Yo
Partiendo por lo básico, soy persona, mujer, de 24 años (casi 25). Soy hija y hermana.
Soy mamá de una quiltrita de 3 años. También soy amiga, y a veces, enemiga también.
Soy estudiante de medicina, de 6to año.
A veces puedo parecer muy dura , pero en el fondo no lo soy tanto. Suelo guardarme muchas cosas, lo que a veces termina afectándome, lo que me ha llevado a tener depresión. Creo que a veces mi carácter es una especie de mecanismo de defensa para no enfrentarme a algunas cosas, como situaciones que me molestan o me incomodan.
En esto he trabajado bastante últimamente.
Yo diría que la Miren de hace 1 año es bien distinta a la Miren de junio de 2015. La Miren de hace un año era una mujer rígida, callada, un poco amargada y quizás hasta resentida del mundo. En el fondo, lo que hacía era guardarse muchas cosas hasta que explotaba. Eso fue corroyéndola por dentro, hasta que el daño terminó por superar lo que podía hacer para compensarlo y terminó con depresión, en tratamiento con psiquiatra.
No era feliz. Era muy rígida, muy apegada a la letra de la ley, sin darse cuenta de que también existe el espíritu.
El cambio no se produjo de la noche a la mañana, ha sido un proceso que todavía no termina. La Miren de ahora es feliz, harto más paciente y que no se guarda las cosas tanto como antes. Podría decirse que dejó de tomarse todo tan en serio, que decidió vivir la vida cada día, sin preocuparse tanto por lo que pasaría en el futuro lejano, tratando de hacer todo lo posible por hacerlo bien, pero sin comprometer su felicidad. El proceso de cambio incluye lágrimas y risas, y cada día el esfuerzo consciente para no volver a las malas conductas previas.
No ha comprometido sus principios más básicos, como la responsabilidad. Sí es un poco más humilde, asume mejor sus errores, y trata de aprender de ellos. La Miren de hace un año se amargaba y le costaba mucho asumir que había hecho algo mal.
La Miren de ahora, pasando por hospitalización pediátrica, es más flexible, más adaptable a las situaciones que, en esta carrera, pueden ser inesperadas. Incluso, durante este proceso descubrió que lo que le gusta es la pediatría, por lo “flexibles” que son los niños, y por lo rápido que se adaptan al cambio. En el fondo, le gusta porque tienen esas capacidades que tanto le ha costado adquirir y que ellos pueden enseñarle a desarrollar.
Sorprendentemente, este ejercicio me hizo analizar cosas que me han pasado en la vida que no me había detenido a pensar. Por ejemplo, ahora entiendo mejor que esos momentos en la vida en que he tenido que recorrer un camino más largo que otras personas para lograr lo mismo me han hecho crecer y aprender de mi misma.
Como reflexión final, podría agregar que la Miren de ahora entiende la vida como un proceso de cambio, como un camino que tiene partes tranquilas y partes más difíciles, y que ser rígida sólo logra que lo pasemos mal, en lugar de aprender con cada paso que damos.

















