31-Jul-20
Qué jodido es amar a alguien que vive en otra parte del mundo.

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@raisedinsmoke
31-Jul-20
Qué jodido es amar a alguien que vive en otra parte del mundo.
y aunque muchas son las posibilidades, mis ganas de intentarlo son cada vez más escasas.
9-Abr-19
Mi última ambición está ligada a dos aspectos fundamentales: el primero es el arte, proceso o fenómeno innato de la voluntad humana, y la más pura de las virtudes y de las bondades, y riqueza que se propaga en el espíritu. Sé que indómitas son sus manifestaciones, aunque dentro de mis limitaciones intento, y quién pudiera, ser una especie de dios; y en mi mano, las palabras solo son el malabar de un payaso soberbio. El segundo es tu amor, ni más ni menos. Dicho esto, con lo primero anhelo tu felicidad y con lo segundo pretendo la mía. Con el tiempo esta cuestión se me ha hecho una búsqueda inalcanzable en las que solo el placer intenta ponerse por encima de la agonía.
“Cuando se quedan a solas dos humanos sobre el mundo, yo me pregunto: ¿Qué hacen perdiendo el tiempo y no bailando juntos?”
03-Abr-19
Aprendí que una tristeza tan profunda como el abismo del océano te puede calar hasta los huesos, si no basta con cortarse la piel rompiendo furioso una ventana de vidrio. El peligro no es real en uno mismo, cuando se toman esas decisiones, el cuerpo asimila el dolor al que se somete, no hay amor propio que nos aprehenda, y con esa dicha pude yo alguna vez estar conforme. Sin embargo, la acción en sí no involucra a un individuo únicamente, y podemos ser tan egoístas como se nos permita, de todos modos, ¿qué vergüenza o remordimiento podrías sentir fuera de tu cuerpo? A los que le dolerá en verdad es a tu familia, a cualquiera que te haya tenido en estima y pensado en que el futuro, mientras sea contigo, iba a ser prolífico y venturoso. En mi casi muerte pude haber asegurado la de mi hermano, tras incrustársele un vidrio en la cabeza, gracias a mis actos imprudentes. Con la vida del otro aprendes a valorar la tuya, supongo, aunque no lo tengo claro, sé que si la vida es una lucha, no quiero volver a asomar por el risco y lanzarme por ese derrotero que implica el suicidio, yo quiero ganarle a la vida, al menos una vez. Quizá la muerte es una mujer inalcanzable, tan bella como provocativa en cuanto el alma nos lo permite entender, no hay que ser apresurados en tanta indecencia burda, porque es bien sabido que a nadie le simpatizan los cobardes.
De niño me toco estar con mi mamá en la terminal vendiendo pochoclos porque nos quedamos sin casa y sin comida, era tan inocente para entenderlo, no estábamos de paseo, estábamos tratando de subsistir. En lo único que pensaba en ese momento, era en que no podía comprarme esos autitos y avioncitos de plástico (que ahora que lo pienso eran horribles), mientras a mamá le agobiaba saber que posiblemente no íbamos a comer, o tener un lugar seguro donde dormir. Y sin embargo ella permanecía radiante, ocultando su angustia, hacía frio, pero su calidez humana hacía de ese invierno, primavera.
03-Abr-19
Aprendí que una tristeza tan profunda como el abismo del océano te puede calar hasta los huesos, si no basta con cortarse la piel rompiendo furioso una ventana de vidrio. El peligro no es real en uno mismo, cuando se toman esas decisiones, el cuerpo asimila el dolor al que se somete, no hay amor propio que nos aprehenda, y con esa dicha pude yo alguna vez estar conforme. Sin embargo, la acción en sí no involucra a un individuo únicamente, y podemos ser tan egoístas como se nos permita, de todos modos, ¿qué vergüenza o remordimiento podrías sentir fuera de tu cuerpo? A los que le dolerá en verdad es a tu familia, a cualquiera que te haya tenido en estima y pensado en que el futuro, mientras sea contigo, iba a ser prolífico y venturoso. En mi casi muerte pude haber asegurado la de mi hermano, tras incrustársele un vidrio en la cabeza, gracias a mis actos imprudentes. Con la vida del otro aprendes a valorar la tuya, supongo, aunque no lo tengo claro, sé que si la vida es una lucha, no quiero volver a asomar por el risco y lanzarme por ese derrotero que implica el suicidio, yo quiero ganarle a la vida, al menos una vez. Quizá la muerte es una mujer inalcanzable, tan bella como provocativa en cuanto el alma nos lo permite entender, no hay que ser apresurados en tanta indecencia burda, porque es bien sabido que a nadie le simpatizan los cobardes.
24-Dic-18
Alguna vez romanticé esto de llegar al primer quinto de vida con algún logro significativo. Dicho quinto, en vista de las situaciones, se ha vuelto, a veces cuarto, a veces media vida bajo el mismo valor. Lo que viene espero con pasividad, como si fueran solo días por restar.
23-Dic-18
Soy apático en la mayor de las ocasiones, hasta la más crítica de las consecuencias. Mi papá es un personaje secundario a todo esto, sus palabras en cartas de anonimato eran el contrapunto de mi llanto como melodía, y molestia en el rabillo de mi ojo.
21-Dic-18
Lo primero que me acuerdo es de las veces que me dormí en un gimnasio, o en el colectivo, sin poder recordar cómo es que llegue ahí, o si acaso ese fragmento de realidad en el que despertaba tratando de reconocer el lugar donde estaba, era acaso real, es como una sensación de abandono, de mis pares, de mí mismo.
20-Dic-18
El mayor de mis problemas siempre ha sido integrarme a los grupos sociales, compañeros, amigos, escuela. No sé si era porque yo caía mal, o porque les era indiferente, tampoco me empeñaba en acercarme mucho que digamos. Pero ahora que puedo decir “tengo algunos amigos”, es una cuestión de hacer equilibrismo por un hilo de coser a medida que el tiempo avanza. Dudo mucho, y hasta me da morbo apostar, por que esas amistades, tan buenas como escasas, me vayan a durar tanto como el hambre.
Cesar Vallejo - Heces
…Por eso esta tarde, como nunca, voy con este búho, con este corazón. Y otras pasan; y viéndome tan triste, toman un poquito de ti en la abrupta arruga de mi hondo dolor…
Fernando Pessoa/Alberto Caeiro (heterónimo)El guardador de rebaños
I Yo nunca guardé rebaños Pero es como si los guardara. Mi alma es como un pastor, Conoce el viento y el sol Y anda de la mano de las Estaciones Siguiendo y mirando. Toda la paz de la Naturaleza sin gente Viene a sentarse a mi lado. Pero yo quedo triste como una puesta de sol Para nuestra imaginación, Cuando enfría el fondo del llano Y se siente la noche entrada Como una mariposa por la ventana. Pero mi tristeza es sosiego Porque es natural y justa Y es lo que debe estar en el alma Cuando ya piensa que existe Y las manos cogen flores sin que ella se entere. Como un ruido de cencerros Más allá de la curva del camino Mis pensamientos están contentos Sólo me da pena saber que ellos están contentos Porque, si no lo supiera, En vez de estar contentos y tristes, Estarían alegres y contentos. Pensar incomoda como andar en la lluvia Cuando el viento crece y parece que llueve más.
No tengo ambiciones ni deseos. Ser poeta no es una ambición mía. Es mi manera de estar solo. Y si deseo a veces, Por imaginar, ser corderillo (O ser el rebaño todo Para andar disperso por toda la ladera Siendo muchas cosas felices al mismo tiempo), Es sólo porque siento lo que escribo a la puesta de Sol, O cuando una nube pasa la mano por encima de la luz Y corre un silencio por la hierba. Cuando me siento a escribir versos O, paseando por los caminos o por los atajos, Escribo versos en un papel que está en mi pensamiento, Siento un cayado en las manos Y veo una imagen de mí En la cima de un otero, Mirando mi rebaño y viendo mis ideas, O mirando mis ideas y viendo mi rebaño, Y sonriendo vagamente como quien no comprende lo que se dice Y quiere fingir que comprende. Saludo a todos los que me leen, Agitando el sombrero ancho Cuando me ven en mi puerta Apenas la diligencia se levanta en la cima del otero. Los saludo y les deseo sol, Y lluvia, cuando la lluvia es necesaria, Y que sus casas tengan Al pie de una ventana abierta Una silla predilecta Donde se sienten leyendo mis versos.
Y al leerlos piensen Que soy cualquier cosa natural— Por ejemplo, el árbol antiguo A la sombra del cual cuando niños, Se sentaban con un sofoco, cansados de jugar, Y limpiaban el sudor de la cabeza caliente Con la manga del mandil rayado. II Mi mirar es nítido como un girasol Tengo la costumbre de andar por los caminos Mirando a derecha y a izquierda, Y de vez en cuando para atrás… Y lo que veo a cada momento Es aquello que nunca antes había visto, Y me doy cuenta muy bien… Sé tener el pasmo esencial Que tiene un niño, si, al nacer, Repara de veras en su nacimiento… Me siento nacido a cada momento Para la eterna novedad del mundo… Creo en el mundo como en una margarita, Porque lo veo. Pero no pienso en él Porque pensar es no comprender… El mundo no se hizo para que lo pensáramos (Pensar es estar enfermo de los ojos) Sino para mirarnos en él y estar de acuerdo… No tengo filosofía: tengo sentidos… Si hablo de la Naturaleza no es porque sepa lo que ella es, Si no porque la amo, y la amo por eso, Porque quien ama nunca sabe lo que ama
Ni sabe porque ama, ni lo que es amar… Amar es la inocencia eterna, Y la única inocencia es no pensar… III Al atardecer, recargado en la ventana, Y sabiendo de soslayo que hay campos enfrente, Leo hasta que me arden los ojos El Libro de Cesario Verde. Que pena tengo de él. Era un campesino Que andaba preso en libertad por la ciudad. Pero el modo conque miraba las casas, Y el modo como observaba las calles, Y la manera como se interesaba por las cosas, Es la de quien mira los árboles Y de quien baja los ojos por la calle adonde va Y anda observando las flores que hay por los campos… Por eso tenía aquella gran tristeza que nunca dice bien que tenía Pero andaba en la ciudad como quien anda en el campo Y triste como disecar flores en los libros Y poner plantas en jarros… IV La tormenta cayó esta tarde Por las orillas del cielo Como un pedregal enorme…
Como si alguien desde una ventana alta Sacudiera un gran mantel, Y las migajas todas juntas Hicieran un barullo al caer, La lluvia llovía del cielo Y ennegreció los caminos… Cuando los relámpagos sacudían el aire Y abanicaban el espacio Como una gran cabeza que dice que no, No sé por qué —no tenía miedo— Me puse a rezar a Santa Bárbara Como si fuera yo la vieja tía de alguien… ¡Ah! es que rezando a Santa Bárbara Yo me sentía aún más simple De lo que creo ser… Me sentía familiar y casero Y habiendo pasado la vida Tranquilamente, como el muro del patio; Teniendo ideas y sentimientos por tenerlos Como una flor tiene perfume y color… Me sentía alguien que pudiera creer en Santa Bárbara… ¡Ah, poder creer en Santa Bárbara! (¿Quién cree que existe Santa Bárbara, Pensara que ella es persona y visible O qué pensará de ella?) (¡Qué artificio! ¿Qué saben Las flores, los árboles, los rebaños, De Santa Bárbara?… Una rama de árbol Si pensara, nunca podría Construir santos, ni ángeles…
Podría pensar que el sol Es Dios, y que la tormenta Es una multitud Enfadada por encima de nosostros… ¡Ah, como los hombres más simples Son enfermos y confusos y estúpidos Cerca de la clara simplicidad Y la salud de existir En los árboles y las plantas!) Y yo, pensando en todo esto, Quedé otra vez menos feliz… Quedé sombrío y enfermo y taciturno Como un día en que todo el día amenaza la tormenta Y ni siquiera de noche llega… V Hay metafísica bastante en no pensar en nada. ¿Qué pienso yo del mundo? ¡Qué sé yo lo que pienso del mundo! Si me enfermara pensaría en eso. ¿Qué idea tengo yo de las cosas? ¿Qué opinión tengo sobre las causas y los efectos? ¿Qué es lo que he meditado sobre Dios y el alma Y sobre la creación del Mundo? No sé. Para mí pensar en eso es cerrar los ojos Y no pensar. Es correr las cortinas De mi ventana (pero no tiene cortinas). ¿El misterio de las cosas? ¡Qué sé yo lo que es el misterio! El único misterio es que haya alguien que piense en el misterio.
Quien está al sol y cierra los ojos, Comienza a no saber lo que es el sol Y a pensar muchas cosas llenas de calor. Pero si abre los ojos y ve el sol, Y ya no puede pensar en nada, Es porque la luz del sol vale más que los pensamientos De todos los filósofos y de todos los poetas. La luz del sol no sabe lo que hace Y por eso no se equivoca y es común y buena. ¿Metafísica? ¿Qué metafísica tienen aquellos árboles? La de ser verdes y copudos y de tener ramas Y la de dar fruto en su hora, lo que no nos hace pensar, A nosotros, que no sabemos entenderlos ¿Pero qué mejor metafísica que la de ellos Que es de no saber para qué viven Ni saber que no lo saben? “Constitución íntima de las cosas”… “Sentido íntimo del Universo”… Todo esto es falso, todo esto no quiere decir nada. Es increíble que se pueda pensar en cosas de ésas. Es como pensar en razones y fines Cuando el comienzo de la mañana está rayando y por los lados de los árboles Un vago oro lustroso va perdiendo la oscuridad. Pensar en el sentido íntimo de las cosas Es, acrecentado, como pensar en la salud O llevar un vaso al agua de las fuentes. El único sentido íntimo de las cosas Es que ellas no tienen sentido íntimo ninguno. No creo en Dios porque nunca lo vi. Si Él quisiera que yo creyera en Él,
Sin duda que vendría a hablar conmigo Y entraría adentro por mi puerta Diciéndome, ¡Aqui estoy! (Esto es tal vez ridículo a los oídos De quien, por no saber lo que es mirar las cosas, No comprende a quien habla de ellas Con el modo de hablar que reparar en ellas enseña) Pero si Dios es las flores y los árboles Y los montes y sol y el rayo de luna. Entonces creo en Él, Entonces creo en Él a toda hora, Y mi vida toda es una oración y una misa, Y una comunión con los ojos y por los oídos. Pero si Dios es los árboles y las flores Y los montes y el rayo de luna y el sol, ¿Para qué le llamo Dios? Le llamo flores y árboles y montes y sol y rayo de luna; Porque si Él se hizo, para que yo lo vea, Sol y rayo de luna y flores y árboles y montes, Si Él se me aparece como árboles y montes Y rayo de luna y sol y flores, Es que Él quiere que yo lo conozca como árboles y montes y flores y rayo de luna y sol. Y por eso yo lo obedezco (¿Qué más sé yo de Dios, que Dios de sí mismo?), Le obedezco viviendo, espontáneamente, Como quien abre los ojos y ve, Y le llamo rayo de luna y sol y flores y árboles y montes, Y lo amo sin pensar en Él Y lo pienso viendo y oyendo, Y ando con Él a toda hora
El valor de la ficción
Todo carece de importancia estando juntos,
parece que también estando separados,
y aún así me pregunto ¿porqué te busco
y te embellezco tanto en mi pasado?