, lo que creĂa querer se va transformando. Lo que ajustĂ© y transformĂ© para mĂ misma me hace sentir poderosa. Me hace sentir capaz.
Hoy te escribo desde el futuro Karla para decirte que lo vas a lograr. Que estoy orgullosa de ti.
Que ante la sombra inmensa del malestar y la duda te levantaste como un ser dedicado, que decidiste tomar saltos de fe para tu transformaciĂłn y que aunque por un instante el velo de la ilusiĂłn te hacĂa creer que era por alguien mĂĄs dentro de ti siempre lo supiste, era por ti, por mĂ, por nosotras. Caminamos hacia delante para hoy poder sentirme asĂ. Para hoy al fin poder comprenderlo.
Veo las raĂces inmensas de estos ĂĄrboles sabios y comprendo, que mis raĂces aunque jĂłvenes tienen esa misma voluntad. Hoy camino serena, sola, confiada. Sola. Y me encanta.
Hoy de nuevo empiezo a soñar, en el siguiente camino, en la siguiente meta, en la siguiente ciudad. En el siguiente momento, en la libertad.
Hoy te veo libre como la estatua de año nuevo. Hoy entiendo esa sensación.
La he encontrado en mĂ.
Siempre en mĂ.
Y la alegrĂa de saberlo me llena y me impulsa a mĂĄs.








