Se dice que cuándo duermes tu alma se desprende del cuerpo, viaja a través del espacio, del tiempo. La mía viajo hacía el tuyo, te encontré en alguna parte de mí historía y si no es en ésta vida, será en alguna otra. No sé exactamente que fue, pero te vi y eso bastó. O quizá sea sólo eso, aquello que le llamamos sueños. Y desde entonces cruzo millones de palabras, trazo mil historias por si algún día el destino decide cruzar tu alma con la mía, puedas encontrar el camino a través de los recuerdos.












