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@rainnyk-blog
-¡Llego la hora!-
-No es que no quiera, ni mucho que me guste ser Stripper, pero gano bien para lo que necesito y ademas, me divierto y las chicas igual entonces, no veo el problema ademas no me gusta mucho sacarle cosas a otra persona, no te ofendas es una linda oferta pero, no se… - Dijo tomando en su mano ese pequeño vaso con Vodka.
-Salud, por las hormonas de tus amigas…-
--Como digas, pero quiero que tengas presente que si necesitas dinero desesperadamente, me lo puedes pedir a mi, no te pediré que me lo repongas ni nada por el estilo --Comentó, encogiéndose con suavidad de hombros. Su familia tenía dinero, prestar un poco jamás le había sido problema y sus padres jamás se habían quejado al respecto. Chocó su vaso con el de él con una amplia sonrisa--. Por las hormonas de mis amigas.
—Pasado pisado, muerto y sepultado.— negó levemente, —Me extraña araña.— dijo con diversión al ver que no podía descifrar la bebida, —Es whisky, cariño, pero me lo traje de casa, los de aquí son feos.
Una carcajada se escapó de sus labios ante las expresiones del muchacho y después sonrió --Con razón, no parece americano... No huele como el americano --Repuso, llevándose el vaso a los labios y dándole un suave sorbo. Quedó sorprendida, porque el sabor era gratamente mejor que el que siempre había tomado y eso que no le gustaba el whisky--. Está... buenísimo, Bart.
Ante su primera pregunta, no entendía qué es lo que se suponía que debía responder. Así que, siquiera se molestó en meditar lo que podría responder ante aquello. Empezó a caminar hacia su destino lentamente, que era el sótano, a la par que ella había preguntado la siguiente pregunta, y mientras esperaba a que ella le siguiera el paso. Empezó a bajar las escaleras con la boleta en la mano; no iba a hacer que se resbalaría en frente suya.— Es más fácil de lo que piensas. Solamente necesitas tiempo y práctica. —dijo, como si apenas fuera una fórmula de matemáticas de primaria. Aunque, lo era para él. Ir a allí implicaba hacer el mínimo esfuerzo.
Se dio la vuelta, realmente sorprendida por el castaño, porque jamás había conocido a alguien tan misterioso en su existencia entera y que, a pesar no aquello, parecía no proclamar serlo. Era su tipo de persona, de seguro. Le siguió el paso, quedándose un tanto atrás para no chocar una vez más con otra persona y poder liberar un carril del pasillo, para que así no se congestionara tanto. --Yo estudio casi todo el tiempo y jamás logro conseguir una A en biología --Repuso, encogiéndose de hombros.
Rió con ella, sintiéndose encantado por su hermosa risa. Luego, sin soltar su rostro, alejó el suyo y la observó con risueños y débilmente dilatados ojos. La imagen que tenía frente a sí era digna de admirar, pues la morocha estaba llena de su saliva, sonrojada y con una sonrisa; no se cansaría de esa imagen tan hermosa en mucho tiempo. Acercándose de nuevo, besó su nariz como ella había hecho con él y se apartó por completo, dejando caer sus manos en las rodillas ajenas. — Causa muchas emociones, bonita. Acelera mi corazón al punto del infarto y hace que quiera tomarte de mil manera diferentes —respondió a su inicial pregunta, sonriéndole con cariño y tranquilidad—. No creo que quieras saber esa información, Rain, mejor no preguntes y dime, ¿cuándo quieres hacer esas fotos?
La chica hizo un suave puchero, al sentir la cara pegachenta por culpa del muchacho y la saliva que tría al rededor del rostro, pero no pudo evitar reír ante la situación, que era una de las situaciones más tiernas en las que se había involucrado. Agachó la mirada a sus manos apoyadas en sus rodillas y rodeó las mismas con las suyas --Styven... --Susurró con un tono de reproche, antes de que él comenzara a hablar. Subió su mirada, encontrándose con la de él --Si te se acelera el corazón al punto del infarto, entonces debería dejar de hacerlo --Repuso en voz baja, mordiéndose el interior de la mejilla con suavidad. Rió--. Claro que sí quiero saber, por algo te he preguntado... --Susurró--. Cuando quieras está bien.
—¿De verdad quieres que te lo diga, pequeña Rainny?— preguntó mientras se sentaba erguido, —Toma, este está mejor.— agregó, estirando hacia ella su vaso.
--Sí, dime. Ya lo bebí, ya no puedo hacer nada... --Susurró y miró el vaso del chico con desconfianza. Lo tomó y se lo acercó a la nariz, no pudiendo identificar lo que era--. ¿Y esto es...?
La observó sin decir ni una palabra, sintiendo su pecho subir y bajar ante cada respiración acelerada. Sí que lo había calentado y por más que quisiera no sentirse molesto, no podía. Estaba furioso, pero no con ella, o no tanto como debería. Sino por él, por haber perdido los estribos y haber dejado que las cosas llegaran tan lejos sabiendo que no iban a llegar al final. Suspirando peino su cabello y acomodó su paquete, observando a la contraria con el ceño levemente fruncido. — Pues no, no la tengo —indicó, volviendo a suspirar con solo imaginarlo. Con solo pensarlo, ya se le ponía dura otra vez. Sacudió la cabeza, alejando esos pensamientos de la misma pero entonces ahí estaba otra vez ese sonrojo que lo volvía loco y una involuntaria sonrisa comenzó a vagar en la comisura de sus labios—. Quiero que, si te hago mía, sea porque ambos lo hemos consentido. No porque me hayas puesto cachondo y quiera matar las ganas. No quiero simplemente enrollarme contigo, Rainny, y hacer como si no pasara nada. Sí, quiero estar dentro de ti, sí quiero hacerte mía, pero quiero hacerlo porque tú quieres también, no por un calentón —dijo, alzando una de sus manos para acariciar su mejilla con delicadeza—. Definitivamente esa no es una excusa para nosotros. Solo es pura mierda y que yo recuerde, te negaste a casarte conmigo. Me devolviste el anillo, ¿recuerdas? Prácticamente fui rechazado y ahora estoy soltero.
Asintió a todas sus palabras, a sabiendas que ella también lo había provocado y, por primera vez en su vida, no lo quería dejar así, pero se acababan de conocer y ella no quería tener solo sexo con él; quería hacer el amor --Lo lamento... --Susurró, mordiéndose el labio inferior porque de verdad lo sentía por haberlo puesto así, porque no era algo que él pudiera esconder con facilidad. Alzó ambas cejas, tomando la mano del rubio y bajandola de su mejilla, para que así sus dedos se entrecruzaran--. No, lo entendiste todo mal. Acepté ¿recuerdas? Hicimos una promesa que espero que cumplamos y la verdad me vale mierda que nos hayamos conocido apenas hace unas horas, haré todo lo posible para que se cumpla. Te devolví el anillo porque es tuyo, porque de seguro significa algo muy especial para ti y porque, la verdad, pienso que deberías guardarlo para alguien mejor que yo, pero eso no lo decido yo, si no tú y si quieres... Estar conmigo, es tu decisión, no la mía, pero sigo pensando que te mereces algo mejor, es por eso que no acepté el anillo.
— ¿Asco? —Preguntó incrédulo, arqueando una de sus cejas con diversión—. ¿Acabas de decir asco? Oh, bonita, no sabes lo que acabas de hacer —farfulló amenazador, sonriendo con malicia mientras tomaba el rostro ajeno con sus dos manos—. Amo cuando te sonrojas. Mientras viva, haré que te sonrojes todos los días de mi jodida existencia. No sabes lo que ese rubor causa en mí, Lluvia —explicó con una enorme sonrisa, sin llegar a soltar su agarre en el rostro ajeno. Ni siquiera cuando la rubia se inclinaba a besar y morder su nariz, haciendo que riera como un pequeño de cinco años—. He tenido que hacerlo para conseguir dinero, ¿sabes? Pero nada del otro mundo. Sin embargo, sé de qué va el tema, eso es todo lo que debes saber —respondió, volviendo a sacar su lengua para lamer la barbilla de la chica y luego la comisura de sus labios—. Ahora ven acá, te quitaré ese asco —musitó, comenzando a lamer el rostro ajeno sin dejar espacio alguno que su lengua no hubiera recorrido.
--Me babeaste toda la mano... --Dijo, bajando el tono con el que decía la palabra al sentir las manos del rubio aprisionar su rostro. Le sonrió con suavidad, queriendo acercarse para besarle los labios, pero se resistió. Batió sus pestañas con rapidez y luego suspiró como tonta, porque la había llamado "Lluvia"--. ¿Qué causa en ti? --Preguntó con curiosidad, aún utilizando en tono de voz bajo, pues el ruido que había en el sótano no llegaba allí y estaban lo suficientemente cerca para poder escucharse si alguno susurraba--. ¡No! Quiero saber más, como dónde están, por ejemplo, porque quiero verlas --Bromeó, alzando ambas cejas juguetonamente. Su ceño se frunció ante el par de lamidas iniciales, pero después de aquello, sintió la lengua del muchacho en su rostro--. ¡Styven! --Exclamó, tratando de zafarse de su agarre y comenzando a reír a carcajadas.
Bajó su cabeza al escuchar sus primeras palabras, apenas halagado con una media sonrisa algo hipócrita y sin sorprenderse, recordando comentarios parecidos a ésos que tuvo en torno de su niñez y toda su vida provenientes de cualquier persona imaginable. Siempre se preguntaba si su cabeza, o él en sí, eran una rareza, o una rareza de un nivel nada sorprendente. Subió su mirada nuevamente a la atractiva chica para tan simplemente observarla, analizando sus expresiones con lujo de detalles sin intención, con una expresión algo pesada. Subió sus hombros y se volteó por un segundo como respuesta natural.
Alzó con suavidad las cejas, esperando una respuesta por parte del muchacho que, a pesar de que no le dijera palabra alguna, le agradaba. Tenía un aire misterioso que le agradaba. Cuando sintió sus ojos sobre ella, subió su mirada y le sonrió --No eres de hablar mucho ¿O sí? --Preguntó, extendiéndole las notas a él para que las tomara una vez--. ¿Cómo te las apañas para conseguir tantas ases?
—No deberías estar tomando de vaso ajeno.— le advirtió a la persona que estaba a su lado, —Yo vi al chico que tenía ese vaso antes y créeme que eso amarillo no es cerveza.
--¿Me jodes? --Preguntó, tosiendo con suavidad y dejando el vaso a un lado--. ¿Qué demonios se supone que es?
-¡Llego la hora!-
-Hmmm tal vez solo si con esos veinte dolares compras un trago de Vodka para mi- Dijo riendo antes de escuchar un gemido de tristeza de parte de una chica- No llores nena, a la otra semana me desnudo, lo prometo-
--Vodka, está hecho --Dijo con una sonrisa divertida, poniéndose en pie y dirigiéndose a la barra, esperando que él la hubiera seguido--. Sabes, si alguna vez necesitas dinero, puedes pedirme prestado un poco. A no ser... Que seas striper de profesión y ya estés acostumbrado a, bueno, todo ese griterío.
─ Rain… ─ resopló un poco ante lo que ella le decía y luego negó suavemente con la cabeza.─ quizá después te explique toda la historia, pero sé que lo que esas personas sienten no es amor. ─hizo una mueca y se encogió de hombros.─ Esa es una buena idea, supongo que tendré que comprar muchos blocks de notas para hacer lo mismo.
--Sí, te presioné mucho, lo siento... --Susurró, acercándose un poco más a ella para envolverla con los brazos y así darle un cálido abrazo de disculpas--. Si quieres yo te puedo regalar un par, tengo muchos...
─ Con padres como los míos… es difícil quererlos. ─murmuró y se relamió los labios, dando el tema por finalizado.─ No, creo que yo tampoco. Supongo que tendré que hacer listas o algo para no olvidarme de las cosas. Tendré que buscar alternativas.
--Pero son tus padres... Te quisieron, te quieren y te querrán, porque son tus padres --Recordó, frunciendo con suavidad los labios--. Debes dar las gracias que por lo menos los conociste, no mucho tienen la oportunidad de hacerlo --Agregó en voz baja. Rió--. Yo uso memos y los pego en todos lados, para recordarme de las cosas.
Le dedicó una sonrisa satisfecha ante su pregunta. Decidió que ella tendría que responderse ella misma. Para ello, bajó su vista a su bolso gris y buscó su boleta de calificaciones. A medida que estaba en su búsqueda, la sonrisa aquella se iba a yendo en su justo tiempo. Sus calificaciones se conformaban por ases y solamente ases. Se la entregó mientras acomodaba su bolso, y simplemente esperaba a su reacción, curioso.
Alzó ambas cejas al solo recibir una sonrisa como respuesta a su pregunta, después frunció el ceño. ¿Acaso se estaba burlando de ella o algo parecido? Pues no se quedaría así. Iba a replicar, antes de encontrarse con la mejor boleta de calificaciones que había visto nunca. Soltó una risita, incrédula --Eres un jodido genio... --Mencionó en voz baja--. ¡Hasta en biología! ¿Cómo es posible?
-¡Llego la hora!-
-Seguro que si, has tocado el mio, supongo que es algo justo admirar tu lindo trasero, ¿o tocarlo?- dijo con un gesto mientras recibía un billete de 20 dolares mas, tomo los que tenía en su cinturón y le dijo con un gesto.- Eso no se puede decir Rain, pero 20 dolares mas y llego a los mil- Entonces soltó una leve risa pues era mucho dinero y claro, se debía a que el tipo era guapo y estaba realmente sensual como para al menos despertar esa parte de las chicas que en las escuelas se tenía muy olvidada, el sexo.
--¡No te dejaré tocarme el trasero! --Exclamó, soltando una carcajada. No se sentía ofendida ni mucho menos, es más, quería tener presente que él no lo haría aún si ella lo dejara--. ¿Y si llegas a los mil dejas éste y te puedo invitar un trago? Ya sabes, para charlar como la gente poco civilizada que somos --Propuso, sacando otro billete de veinte de la billetera.
SMS: ¿Averiguaste que significa mi nombre? <3
SMS: Aún no, pero sigo pensando que es una piedra preciosa o el nombre de un ángel o el de una criatura mítica antigua y hermosa. ¿Ves? Ya le he agregado otras dos suposiciones, voy mejorando.
SMS: No los he visto juntos pero… eh, me los puedo imaginar ♥
SMS: Tienes que contarme bien todo.
SMS: No hay mucho que contar, si te soy sincera, sólo se que bailamos y me gustó al segundo en el que lo vi.
─ No mucho ─aceptó y se encogió de hombros, desvió la mirada esperando que su respuesta fuera suficiente y la rubia no insistiera demasiado en ello.─ No te preocupes, Rain ─hizo una mueca pequeña y se encogió de hombros.─ Bueno, entonces no creo que me sirva demasiado. De todas maneras debería empezar a prestar más atención.
--No me entrometeré más, pero deberías pensarte eso de que no los quieres mucho... --Aconsejó, haciendo una suave mueca--. Tú y yo deberíamos pensar en aceptar mejor ese aspecto de nosotras mismas, porque creo que jamás cambiaremos. Yo no, por mi parte.