“Vi, menos paranoia y más macarons.” Aconsejó, llevando uno de aquellos bocadillos hasta sus labios, disfrutando de la comodidad de un asiendo de primera clase en el avión que las llevaría hasta Mantahattan esta mañana. “Tenemos un día entero en el centro comercial por delante, así que más vale que ahorres un poco de energía y en lugar de preocuparte por lo que pueda suceder, te dediques a enlistar las tiendas que debemos visitar primero.” { @vittdella }
Luego de recibir aquel anhelado regalo, sus sentimientos se encontraban a flor de piel, principalmente por el protagonista de aquel obsequio, más bien, uno totalmente inesperado. Un par de horas después, un mensaje que parecía urgente llegó a su teléfono, pidiendo un encuentro entre ambos, marido y mujer. Quiso convencerse durante el camino de que no trataba de nada más que un capricho del masculino por querer hacerse el héroe después de haberla complacido, pero sin analizar mucho la situación, se dirigió a la limusina estacionada fuera de la mansión, donde luego de ingresar gracias a que el chofer le abría la puerta, terminó por encontrarse con un rostro bañado en agonía, intriga y sentimientos que era incapaz de descifrar hasta no saber lo que sucedía. “Dijiste que necesitabas hablar conmigo. Estoy aquí, ¿Qué quieres?” Inquirió con severidad, pero un poco más calmada de lo normal, pues le era imposible expresar todo su desprecio cuando el corazón aún le daba vueltas por esa fotografía que, en definitiva, le había movido mucho más que un regalo acertado, pero jamás lo aceptaría en voz alta. La expresión del mayor, la mirada vacía, todo le indicaba una sola cosa, algo que durante varios años temía descubrir. Cerró sus ojos por un instante, deseando lo mejor, pero esperando lo peor. “¿De qué se trata todo esto, Cruz? Ya habla, por favor.”
Estoy sin palabras, Cruz, ¿Cómo lo supiste? E-es justo el vestido que quería y estoy realmente llorando, ES EL VESTIDO DE ELIE SAAB QUE SIEMPRE SOÑÉ TENER EN MIS MANOS pero no debería aceptarlo, porque eres tú y— Dios, tampoco puedo rechazarlo. No tenías que hacer esto, no debías hacer esto, te odio por hacer esto, pero a la vez estoy demasiado agradecida y encantada porque supiste complacerme con el vestido que más quería, te odio, Olarticoechea, maldita sea. Ugh, y me queda hermoso, las lágrimas son reales, no puedo dejar de verlo, es como un sueño en fotos y tenerlo e´n mis manos es aún más irreal. Me encanta, me fascina, lo amo, es el mejor regalo que alguna vez me hayan hecho en la vida y por más que te mereces todos los insultos del mundo, lo dejaré en que eres un idiota por jugar así con mis sentimientos, no puedes pelear conmigo y luego pretender que todo estará bien al traerme lo que siempre he soñado porque sí, es mi estilo, pero no solo eso, es el vestido más hermoso que alguna vez he visto y daba mi vida por tenerlo, Olarticoechea. Pero qué innecesaria la foto, ¿ves como juegas con mis sentimientos, you son of a…? De igual forma, tuve más sentimientos con el vestido que con la foto, pero supongo que igual puedo guardarla en algún cajón, arrojarla por la ventana, o quizá quemarla en la siguiente quema del diablo, de preferencia, te incluyo en la fogata.
Pero tienes razón, esa foto no es necesaria para que yo recuerde lo que sucedió. No podría olvidar mi boda, ¿cierto? y seguimos casados, tú y yo, vayamos a donde vayamos, estemos con quienes estemos, seguimos atados el uno al otro, y aunque me cueste decirlo, parte de nosotros le pertenece el uno al otro. Gracias, Cruz. Feliz año.
Cuando vi ese vestido, sabía que me recordaba a alguien. Pasaron los años, pero sé que tu estilo no cambio. La foto en el sobre va para que recuerdes el momento, aunque dudo que lo hayas olvidado. Feliz año, Brooklyn. –Cruz
Abrió la puerta de la habitación de la morena, no le importaba irrumpir en la privacidad ajena, pues tampoco planeaba esperar a que la contraria le diera entrada, además de que su llegada podría ser bien sabida por la pelinegra. “Hello, my dear. ¿Estás lista? Porque no sé si ya lo sepas, pero tener un matching dress conmigo y un par de novios apuestos que son como hermanos, te convierte en mi acompañante del día de compras oficial. ¿Qué mejor que iniciar el año en un centro comercial? Aquel que dijo que el dinero no compraba la felicidad, no sabía en dónde comprar, pero para tu suerte, yo sí, así que andando, R.”
{ @rubysnclr }
¡MI AMOR! ¿TODO ESTO ES PARA MÍ? NO TENÍAS QUE HACERLO, PERO AHORA QUE LO HICISTE, TE AMO AÚN MUCHO MÁS DE LO QUE YA LO HACÍA. <3
¡Feliz Navidad, Mon amour! <3 Tienes razón, además de los regalos, la navidad es para pasarla con las personas que más quieres y yo no podía pedir nada más que estar al lado de ti y de Henry en esta navidad. Los dos son todo lo que siempre quise y soñé y soy muy feliz de tenerlos conmigo, porque no sé qué sería de mí sin ninguno de ustedes dos. ¿Regalos para mí? ¡Estoy lista!
BOLSO, CARTERA, MONEDERO Y SKIN DE MICHAEL KORS, ¡ESTÁN HERMOSOS! Y el color es encantador, lo puedo combinar con tantas blusas y vestidos, que no puedo esperar para usarlos la próxima vez que salgamos. ¡Las temporadas de mis series favoritas! El encierro en esta mansión me estaba volviendo loca del aburrimiento y eso no sucederá más ahora que tengo las colecciones de esas series para ver hasta el cansancio. Espero que no te moleste cuidar a Henry un par de días mientras veo las temporadas completas, ¿por favor, cielo?
PERO ESPERA UN SEGUNDO PORQUE EL RELOJ ES DE LAS COSAS MÁS HERMOSAS QUE HE VISTO EN MI VIDA, después de mi, de Henry y de ti, por supuesto, PERO ESTÁ HERMOSO, EL COLOR, LA MARCA, LOS PEQUEÑOS DESTELLOS, TODO ES PERFECTO Y ESTOY TAN ENAMORADA DE ESE RELOJ. Si no tuviera tantos de Swarovski, créeme que sería el que usaría por el resto de mis días, pero es mejor guardarlo para ocasiones especiales o cada vez que me invites a cenar. :)
El collar con la letra D es adorable, no necesito uno de esos para llevar tu recuerdo siempre conmigo, pero es algo significativo que me encanta y definitivamente lo voy a usar siempre, está precioso, y más porque es la inicial del hombre que más feliz me hace, mi amor.
EL VESTIDO, DOUGLAS NATHANIEL BRADY, TE AMO, ESE VESTIDO ES HERMOSO Y ES UNO DE LOS QUE SIEMPRE HE QUERIDO, claro, no es aquel de Cinderella que te mencioné la vez pasada, PERO AÚN ASÍ ES PRECIOSO Y NO PUEDO ESPERAR PARA USARLO. EL COLOR, LA TELA, EL DISEÑO, LA DISEÑADORA, TODO ES PERFECTO, PERO SOBRE TODO TÚ. <3 La gabardina y el vestido de Chanel y D&G son maravillosos, me quedan muy bien y se ve que me quedé con el hombre perfecto, porque tus gustos en ropa son casi tan buenos como los míos y me encanta que seas así, me encanta todo de ti.
¿Yo? ¿Llorando con el último regalo? Quizá un poco, quizá mucho, pero en serio es algo tan hermoso y detallista de tu parte. El anillo está precioso, Brady, es hermoso y el hecho de que le des un significado tan grande como ese hace que mi corazón se ponga de cabeza y el mundo entero gire también. ¿Un anillo de compromiso? Jeje ay, qué ocurrencias dices, Nathaniel, no digas esas cosas, es muy pronto para eso, ¿no? . :D :D
Me encanta todo, no habrá un solo día en el que no lleve ese anillo de promesa conmigo, mi amor, porque yo cumplo mi parte amándote y estando a tu lado por cuanto tiempo sea posible (de preferencia una eternidad), siendo la mejor pareja que pueda existir para ti, una reina digna del maravilloso rey que eres y al usar ese anillo estaré también cerrando el trato.
Te amo con todo mi corazón, Douglas Brady. Gracias por todos los regalos. <3
¡Brook! ¡Mi amor! ¡Feliz Navidad! Espero que te la estés pasando muy bien. Antes que nada, quiero agradecerte por darme el mejor regalo de todos, a nuestro hijo, Henry, y sé que eso es de lo que verdaderamente se trata Navidad, de estar con las personas que uno quiere. No obstante, sé cuanto amas los regalos y por supuesto, no quería dejarte sin algunos.
Primero que nada, te traje un bolso, una cartera, un monedero y un skin de Michael Kors, luego compré las temporadas completas de algunas de tus series favoritas aka Gossip Girl, Revenge y Girlmore Girls. Después podrás encontrar un reloj y un collar con la letra D, es de Douglas. Yo tengo tu pin en mi suéter, y ahora tú podrás tener un recuerdo de ti también. Luego tenemos un vestido de Elie Saab que creo que luciría hermoso en ti, también compré una gabardina de Chanel y por último un vestido Dolce & Gabbana.
Pero eso no es lo único, aún falta un regalo, el cuál resulta ser el más especial e importante. Te traje un anillo, pero no es cualquier anillo. Es un anillo de promesa, porque con esto te prometo que algún día te llegará un verdadero anillo de compromiso, sin embargo, esto no es lo único que te prometo. Te prometo que todos los días te haré sentir mi amor, te prometo estar a tu lado siempre que me necesites, te prometo jamás lastimarte, y te prometo amarte más que a nadie.
Espero que disfrutes los regalos y nunca olvides que te amo con toda mi alma.
JO JO JO ¡FELIZ NAVIDAD! ¿podrás adivinar quién soy? y si no es así déjame presentarme. Soy tu santa secreto pero llevaré por nombre rodolfo el reno y soy quien debe darte un fabuloso regalo de navidad al final de esta velada, pero primero debemos conocernos un poco más ¿no crees? es por ello que necesito que me digas tus canciones favoritas, películas, series y tu amor platónico; nos vemos después Brooklyn.
Sea quien seas, espero que la respuesta sea: la persona que me va a complacer a mí y a Henry durante la siguiente semana. Mira que hasta mi hijo es exigente, después de todo, es un Swarovski y está en su sangre. Empiezo por advertir que soy muy difícil con los regalos, así que más vale que hagas un buen trabajo, Rodolfo el reno, uno que compense el tiempo que te he estado esperando, porque ya era hora, mon chéri. Contestaré todas las preguntas que sean necesarias mientras prometas darme muchos regalos (principalmente que incluyas diamantes) y consentir a esta hermosa reina como se debe.
Canciones favoritas:
Diamonds - Rihanna
Thinking Out Loud - Ed Sheeran
Million Reasons - Lady Gaga
Diva - Beyonce
Royals - Lorde
Haven’t Met You Yet - Michael Buble
Because You Loved Me - Celine Dion
Love Story - Taylor Swift
Fancy - Iggy Azalea
Born This Way - Lady Gaga
Crazy In Love - Beyonce (50SOG version)
Oops! I Did it Again - Britney Spears
Hold Up - Beyonce
Send My Love - Adele
Grande Amore - Il Volo
Películas favoritas:
The Best Of Me
Love Actually
Me Before You
The Vow
The Notebook
The Devil wears Prada
Titanic
Series favoritas:
Gossip Girl
Revenge
Once Upon A Time
Reign
Gilmore Girls
The Real Housewives
El puesto de mi amor platónico definitivamente debate entre Harry Styles y Adam Brody, así que prefiero quedarme con ambos.
Frunció el ceño un tanto molesto por la primera reacción de la inglesa, pero no le reprocharía nada frente a un inocente niño que no tenía nada que ver con su mala relación a pesar de que irónicamente fuesen marido y mujer. Consideraba que ya había pasado mucho tiempo como para que ambos siguiesen con esa postura defensiva todo el tiempo, pero la realidad es que parecía que aquélla constante pelea jamás llegaría a su fin. Las circunstancias en las que se unieron no fueron las mejores, y en verdad el francés solo lo había hecho para complacer un gran deseo de su madre antes de que ésta falleciera, pero le había salido el tiro por la culata. No sabía si eran sus notorias diferencias o sus increíbles similitudes la que provocaban que chocasen constantemente, siendo su único lugar de tregua bajo las sábanas, pero incluso él sabía que una relación así no llegaría muy lejos, menos si ambos ponían trabas constantemente, y así fue que terminaron por separar sus caminos no mucho tiempo después. “¿Quién es el padre?” indagó con seriedad, sentía que aquéllo era de su incumbencia por alguna razón. Habían pasado solo cuatro años desde que habían contraído matrimonio y aquél niño aparentaba tener esa edad, sin embargo por alguna razón la posibilidad de que el pequeño fuese suyo aún no había cruzado la mente de Cruz. Siendo el parecido entre él y el niño bastante visibles también, era ilógico que alguien tan inteligente como el futbolista no lograse sacar aquélla conclusión, mas la situación lo tenía cegado. Enarcó ambas cejas con sorpresa ante su interrogante. “¿Discúlpame? Eso debería preguntarte yo a ti.” contestó rápidamente, “He estado en la ciudad por meses ya. La que apareció de sorpresa eres tú y si alguno de los dos merece una explicación aquí, ese soy yo.” agregó de brazos cruzados, “Sinceramente al verte aquí, con el niño, pensé que habías logrado madurar un poco desde la última vez que tuve la dicha de verte. Pero veo que no, sigues siendo la misma caprichosa que jura ser la que siempre lleva la delantera en todo cuando, aquí entre nos, sabemos que tienes más caídas que tropiezos.”
Trató de mantener la compostura al principio, consciente de la presencia del menor y lo poco que estaba dispuesta a crear un escándalo como el que normalmente protagonizaba junto aquel hombre frente a su hijo. Así mismo fue como le envió a la pequeña criatura en busca de Douglas, confiando en que su pareja se haría cargo mientras la fémina tuviese ciertos problemas que arreglar, y con problemas, claramente se refería a Cruz. La pregunta le atropelló como un tren viajando a toda velocidad por las vías, permitiéndose a sí misma el ¿beneficio? de la duda. Justo ahí, con la mirada fija en los orbes ajenos, lo único que podía pensar era en el innegable parecido que existía entre su esposo y la criatura. Por un momento sintió que verlo a él, era ver al mismo niño a quien se había encargado de criar durante los últimos cuatro años, preguntándose más de una vez si su teoría acerca de la paternidad de su primogénito era la verdadera, pero siendo a la vez demasiado cobarde para poder comprobarlo por sí misma. “Eso no es tu problema.” Sentenció de golpe, pero entonces realizó que de esa forma solo estaba dando a conocer la inseguridad que existía en ella en relación al tema, por lo que apenas un par de segundos, contestó a la cuestión planteada. Suspiró. “Douglas, Douglas Brady, jugador profesional de fútbol americano, número uno en su equipo y probablemente el mejor deportista que alguna vez haya conocido.” Y sí, sabía lo bajo que estaba cayendo al resaltar aquella característica como necesaria, a sabiendas de que, por casualidades de la vida, ambos hombres en su vida compartían la misma ocupación. “Vine por él. Mi novio quería unas vacaciones con su familia, así que aquí estamos. Su hijo, y el amor de su vida.” Contestó presuntuosa, tratando de mantener la mayor calma posible, queriendo siempre estar no un paso al frente, pero sí un nivel arriba de aquel que resultaba ser su mayor contrincante en la vida. Sin embargo, un último comentario bastó para que todo se sacudiera dentro de ella, causando indignación y mucho más tensión en el ambiente. Una risa bañada en ironía brotó de sus labios. “¿Estás hablando de madurez, Olarticoechea? porque eres el menos indicado para tratar el tema. No soy la misma de antes e incluso si lo fuera, nunca me conociste de verdad.” Aclaró con veracidad, porque lo único a lo que se habían dedicado en aquel entonces era a discutir y tener sexo, pero nunca a tratarse como el matrimonio que estaban destinados a ser y hasta la fecha no había funcionado. Las últimas palabras pudieron darle un fuerte golpe en el corazón, porque aunque la lógica de la vida calificara aquello como un punto a favor del masculino, ella no lo admitiría tan fácil. “Oh, mon chéri, deberías saber que he tenido muchas victorias en mi vida.” Inició, acercándose lo suficiente hasta quedar a tan solo centímetros del rostro ajeno, penetrándolo con esa mirada de odio y desprecio que cubría todo lo que en realidad sentía por él. “Y hasta la fecha, mi único tropiezo, ha sido casarme contigo.” Concluyó con firmeza, sin mover un solo hueso de su posición actual por varios segundos, sintiendo como la sangre le hervía, pero por encima de ello, la piel le quemaba al tan solo sentir la respiración ajena tan cerca. “Pero gracias a Dios pude recuperarme a tiempo.” Agregó rápidamente, girando por enfrente de su rostro, con toda la intención de abandonar la habitación y no tener que soportar esas ganas e impulsividad que ya comenzaban a dominarla más de lo que le gustaría admitir en su primer reencuentro.
Se encontró con la escena por casualidad cuando iba en busca de un aperitivo a la cocina y, casi sin quererlo de esa forma, se introdujo en la habitación e interrumpió la conversación: “Disculpa, ¿existe tal regla?”, preguntó en un tono presuntuoso, cruzándose de brazos. “Porque a lo que a mí respecta, puedo y voy a hablar cuando se me apetezca, así quieran o no”, replicó, encogiéndose levemente de hombros, mostrando que poco le importaba el asunto.
Se giró sobre sus talones, dispuesta a plantear el mejor argumento a su favor cuando se encontró con aquel familiar rostro frente a sus ojos. “Ava.” Suspiró, esbozando una sonrisa presuntuosa. “¿Por qué no me sorprende? Jamás aprendiste a seguir las reglas, o siquiera comportarte con clase.” comentó con cierta diversión, parte de ella bromeando y la otra simplemente manteniendo la actitud de abeja reina con la que socializaba diariamente. “De todas formas, no habría sido tan estricta de saber que trataba de ti. Este lugar, pero principalmente las personas en él, me tienen bastante tensa.” Admitió, abrazando al pequeño que rápidamente se aferraba a su pierna para incorporarse a la conversación. “Definitivamente extraño nuestras idas al Spa.”
A pesar de que su novia y su hijo habían llegado hace ya un par de días a aquella mansión, el castaño apenas estaba haciendo acto de presencia puesto que se había quedado un par de días más para un partido. Le sorprendió encontrar al pequeño Henry solo, pues le parecía extraño que Brooklyn lo hubiera dejado vagar allí por su cuenta, sin embargo, se olvidó de aquello en cuanto el pequeño castaño se acercó a toda velocidad a él, el más alto recibiéndolo gustoso en sus brazos. Varios minutos después lo dejó en el piso nuevamente y se volteó para buscar en su maleta un pequeño regalo que le había traído a su hijo. Fue allí cuando la voz de aquella mujer que lograba enloquecerlo resonó en la habitación, una suave risa escapando de sus labios debido a la réplica que el menor había tenido ante los regaños de su madre. “Henry, recuer…” y su frase quedó inconcluso debido al comentario que la fémina había hecho, lo que causó que el americano se levantase, una sonrisa adornando sus carmín y se acercase a ella. “Pensé que esa regla no se me aplicaba a mí.” concluyó formando un pequeño puchero en sus labios, más fue cuestión de segundos para que una suave risa escapara de éstos.
La castaña giró de inmediato al reconocer aquella voz que resultaba ser melodía para sus oídos, esa de la cual no podría cansarse tan fácilmente y no lo había hecho durante los últimos cuatro años. Una sonrisa se expandió sobre sus carmín al ver a su novio, al padre de su hijo, el hombre que lograba hacerla feliz desde el día en que gracias a azares del destino había llegado a su vida. “No lo hace.” Aclaró. “De hecho, la regla que aplica para ti es no volver a dejarnos a Henry y a mí solos por tanto tiempo, mon chéri. Los Swarovski podemos conquistar el mundo, pero siempre necesito de ese príncipe azul que pueda conquistarme a mí.” Murmuró con una sonrisa coqueta, acercándose lo suficiente para depositar un beso sobre sus labios, escuchando cómo el menor reaccionaba con un típico: “¡Ew!” proveniente de un infante al ver dos adultos besarse, a lo que su madre simplemente rió y se alejó para ver lo que su pareja traía en manos. “¿Qué tienes ahí, amor?”