Un buen cumplido, un buen cumplido para ser pateo por el trasero al decirlo. —miro a la joven con cierta curiosidad, sabía muy bien que sus palabras habían sido lanzadas al aire, pero ninguna regla le restringía tomarlas en cuenta. Su mirada bajo hacía aquella rosa que poseía en sus manos, eran las típicas que podías ver en propuestas románticas o detalles que incluyeran algún lazo sentimental.— No están mal, pero si van a ponerlas, deberían de ser Rosas Osirias; tienen más vida.
El oír una respuesta a sus palabras no le sorprendió, por lo que miró de reojo a la castaña mientras se deshacía de los pétalos ahora rotos---. Quizá, quizá. Es cuestión de ver quién es el emisor de tal piropo, no es igual todos los casos aunque siempre denota falta de... ¿creatividad? ---respondió con simpleza a la vez que se encogía de hombros---. Oh, si. Las osirias, curiosa rareza de flor blanca que luce bañada en sangre. Todo un deleite para los ojos a diferencias de éstas ordinarias.
















