"No tenemos un contrato pero supongo que siempre hay que dar algo cuando firmas. Esto es lo que te prometo:
Jamás consentiría que dejaras a tus amigos, a tu familia o tus aficiones. Si me toca tragarme mil partidos de tu equipo favorito, me los comeré sentada contigo tomando una cerveza. Que si pierde me enfadaré contigo y culparé al arbitro; y si gana, esa noche lo celebraremos a lo grande.
Si te apetece irte un fin de semanas con tus amigos porque necesitas tu dosis de testosterona, juro que te apoyaré, te comprenderé y no pondré ni caras ni pegas ni celos. Eso sí, alguna llamada contándome que sigues vivo, que te lo estás pasando genial con tus amigos, que has jugado a la play hasta las tantas, que has bebido más de lo que debías pero menos de lo que me imagino; sería un detalle muy generoso. Y si se te escapa algún "te echo de menos" sería bonito por tu parte, pero no es necesario amor. Sé que me extrañas pero estás genial ahí sin mi.
No me importa que coquetees ni que te coqueteen, a todos nos gusta sentirnos alagados, saber que atraes a alguien, y si encima ese alguien está potente, pues mejor. Y no me importa porque eso demuestra que no me equivoqué al decirle a todos que estás mejor que el chocolate con pan, que las tortitas con nocilla de dos colores y que el cocido de mi abuela. Pero coquetear, nada más, tengo aguante pero también sangre. El resto de ti, cariño, es todo mío. Mío.
Querré a tus amigas y nos las diré que son pequeñas largatijas que intenta comerte con el batir de sus pestañas cada vez que te miran. No, las querré y dejaré que las abraces, las des besos en la mejilla, que las cojas, las compres regalos, dejaré que tengas la relación que tenías con ellas antes de mi. Sabes que vi "Cuando Harry conoció a Sally" y al contrario de lo que él piensa, sí creo que las mujeres y los hombres pueden ser amigos. Por eso, si quedas con alguna de ellas a solas, pensaré que estás consolándola como un amigo, porque sé que eres un gran chico. Aunque recuérdalo, amistad, sana, pura y transparente.
Estaré dispuesta a aguantar que no me quieras acompañar de compras. También me adaptaré al hecho de que tienes la memoria de un pez y que no eres capaz de recordar casi ninguna fecha (y las pocas que te sabes te las recuerda el móvil). No competiré sobre quien cocina mejor (aunque sabes que mi madre es muchísimo mejor). Si te llaman del trabajo dejaré que cojas el teléfono, incluso permitiré que tus absurdos videojuegos ronden por los cajones de la mesa de la tele. No me molestará que fumes en casa, todos tenemos vicios insanos.
Te prometo lo que dice el cura antes del "Sí, quiero". Eso de: en la salud y en la enfermedad, en la riqueza y en la pobreza, en lo bueno y en lo malo. Aunque ya lo sabes, te curé mientras tenías un constipado navideño, vivimos de alquiler llegando a fin de mes con 100 euros entre nuestras cuentas, eso verifica que en la pobreza estaré y que en la enfermedad te haré sanar. Lo malo no vendrá porque contigo es todo lo bueno.
Así que esto es lo que ofrezco en el contrato de mi vida con la tuya.
Pero eso sí, quiero cosas a cambio:
Quiero que cuando te diga te quiero no contestes con un también, eso jamás. Quiero que me lo digas tú. Alto y claro. Que me quieres.
Quiero noches de amor, pero también de sexo desenfrenado hasta las cuatro de la mañana.
Quiero que no te importe que te pregunte mil veces si este vestido me hace el culo gordo, y si me lo hace que me lo digas. Quiero sinceridad.
Quiero que te apetezca ver "Love Actually" conmigo aunque me sepa los diálogos de memoria y los repita. Y justo en la escena en la que se declara con los carteles veas una lágrima rebelde bajando por mi mejilla, no quiero que me digas: ¡oh, cariño, te has emocionado!. No, dime cursi, porque es lo que seré en ese momento. Riéte de mi pero conmigo.
Quiero que quieras a mis amigas y no te importe que de vez en cuando me vaya a quejar de ti a ellas. Y que si me llaman cuando estamos en un momento importante, no te enfades y lo comprendas. Todos necesitamos de alguien.
Quiero que me des libertad pero no porque no quieras ahogarme; si no porque confías en que tontearé con mil, me reiré de sus piropos, pero será a ti a quién meteré mano en todas las partes de tu cuerpo (y no solo con la mano).
Quiero que si tengo los pies fríos me dejes calentarlos con los tuyos (aquí se admite alguna que otra protesta).
Por las mañanas déjame que escuche la música alta y baile en bragas y sujetador por toda la casa y no me hables, porque es mi momento. Mi cabeza, mi cuerpo y las corcheas.
Quiero que me llames pero no a todas horas. Quiero protección pero solo la del condón. Te quiero entre mis piernas y en mi cabeza. Encima, debajo. Te quiero entre las sábanas de invierno y las de verano. Quiero que seas cariñoso pero no empalagoso (ese es mi rol en la relación). Que que sepas convencerme con argumentos y no con cabezonería.
Quiero discutir contigo por temas serios pero también por quién no ha bajado la basura.
Sé que es mucho, pero soy así. Todo y nada a la vez. Y tú eres nada y todo a destiempo.
Nos irá bien. Eso de que las personas de mismos caracteres acaban juntas, no es cierto. Por eso estamos aquí después de tanto tiempo. Y no es por las razones que te he dado anteriormente, es por lo más básico, por lo sencillo, lo típico ¡vamos! Por amor, confianza, necesidad. Por ti. Por mi.
Por nosotros."