CHICA CONOCE A CHICO
¡Muy buenos días mis queridas patosas!
He estado un poco liada estas últimas semanas y me ha sido imposible volver a escribir. Aunque tengo que deciros que me he acordado mucho de vosotras.
Hoy vengo preparada para daros una pequeña introducción para una guía sobre esos amigos, que no son amigos, pero con los que tenemos derechos..
Os pongo un poco en situación:
Chica conoce a chico, chico, conoce a chica; da igual como, aunque siendo francas, en este tipo de relaciones, nunca son comienzos de película. Y digo comienzo de película refiriéndome a la típica escena en el metro, esa en la que la chica, ligeramente desaliñada (me río yo del desaliño, porque ni arreglándome para los Goya estoy tan ideal) entra corriendo al metro cuando se choca con él... (CORAZÓN, CORAZÓN, MARIPOSITAS Y MÁS CORAZÓN) Después de ese choque, toda la escena se tiñe con un pequeño toque rosado y empiezan a sonar pajaritos y una música cursi y se enamoran.
Pero lo siento chicas, eso se lo dejamos a las inocentes a las que aún no les has pisado y roto el corazón. Esta historia es más para nosotras, para todas aquellas que nos hemos pegado tanto el corazón, que ni el mismísimo superglue podría repararlo.
Este tipo de historias son las que empiezan en un bar, un día en el que ella decide salir con sus amigas para beberse hasta el agua de los floreros, rompedora con sus pitillos más ajustados, sus botas de tacón y los labios bien marcados. Un día en el que él, ha salido con la camiseta más básica que tiene en el armario (sí, la blanca del domyos) y los vaqueros que lleva sin lavar desde la semana anterior, a tomarse unas “birritas” con los colegas, en plan de “tranquis”. Pero nunca los planes de “tranquis” se quedan en eso, en planes de “tranquis”.
Se miran, coquetean se lían y ella acaba en su casa, la de él claro, que para algo lleva sufriendo toda la noche con los pitillos y las botas. Y ahí empieza todo, una espiral de un par de planes a la semana que se basan en lo mismo; una mínima conversación circunstancial y un buen rato divertido y movidito para los dos.
Todo bien, se ven, se divierten y poco más. El único compromiso que existe es el de divertirse siempre con seguridad y el de quedar bien satisfechos. ¿Qué podría salir mal?
¡En el próximo post lo descubrirás!








