¿Ah sí? ¿Tienes una hermana pequeña supongo? Porque yo me sé cantidad de historias de seres mágicos. Quizá pueda contarte alguna y así luego se lo dices a ella. — Negó rápidamente con la cabeza.— Eh no te preocupes. Mira, a mi por ejemplo me gusta mucho cuidar de las flores. A veces me pongo a hablar con ellas. Creo que son seres vivos que entienden. Ahora puedes tomarme por loca.
-- Se podría decir que es pequeña, pero ahora tiene quince años y ya no le gustan ése tipo de historias, cuando me lo dijo no podía creerlo --le contó mientras se dirigía hacia una banca, en la cual se dejó caer con cansancio--. No creo que estés loca, hay mucha gente que lo hace --se encogió de hombros, observándola.












