CASAS VIEJAS: UN TIRO EN LA BARRIGA… DE LA REPÚBLICA
LA LIBERTARIA Y SU MARIDO
LAS CHOZAS DE CASAS VIEJAS
REALMENTE ES CAZALLA DE LA SIERRA
SALUSTIANO GUTIERREZ
Se cumplen estos días 90 años de unos acontecimientos tremendos en los hechos en sí mismos y tremendos también por la significación política que arrastraron en los meses siguientes: los sucesos de Casa Viejas de Enero de 1933. Vamos a ver cómo el cine se ha aproximado a estos lamentables hechos.
Unos sucesos desgraciados, tanto en el aspecto humano como en el social y político y que según todos los historiadores tuvieron una repercusión esencial en el caminar de la II Republica ya que las siguientes elecciones, 11 meses después de estos hechos, supusieron un cambio de gobierno con el triunfo de las derechas. Pero creo necesario hacer una pequeña introducción para contextualizar la situación de España en aquellos momentos.
Nuestro país contaba en esos años con unos 24 millones de habitantes, la mayoría viviendo en núcleos rurales, con una enorme tasa de analfabetismo y con unas contradicciones que dan idea de la desigualdad existente: solo mil propietarios tenían más de la mitad de las tierras cultivables al mismo tiempo que había más de un millón de jornaleros sin tierra alguna y deudores continuamente del paro estacional y viviendo en unas condiciones miserables. En esta situación era lógico que los sindicatos especialmente los anarquistas como CNT y FAI exigiesen las reformas que el nuevo gobierno republicano había prometido. El nuevo régimen puso en marcha una serie de reformas que nunca se habían dado en nuestro país entre ellos una Ley de Reforma Agraria.
Evidentemente un coche no puede avanzar si se tienen pisados hasta el fondo el freno y el acelerador y lo más probable es que se produzca una seria avería. Eso fue lo que ocurrió: los sectores más conservadores, con los terratenientes a la cabeza, se opusieron al gobierno ante cualquier reforma y los sectores obreristas también se opusieron al ejecutivo por la lentitud en la llegada de soluciones a su situación. De esa forma CNT y FAI se convierten en enemigos de la “república burguesa” como denominaban al nuevo régimen y convocaron para Enero de 1933 una huelga general que casi no tuvo seguimiento en el conjunto del país y que fue sofocada rápidamente en algunos puntos aislados. En la mayoría de las poblaciones se abandonó la huelga y los cenetistas, de inmediato, la rechazaron (de hecho, el 9 de Enero la CNT en su órgano de expresión comunica que “esa no es nuestra revolución”); pero a la población gaditana de Casas Viejas con unos 2.000 habitantes, no llegó esa noticia y los obreros tomaron el pueblo implantando el comunismo libertario tras un enfrentamiento con los guardias civiles que tuvieron dos bajas.
Los acontecimientos se suceden entre el 10 y el 12 de Enero. El día 11 llega a Casas Viejas una compañía de la Guardia de Asalto mandada por el capitán Rojas. Cercan la choza de un viejo anarquista conocido como Seisdedos donde se habían refugiado varios familiares suyos. En una primera refriega muere un guardia y las fuerzas de orden (?) incendian la choza; al intentar salir son ametrallados los refugiados muriendo más de 6 personas (solo pudieron escapar por un ventanuco la nieta de Seisdedos conocida como María la Libertaria y un niño). Los guardias detienen a continuación a una serie de personas del pueblo de forma indiscriminada, los llevan al lado de la choza y los fusilan, falleciendo otras 12 personas. No está claro el número total de fallecidos. Las cifras oscilan entre 25, 26 o incluso 28 según las crónicas, incluyendo mujeres y algún niño.
Cuando la noticia se conoce el escándalo es tremendo. La derecha lo aprovecha para atacar al gobierno republicano-socialista y parte de la izquierda lo ataca también. Se convoca una comisión de investigación en el Congreso tras varios agrios debates; cuando trascienden las declaraciones del capitán Rojas y de otros suboficiales diciendo que Azaña les había indicado que solucionasen aquello rápidamente con “tiros a la barriga” y que el Director General de Seguridad Arturo Menéndez les había exigido “que quería un escarmiento sin heridos ni prisioneros” aumenta aún más las críticas al gobierno y especialmente a Azaña quien no estuvo muy afortunado cuando en la sesión del Congreso de 2 de Febrero dijo que “No se encontrará un atisbo de responsabilidad en el gobierno. En Casas Viejas no ha ocurrido, que sepamos, sino lo que tenía que ocurrir”.
Al final el gobierno fue exonerado y resulta cuando menos curioso conocer cuál fue la evolución de los actores implicados: de Azaña no es necesario añadir nada por cuanto su trayectoria es bien conocida; Menéndez, el Director General de Seguridad fue fusilado por los rebeldes tras los primeros días del golpe de Julio de 1936 mientras que el capitán Rojas y varios suboficiales que participaron en los hechos se adhirieron inmediatamente al golpe (Rojas fue uno de los principales represores en Granada en Julio del 36) llegando alguno a tener cargos importantes en el franquismo. Los historiadores, con el tiempo, han llegado a la conclusión de que ni Azaña ni Menéndez pronunciaron las frases que le achacaron los Guardias de Asalto; desde luego quien haya leído las memorias de Azaña no puede creer en absoluto que la frase de “tiros a la barriga” surgiera de alguien que pensaba en un patriotismo español “basado en las zonas templadas del espíritu”.
Desde las filas del anarquismo se realizaron varios reportajes periodísticos en los que se exoneraba de culpas a la CNT: Ramón J. Sender envió una serie de crónicas a la prensa que al año siguiente se publicaron en forma de libro (Viaje a la aldea del crimen). Con los años Sender pareció arrepentirse de haber hecho leña del Gobierno de Azaña pues sus crónicas añadieron argumentos para la derrota de las izquierdas en Noviembre de ese mismo año.
¿Qué ha hecho el cine español por contar estos hechos? Pues realmente muy poco. Da la impresión de que la simbiosis miedo/silencio que llenó la vida de las generaciones posteriores de habitantes de Casas Viejas sigue circulando por la cultura española (es lamentable escuchar a ciudadanos/as de Casas Viejas referir todavía en fechas muy cercanas que se enteraron, ya en los años 80 o 90 del siglo pasado, de una historia no solo de su pueblo sino de algunos de sus familiares más cercanos, de la que desconocían absolutamente todo).
Solo en tres ocasiones se ha acercado el cine español a estos acontecimientos en forma siempre de documental, nunca de ficción (¿es que no tiene una narración la historia de María la Libertaria de desgraciado final en 1936 en plena juventud?); los tres documentales son de muy distinta orientación y factura. Vamos a revisarlos:
CASAS VIEJAS, de José Luis López del Rio (1983). Un documental militante – anarquista – hecho de forma artesanal y modesta en medios económicos, que carga toda la responsabilidad en el Gobierno republicano y en Azaña en particular, siguiendo la línea del libro de Sender. Se escenifica la masacre con personas supervivientes de los hechos reales y con actores aficionados, no profesionales, del teatro andaluz. La película tuvo una buena acogida por parte de los críticos y en varios festivales, aunque luego ha sido en gran parte olvidada.
CASAS VIEJAS: EL GRITO DEL SUR, de Basilio Martín Patino (1997). Sin duda el más original de los tres. Patino realiza en esos años una serie para Canal Sur (Andalucía, un siglo de fascinación) y uno de los capítulos lo dedica a estos hechos. El director salmantino, de filiación también anarquista, gusta de realizar falsos documentales y en esta historia lo pone de manifiesto. Mezcla opiniones de historiadores con unos supuesto hallazgos de dos películas. Una realizada por Joseph Cameron, un cameraman británico que vio los sucesos y tomó imágenes de los mismos y que aparece, ya anciano, contando los terribles momentos vividos. La otra película se trata de un documental soviético realizado por Shumiatski, Arvatov y Peruchov que estuvo perdido durante muchos años por orden de Stalin ya que los acontecimientos filmados eran asumidos por los anarquistas y ya sabemos el odio profundo del georgiano al movimiento libertario. El resultado es que las imágenes escenifican los sucesos; por una parte, las británicas (rodadas en El Pedroso) son convencionales, mientras que las soviéticas (rodadas en Cazalla de la Sierra) nos hacen recordar las películas de Eisenstein y Vértov. El resultado es un documental original que carga también toda la responsabilidad en el gobierno.
CASAS VIEJAS 1933, de José Luis Hernández Arango (2019). Se puede decir que es el más convencional pero posiblemente el más didáctico. Nos ofrece también una escenificación de los sucesos interpretados por ciudadanos del pueblo, intervenciones de diferentes historiadores, la emocionante aparición de descendientes de los participantes en los hechos y, sobre todo, destaca la presencia de Salustiano Gutiérrez, un profesor granadino afincado en Casa Viejas que pasó años de su vida investigando y aclarando los hechos. En definitiva, un documental si no de gran calidad cinematográfica, si al menos, muy clarificador.
Lamentablemente estos hechos y estos personajes no han dado más de sí en el cine español. En mi opinión creo necesario abordar sucesos de nuestra historia como el que hoy nos ha ocupado. A veces reconozco cierta envidia hacia los norteamericanos que son capaces de hurgar en sus heridas y presentarnos sucesos lamentables de su historia o ¿es que no hemos visto en cantidad de ocasiones películas que han tratado del General Custer, de la derrota de Perl Harbor o del desastre de la guerra de Vietnam?
En Noviembre de ese año 1933 las elecciones generales las ganaron las derechas que pusieron en marcha el desmontaje de todo el trabajo reformista que se había realizado durante el anterior bienio… luego ya sabemos lo que pasó.
Tras la guerra el régimen franquista borró el nombre del pueblo y lo sustituyó por Benalup de Sidonia. Actualmente ha recuperado su nombre en parte y se le conoce como Benalup-Casas Viejas.
Termino haciéndome eco de un párrafo de un artículo publicado en Diario de Cádiz por Manuel Gregorio González como crítica del libro de Sender: “Lo que este Viaje a la aldea del crimen nos permite colegir, de un modo determinante, es el amargo clima político y la inestabilidad social que acompañaron a la Segunda República, alentados no solo por los adversarios del republicanismo, sino por los propios desencantados -como Sender- que esperaban ver, quizá, cómo se obrara el milagro de una súbita prosperidad en una España paupérrima, desigual y enormemente politizada”.
21/1/2023



















