* luciano rizzo ; nacido en italia. 24 años. pronombres masc. guitarrista, compositor y vocalista de echoes.

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@rizzovs
* luciano rizzo ; nacido en italia. 24 años. pronombres masc. guitarrista, compositor y vocalista de echoes.
* ✩⠀◞ starter privado (1/4) @rizzovs
"——nos trajeron la cerveza caliente." musita, está segura que incluso por ser un evento así de alto nivel no se salvaban de la experiencia promedio. arruga la nariz en disgusto ante sorbo, girándose para encarar a cantante. "¿y si te digo que esto me acaba de arruinar la noche?"
es incapaz de contener la risa que amenaza con escapársele apenas la ve arrugar la nariz de esa manera. niega despacio, acercándose un poco más como si fueran los únicos en medio del salón y para luciano así era. “ si me dices que esto te arruinó la noche, voy a tener que solucionarlo. no puedo permitir que mi novia salga de unos premios convencida de que su noche se arruinó. ” sonrisa crece con descaro mientras sus dedos buscan la mano ajena casi por inercia, entrelazándose con la de ella por debajo del mantel. pulgar acaricia el dorso con lentitud, distraído. “ estás aquí conmigo, estoy seguro que eres la más preciosa de todo el lugar y todavía no hemos tenido que escuchar ningún discurso insufrible. diría que la noche sigue teniendo arreglo. ” pausa apenas un segundo, inclinándose lo justo para dejar un beso casto y suave sobre su mejilla. “ y si no… nos escapamos en cuanto podamos. te compro la cerveza más fría que encontremos en toda la ciudad y fingimos que este evento nunca existió. ” sonrisa termina por ensancharse. “ ¿ves? ya te arreglé la noche. ”
‘ ¿ya tienes tu discurso preparado? ’ comisuras son afables al momento de elevarse, sin hablar realmente en serio. no cuando extiende copa de alcohol que zurda sostiene y las esquinas angulosas de sus ojos advierten la broma: ‘ espero que me agregues en los agradecimientos luego de este regalo, eh. ’
risa baja escapa apenas ve la copa extenderse hacia él, sin dudarlo la toma para darle un pequeño trago. niega con la cabeza ante la pregunta, curvatura tranquila dibujándose en sus labios. “ ¿y tú? ¿crees que esta noche te vas a llevar alguno? ” curiosea. honestamente esperaba que sí. conocía el talento que tenía y llevaba demasiado tiempo pensando que merecía mucho más reconocimiento del que ella misma parecía darse. entonces, sin demasiado aviso, mano libre asciende para pellizcarle con suavidad una mejilla con toda la confianza del mundo. “ pecas. ” pronuncia con diversión, soltándola enseguida para que no pudiera devolverle el gesto. “ deja de cambiarme de tema. ¿para cuándo ese álbum solista? ” arquea apenas una ceja, mirándole directamente para que no busque huir de él. “ hablo en serio. me hace ilusión verte en ese camino. ”
luego del eco de aplausos que llega desde el escenario, motivo de los mismos lo desconoce por completo, atención vuelve a quien se encuentra junto a ella en una de las tantas mesas dispuestas ; rostro descansa sobre la palma de la mano y sonrisa se extiende, al tiempo en que marrones viajan a encontrarse con mirada opuesta. “¿cuánto crees que falte para el primer plato? —muero de hambre y voy dos copas.” apunta a cristal frente a ella, con champán a medias.
“ si tardan cinco minutos más, te prometo que me escabullo contigo a buscar algo. no puede ser tan difícil encontrar la cocina en un sitio como este. ” propone con esa facilidad tan propia de buscar problemas o soluciones. “ además, entre tú y yo… creo que un par de chefs van a estar mucho más felices de vernos a nosotros que de escuchar otro discurso de agradecimiento. ”
' es increíble que haga falta unos premios baratos para volver a verles las caras en persona a algunos ¿no te parece? '
“ es increíble que tengamos que fingir que estos premios nos reunieron cuando te vi hace dos días invadiendo mi cocina. ” devuelve con total naturalidad, incapaz de dejar pasar la oportunidad de molestarla. mirada recorre el salón lleno de caras conocidas y niega con la cabeza. “ casi parece una reunión de instituto, pero con más dinero y discursos. ” risa baja acompaña últimas palabras antes de girarse apenas hacia ella otra vez.
‘ lo sé, lo sé ’ apenas murmuró sin hallar un hueco en discurso opuesto, entre sacudidas de cabeza en negativa. quiso que esa respiración pesada encontrara liviandad y falló en su búsqueda ; mientras él más hablaba, su pulso reaccionaba con más ímpetu, alterando cada uno de sus nervios, desembocando una urgencia por vomitarlo todo. porque que finalmente aquello que era sinónimo de tempestad — expresarse, ser sincera, volverse herida abierta para él — resultó inevitable. no soportaba su propia vulnerabilidad, el exponer todo eso que era incómodo debido a la cantidad de certeza que enfrascaba y en consecuencia, aparecían las ansias por desaparecer, o que la tierra la tragase. era más sencillo hacerse transparente cuando reflectores caían sobre ella, pero entonces únicos fuegos que la observaban eran aquellos que rizzo tenía, en su mirada, la que parecía querer escapar de ella entre explosión y explosión. acción que, por supuesto, se tornó igual de insufrible. ‘ pero es que — dios. ese no es el puto punto, luciano ’ manos se movieron en el aire, agitándose de manera casi frenética. ‘ sé que te has disculpado, pero es que a veces hasta parece que me atacas a propósito ’ ahí no estuvo segura de lo que dijo, pero tampoco se trató de una idea distante a lo que alguna vez pensó de él. ‘ y sé que ese día estabas de pésimo humor, ya lo entendí y que — ’ él la interrumpió, tuvo que respirar hondo por lo tanto. lo dejó continuar y cada oración que le dedicó sirvió como combustible. ‘ ¡dije que no porque quería que me insistieras! ’ le devolvió, abandonó el reposo de la puerta y recuperó cada paso que había dado, sus pisadas fueron fuertes, el tacón de sus sandalias pareció también gritarle al italiano y aunque cierto tambaleo existió, no fue impedimento para avanzar. ‘ no me gusta tu maldito hermano, solo — ¿por qué te pediría su número, luciano? me habías hecho sentir que no existía, solo... solo quise jugar contigo y que me insistieras. porque te hubiera dicho que sí. hubiera ido si me insistías, ¡porque eso quería que hicieras! ’ continuó, prosas no fueron para nada cuidadas rasgaron su garganta, estallando una tras otra sobre lengua. calidez tiñó de carmín sus mejillas, su cuello, tradujo de pronto aquella frustración pinchosa y áspera, mientras extendió uno de sus brazos y señaló un punto a su costado que entonces fue ocupado por aquel balcón que jamás compartieron, a unos cuantos pasos de ella, tan estúpidamente asequible, y aún así, imposible de alcanzar. ‘ ¡y eso es a lo que me refiero! eras malditamente consciente de todo, de... — de — dios. eras consciente de que sí te interesaba y que yo no me estaba inventando nada, y aún así fuiste, y le mostraste nuestras conversaciones a ella ¿para analizarme? ¿para entenderme? ’ extremos hicieron alusión de caer sobre pecho opuesto al mismo tiempo que dobló mínimamente sus rodillas, no obstante, el ademán de sus manos se deformó hasta que índices se alzaron y lo señalaron a él en un vaivén contenido, rabioso. la humillación de antaño había regresado, dañando en consecuencia su último gramo de entereza. ‘ tú me pasabas y lo sabías muy bien ’ reprochó, porque aquello todavía era una espina en corazón y lo que siguió después no hizo más que enterrarla más hondo. sacudió su cabeza otra vez. cerró sus párpados cuando rizzo habló sobre lealtad y sobre cuidados, sobre cosas que supuestamente jamás le había entregado a él, negó porque italiano sencillamente estaba equivocado.
‘ luciano, ’ anheló su mirada, avanzó un paso más y ambas palmas cayeron sobre propio pecho, presionando paulatinamente, acariciando dermis expuesta. ‘ es que no me entiendes yo — yo...’ tragó saliva, mordisqueó sus labio, jugó a sosegarse solo para volver a descarrilarse segundos más tarde. fue angustia y desespero : ‘ yo soñaba con que me llamaras así. o como tú quisieras. lo hacía porque ya eras parte de eso ’ « de mí » ‘ — he tenido infinitas oportunidades para decirle a riven que tú me coqueteaste y generarte un problema enorme, pero no lo hice. siempre me hice cargo de toda esta mierda y cuándo river te golpeó, fui la primera en decirle que tú tenías razón ; ¡river no te hubiera dado una oportunidad si yo le hubiera dicho lo contrario! es que —... dios. eres tan frustrante ’ necesitó una pausita breve para ordenarse, lograr despejar algo de esa bruma que pareció abrazarla. ‘ te he sido leal desde que escuché por primera vez una de tus canciones, desde entonces solo te pensaba, te soñaba... ¿sabes cuántas veces te pensé cuando lo hacía con mi ex? ’ no supo si suelo comenzó a dar vueltas debido a un mecanismo oculto o si fueron las promesas que él volvió a quitarle lo que repentinamente impulsaron cada uno de esos giros. ‘ mierda. ’ murmullo entre dientes como un manifiesto de lo que fue un oprobio hacía sí misma, había pretendido que lo dicho fuera defensa a lo que entendió como un puñal, no otra de esas declaraciones mortíferas que él había comenzado a extirparle. y continuó poco después, escarbando, pidiendo más de lo que parecía tornarse pluma para músico. ‘ es que no — es que no entiendes nada de lo que estoy diciendo : tenía una página sobre ti, luciano. publicaba tus putas fotos y seguía cada movimiento de echoes. por ti. lo hacía por ti. ’ soltó aire por su nariz, apenas comprendió las promesas enredadas a lo que fueron certezas férreas. ‘ entiendo que yo solo soy una chica insignificante que te interesó un momento y no importó más en cuanto el amor de tu vida te hizo caso, pero tú no eres eso para mí — no, no lo eres. ’ una vez más acudió a sus cafés, creando apenitas una pausa de segundos mientras tomó una gran bocanada de aire. ‘ y ser yo la que no te elije es todo lo que puedo tolerar contigo... de verdad entiendo que para ti que seamos amigos es suficiente, pero no lo es para mí ’ lo vio callarse, fruncir su ceño y expresar aquello último con una decadencia que la descolocó por completo. ‘ ¡¿y qué quieres?! ’ exclamó dando un último paso hacía él, casi soltando cada palabra sobre su mentón. manos se elevaron a la altura de sus oídos entre tanto y por un momento quisieron ir hacia ¿mejillas? ¿cabeza? ¿cuello? opuesto, pero resultó ser una alusión. en su lugar, se desarmó. ‘ ¿no te escuchaste? ¡dijiste que no sería justo que hubiéramos ido por ese camino porque tú siempre estuviste enamorado de riven! ¿pero el que seamos amigos lo es? ¿en serio lo crees? ’ sus interrogantes se dispararon una a una, el blanco pretendido fue el entrecejo del castaño. ‘ ¿quieres que seamos amigos y yo haga a un lado todo esto y te vea a ti con ella y los aplauda? ¿qué los vea juntos y los odie y te odie muchísimo, pero que no me importe? ¿que pretenda como ahora? ¿eso es lo que me estás pidiendo? ¿lo que sería justo? ’ diestra ascendió añorando mandíbula masculina, apretarla, clavar sus uñas ahí mismo sobre mejillas, demandar su atención. ‘ porque me estás pidiendo que te odie por no elegirme y que te odie por hacerme sentir insuficiente. porque lo odiaría, luciano, como ya lo odio. odio verte feliz. odio verte feliz con ella. lo odio, lo odio, lo odio ’
se queda ahí, inmóvil, sintiendo cómo cada palabra que sale de la boca de morrigan encuentra un lugar distinto donde herirlo. ya no sabe en qué momento dejaron de estar discutiendo sobre malentendidos y comenzaron a arrancarse la vulnerabilidad entre cada argumento. hay algo profundamente miserable en verla así y lo peor es que entiende demasiado tarde que gran parte de ese dolor lleva su nombre escrito encima. “ ¿cómo demonios iba a saberlo? ” pregunta sale rota antes de que pueda detenerla. “ ¿cómo iba a saber que querías que insistiera cuando cada vez que me acercaba parecía que me querías lejos? ” ríe entonces, pero no tiene humor alguno. es una risa cansada y llena de pena. “ tú me odiabas, morrigan. o al menos eso era lo que parecía. cada conversación terminaba igual. cada acercamiento acababa convertido en una guerra. ¿qué se supone que tenía que pensar? ” sacude la cabeza mientras la observa avanzar, dispuesto a que se desquite con él y no se aparta cada vez que extremidades ajenas hacen ademán de estamparse contra italiano. una parte de él siente que merece todo el estallido, que se desquite, que es el precio a pagar por no haberse dado cuenta. “ pensaba que te burlabas de mí. pensaba que pedirme el número de dante era tu manera de dejarme claro que yo no era la opción. ” mandíbula se tensa. “ jamás se me ocurrió que estabas esperando que insistiera. ” el balcón le parece una tragedia ridícula. una de esas cosas que podrían haberse solucionado con una sola conversación. una conversación que ninguno tuvo. “ ¡no es cierto, no lo hice para humillarte! jamás pensé que te interesaba, morrigan. ¿te das cuenta? ¿te das cuenta de que no había manera de pensarlo si siempre estabas de un pésimo humor cuando me acercaba? cada vez que sentía que iba por un buen camino contigo, ¡porque me agradabas! todo se desvanecía — me enojé cuando river no respetó tu relación falsa o cuando te hacían daño porque me importabas y tú no querías aceptarlo. ” porque así se sintió durante una gran parte del tiempo, no importaba cuánto luciano lo intentara era como si hubiese una pared del otro lado que no dejaba que él entrara y ahora entendía por qué. “ necesitaba una perspectiva fresca porque no entendía por qué siempre terminábamos discutiendo. no importa cómo, no importa si me acercaba con buenas intenciones, atacarnos era lo único que terminábamos haciendo. ” responde más bajo. dedos ascienden hasta su propio cabello nuevamente, frustración vuelve a instalarse ahí. sabe que está siendo vulnerable, siente el nudo en su garganta porque no sabe cómo tomarse todo el efecto que está teniendo en morrigan; la desesperación, la vergüenza, todo aquello logra revolverle el estómago y produce cierto repele contra sí mismo.
avellanas permanecen sobre ella mientras intenta encajar cada pieza nueva que le arroja encima, cada verdad que contradice todo lo que creyó entender. cuando la escucha decir que soñaba con que la llamara así, que ya formaba parte de aquello, expresión se contrae apenas y exhala una risa vacía, incrédula. “ ¿por qué no me dijiste? ¿por qué no me dijiste nada de esto, morrigan? ” pregunta finalmente, sin rabia esta vez, solo agotamiento. “ todo lo que hice después de la mascarada fue intentar demostrarte que no era la persona que creías que era. quería demostrarte que podía ser mejor que la impresión que tenías de mí. que no era un imbécil todo el tiempo. que no era tan malo. ” mandíbula se tensa apenas. “ porque me importaba lo que pensaras de mí. porque me importaba lo que alguien como tú pensara de mí. alguien que yo consideraba buena. ” cuando menciona a riven, sin embargo, negativa es inmediata. firme. “ no. no hagas eso. ” interrumpe, negando una y otra vez. “ jamás te pedí eso. ” da un paso hacia ella, frustración mezclándose. “ podrías haberle dicho que te coqueteé antes de aquel juego. podrías decírselo ahora mismo si quisieras. porque es verdad. ocurrió. ” hombros suben y bajan con una respiración pesada. “ pero tú me rechazaste. tú dijiste que no. ” la señala apenas. “ tú dijiste que no, morrigan. y después de eso, ¿qué se suponía que hiciera? ¿seguir insistiendo hasta hacerte sentir mejor? ¿seguir empujando? ” ríe sin humor alguno. “ porque si hubiera hecho eso también me habrías odiado. ” avellanas regresan a ella entonces, más suaves. “ pero no pongas eso sobre mí. no conviertas esa decisión en algo que yo te hice. porque no fui yo quien dijo que no a ese balcón. no fui yo quien cerró esa puerta. y dios sabe que si hubiera entendido una sola de las cosas que me estás diciendo ahora... nada de esto habría pasado de esta manera. ”
perplejidad es probablemente lo más cercano a una respuesta inmediata que consigue ofrecerle. porque una parte de él había entendido lo de la página. había entendido el seguimiento a la banda, las fotografías, las publicaciones. pero aquello. aquello es distinto. escucharla hablar de sueños, de obsesiones, de pensar en él incluso en los espacios más íntimos de una vida que jamás compartieron, lo deja inmóvil durante un segundo demasiado largo. “ dios, morrigan... ” nombre abandona sus labios como si pesara. no sabe qué hacer con una confesión así. no existe una versión de la historia que hubiera podido prepararlo para escuchar algo semejante. instintivamente, brazos se mueven apenas. lo suficiente para insinuar la intención. para acercarse y abrazarla. para detener de alguna forma todo aquello que parece estar rompiéndola desde dentro pero movimiento muere antes de completarse porque no sabe si tiene derecho. “ hablas como si yo hubiera tenido todas las respuestas, como si hubiera visto todo esto desde el principio y hubiera decidido hacerte daño de todas formas. ” sacude la cabeza lentamente. “ pero no las tenía. ” exhala, agotado. “ a veces eras completamente inaccesible. ” confesión no nace desde el reproche. nace desde la frustración, desde la impotencia. “ te cerrabas a mí. ” avellanas le miran con tristeza. “ ¿cómo iba a adivinar que sentías todo esto cada vez que intentaba acercarme? ” ni siquiera está intentando defenderse solo entender. “ jamás quise lastimarte de esta manera. ” jamás. ni una sola vez.
durante un segundo deja de ver a morrigan frente a él y recuerda todas las veces que observó a riven estar con alguien más. todas las veces que tuvo que tragarse sentimientos, sonreír cuando no quería hacerlo y convencerse de que la amistad era suficiente porque era lo único que podía tener. recuerda lo miserable que se sentía. lo injusto. lo mucho que dolía ver feliz a alguien cuando esa felicidad no lo incluía. por eso cuando ella termina de hablar, cuando esas últimas palabras siguen vibrando entre ambos, no encuentra nada que discutir. nada que defender. solo una verdad incómoda que debió comprender mucho antes. avellanas caen por un instante al suelo y la culpa pesa más silenciosa y más amarga. “ he estado ahí. ” voz sale mucho más baja. “ y aunque probablemente no me creas, sé cómo se siente. ” sacude apenas la cabeza. “ cuando riven estaba con alguien más... cuando yo no era una opción. cuando tenía que verla seguir adelante con su vida y fingir que estaba bien porque al menos podía tener una parte de ella. ” una risa breve y vacía abandona su garganta. “ no estaba bien. era una mierda. ” admisión queda suspendida entre ambos mientras la observa. mientras intenta reconciliar a la chica que tiene delante con toda la devastación que acaba de arrojarle encima. “ así que no. ” niega despacio. “ no creo que sea justo. ” porque hasta ese momento había insistido en una amistad que a él le parecía valiosa sin detenerse realmente a pensar en lo que significaba para ella. “ no te pediría que fueras testigo de eso. no después de escuchar todo esto. no después de saber cómo te hace sentir. entiendo que lo odies y entiendo si terminas odiándome a mí. ” y por primera vez desde que empezó la discusión no hay defensa alguna detrás de sus palabras. ni orgullo. ni frustración. solo cansancio. mano se mueve antes de que pueda pensarlo demasiado. con cuidado. despacio. como si estuviera acercándose a un animal herido que podría echarse a correr en cualquier momento. encuentra la de ella y la sostiene entre sus dedos antes de que pueda apartarla. gesto es suave. increíblemente suave para alguien que hace apenas minutos estaba elevando la voz. “ lo siento, morrigan. ” pulgar roza apenas sus nudillos. “ de verdad. ” inhala profundo, sintiendo el peso de cada cosa que ella le ha confesado. “ siento no haber entendido antes. siento haberte puesto en esta posición. siento haberte lastimado de una forma que ni siquiera vi venir. ” traga saliva. “ jamás quise hacerte sentir insuficiente. ” palabras salen firmes pese al nudo que le aprieta la garganta. “ sé que probablemente eso no cambia nada. sé que no arregla nada. pero necesitaba decírtelo. ” avellanas finalmente encuentran los ojos verdes. “ nunca pensé que fueras insuficiente. nunca pensé que fueras insignificante. y si alguna vez te hice sentir así... entonces te fallé más de lo que creía. ” aprieta apenas su mano. “ lo siento. ”
“hey, nada más le dije de tu espalda y le pedí consejos de cómo arreglarlo porque claramente me preocupa el bienestar de mi novio.” se justifica en automático cuando en cierta parte entiende qué cosas podría decirle mencionada que probablemente no lo dejaban muy bien parado. oh, es que ella sabía exactmanete cómo podía ser la dinámica y de cierta forma, lo encontraba adorable. "dios perdone a una mujer por buscar ayuda en cómo mejorar la situación de su novio." dramatiza, desviando cerúleos incluso. lo siguiente lo tuvo que haber advertido y es que incluso sabiendo eso, estremecimiento no tarda en recorrerle toda la espalda cuando lo escucha. se endereza un poco, pronto dejando cerúleos clavados en propias manos mientras siente de a poco el calor colarse en mejillas. a eso le suma contacto que prácticamente la derrite ahí mismo y es obvio el efecto que causa porque incluso la deja en silencio hasta que vuelve a encontrarse con él. "eres un tramposo, no puedes hacer eso." acusa por lo bajo, dejándole ambas manos en el torso cuando se hace la cercanía. "te estoy invitando al sauna, rizzo." se acerca lo suficiente para rozar su nariz con impropia. "no segundas intenciones, nada más quiero un rato agradable con mi novio lisiado."
“ ¿ah sí? me estuvo contando que te aconsejó atarme. ” procura decirselo en voz sumamente baja, aprovechando que todavía se encuentra cerca a su oído. “ no me estoy oponiendo a eso, por si te lo preguntabas. ” aclara después de oír su dramatismo, robándole una risita que suelta por lo bajo. incluso en ese momento resulta fácil perderse en el efecto que australiana causa en él, como parece embriagarse con solo su presencia y como latidos se aceleran con solo estar en su compañía. riven bellamy realmente era su sueño hecho realidad y le encantaba poder demostrárselo en cualquier oportunidad. curvatura en sus labios es bastante amplia y repleta de triunfo, teniendo que contenerse para no romper distancia y morder el rubor en dermis. después de todo este tiempo sigue sintiendo una satisfacción absurda cada vez que consigue hacerla sonrojarse. “ ¿no puedo hacer qué? ” insolencia es todo lo que asoma en tonalidad, queriendo que sea pelinegra quien lo diga. manos se enredan en su cintura, buscando acortar cualquier distancia. suavidad se adueña de todo su sistema ante el roce entre narices y suspira, asintiendo. “ no segundas intenciones, de acuerdo. ” accede, aunque promesa resulta poco convincente. principalmente porque la sonrisa sigue instalada en sus labios y avellanas continúan observándola con una atención que contradice cualquier intento de cumplirlo. “ voy a comportarme. ” asegura. “ probablemente. ”
sus ojos se colocaron en blanco y sus labios se entreabrieron solo para que, al cabo de unos segunditos, una sacudida de cabeza a la par de resoplido funcionara como advertencia de lo que había decidido callarse o lanzar lejos por ahí. al menos en aquel instante. lo siguiente, aun así, consiguió arrebatarle risita, la cual buscó ocultar rascando su frente, refregando dígitos de diestra sobre uno de sus ojos continuamente ( si eso ocasionó que maquillaje se esparciera y se desdibujara hasta acabar luciendo como un verdadero desastre hecho cansancio, fue algo que no le interesó demasiado ; foco yacía en lo incontrolable ). ‘ ... no. no voy a matarte — y dios, no. no cometí ningún crimen ’ quiso decirle, anudando lo divertido que le había parecido hilar de pensamiento opuesto con lo que quiso ser defensa u escudo, pero él continuó parloteando y tuvo que apretar sus labios. ‘ sí me agradas. no es ese — ’ de nueva cuenta, no supo cómo continuar y sus dientes se apretaron con fuerza, cada respiración se condensó también, fueron plomo. ‘ no, no. eres tú el que me tratas así y luego me hablas como si no hubieras hecho nada ’ escuchó lo primero de aquello que se había empecinado en escupirle, lo demás no porque de pronto la premura opuesta la intoxicó e imitarlo acabó siendo instinto ; le habló encima, dio un paso hacia él e índice lo acusó. que no la dejase hablar, siendo su esfuerzo por hacerlo algo abismal, inconcebible sin la cantidad peligrosa de alcohol que había consumido hasta entonces, resultó detonante del siguiente vocifero : ‘ ¡tenía una maldita página sobre ti! ’ soltó, o más bien él se lo arrancó, no supo identificarlo entonces.
respiró hondo, batallando con la picazón de un cigarro. u otro trago. ‘ la tenía antes de conocerte y — y... y cada canción que escuchaba de ustedes y que sentía que alguien me entendía la habías escrito tú ’ continuó, sus manos también quisieron expresarse y sus palabras parecían arrastrarse sobre su lengua queriendo hallar algún sentido, en eso que paradójicamente también se atropellaban entre sí. ‘ y — y mi ex novio estaba como loco cuando le dije que podía llegar a hablar contigo ese día, no quería que lo hiciera y yo lo hice igual y me trataste para la mierda. y después de eso, ni siquiera te acordaste de mí y... ’ mediante habló, remembranzas fueron tiñendo de bilis su semblante, cada retorno a lo irresuelto estallando sobre ella, en su pecho, en su tez. quizás había hecho bien en apoderarse de palabra, puesto a que todo estaba llegando a ella como una cascada y en consecuencia sucedió su verborragia, esa que intentó con un fallido esmero dominar, dedicarle pausa, que sílabas complicadas no se volvieran piedra : ‘ y luego me empezaste a tratar como si estuviera loca. como si me hubiera inventado que tú estuviste coqueteando conmigo por mensajes cuando nos volvimos a cruzar y — y puede que sí. puede que sí me lo haya inventado todo. que sí estoy loca. puede que tú lo único que estabas haciendo era ser amable conmigo, pero no importa. no importa, luciano porque ¡tenía una maldita página sobre ti! ’ escupió lo último mientras su mentón se elevó, no se había percatado de las zancadas que había dado hacia italiano, sin embargo, cercanía fue alerta y hecho suficiente para hacer evidente su herida abierta, cuánto necesitó retroceder. lo hizo por consecuente, a la par de carcajada, una risita elaborada que solo pretendió hacer pluma todo lo dicho, confesión, encuentro, esa ansiedad que la había estado atosigado a partir de un estúpido mensaje, el que bastó para revolver fondo de océano, lo que había jurado en un momento incapaz de llegar a superficie. se dejó caer finalmente, puerta cerrada atajó su dorso y buscó escapar cubriendo sus facciones, amortiguando risita. ‘ no puedo ser tu amiga, ¿puedes entenderlo de una maldita vez? porque si lo soy te volverías otro chico que... ’ que no la eligió. otro que la empujó de regreso hacía lo comprendido como fatídico : hunter. su voz fue hartazgo, impotencia hecha un hilo, pero aún así prosiguió una vez que palabras arribaron luego de pausita, tajantes : ‘ da igual. no importa. solo no puedo y ya está ’ rendición hizo que sus brazos cayeran a un costado, le había entregado verdad abrumadora y si conversación no podría sostenerse después de eso, ya no le inquietó.
discusión se hubiese esfumado si lo único que se hubiera quedado atrapado en su cabeza hubiese sido aquel ''si me agradas''. el problema con morrigan siempre había sido ese: nunca terminaba de saber dónde estaba parado. cuando parecía que por fin encontraban un punto medio, cuando conseguían construir algo parecido a una tregua, alguno de los dos terminaba incendiándolo antes de que pudiera echar raíces. italiano podría explicar si ella le diese la oportunidad, podría decirle cómo admiraba lo leal que era con river, cómo parecía cuidar de los suyos. muchas veces se preguntó si en los momentos en donde él creía que no era suficiente para riven, donde esas inseguridades absurdas aparecían, donde se cuestionaba si algún día iba a arruinarlo todo y cada persona que conectaba a sabine con su vida terminaría alejándose de él. en cada uno de esos momentos se preguntaba si tener a morrigan en su red de apoyo le habría ayudado a no tomar tan malas decisiones y a dudar tanto de sí mismo. “ no, morrigan — te he pedido disculpas cuando lo hago, cuando me excedo. ¿cuántas mensajes no tienes en nuestro historial con mis disculpas, hm? ¿cuántos? he sabido reconocer cuando soy un imbécil ¡y lamento si lo estoy siendo ahora! ” vocablos se tiñen con desesperación. quizás no al principio, pero pelirroja ha sabido robarse un lugar suave en sus defensas y terminaba arrepentido cada vez que respondía como un perro rabioso que no acostumbra a las caricias. su índice lo acusa y mentón se alza para mirarle con ojos chispeantes de orgullo, incapaz de ceder. es lo siguiente que le sorprende, aturdido e incapaz de entender en un inicio hasta que vocablos terminan por hilar el desenlace de coincidencias inoportunas y momentos equivocados.
recordatorio es suficiente para que flashes de esa noche vengan a su cabeza, lo que lo obliga a inhalar profundo en lo que desvía la mirada, claustrofóbico. las paredes parecen cerrarse a su alrededor y fibras sensibles se remueven, trayendo esas emociones negativas que terminan por volverse voces que lo atormentan en su cabeza como cada vez que sus peores lados aparecían en presencia de aquel par de ojos verdes. “ esa noche estaba de un pésimo humor, no quería… ” suspira con pesadez, sacudiendo la cabeza en una negativa que lo calla abruptamente. no tiene sentido que se disculpe, el error estaba hecho y morrigan no iba a darle una tregua, tampoco estaba seguro de merecerse una, ya no. escucha en silencio, labios apretados entre sí, punzada es dolorosa porque le hubiera gustado adivinar aquello, saberlo para enmendarlo a tiempo, pero supone que ya es muy tarde y realmente no sabe qué hacer con todo lo que escucha mas que sentirse como un gran idiota. “ ¿puedes escucharme por una jodida vez? ” a pesar de pulso acelerado, intenta que vocablos no sean hirientes ni toscos porque no quiere arruinar más de lo que parece haber hecho sin saber. “ no estabas loca y no quise tratarte así. dios, blanchard, te pedí que me vieras en el balcón esa noche, te pedí que habláramos porque quería empezar con buen pie, quería hablar contigo porque me parecías interesante, ¡quería conocerte y dijiste que no! ” no quiere echar más sal a cualquier herida, pero no puede evitar bufar cuando no sabe cómo hacerse entender, cómo explicarle, siente que todo lo que pueda decir ella nunca lo va a creer y esa idea le enfurece. “ me pediste el número de mi hermano, me preguntaste por él, supuse que… no lo sé, dante te interesaba y yo soy un jodido orgulloso así que preferí no insistir con vernos. pero no es lo importante, realmente. en ese momento seguía enamorado de riven y no sería justo para ti si hubiéramos ido por esa ruta. créeme o no, no soy el idiota que piensas que soy. ” admite, esa era probablemente la única parte sencilla de toda aquella historia; que intención de hacerle daño no fue consciente. dígitos se enredan en su propia cabellera, tirando de sus mechones con frustración. “ luego intenté ser tu amigo, dios. lo intenté durante todo este tiempo porque te admiraba, admiraba lo leal que eres, cómo cuidas de river, quería ser parte de eso y… pff, hasta él me dio una oportunidad y tú no, ni yo sabía si alguna vez seríamos amigos de verdad. ” permitió que ella se alejara mientras que él siguió pasmado en el mismo lugar. de impotencia, restriega la palma por su propio rostro, ahogando un suspiro ahí. avellanas le buscan y mueca se afianza en sus labios. “ ¿otro chico que qué, morrigan? ” presiona para que lo diga, aunque un poco asume que va a meterlo a un saco en el que no quiere estar, porque a sus ojos odiaría volverse algo negativo, más de lo que ya lo era. “ quería ganarme el derecho de llamarte molly, ¿sabes? ahora me siento patético porque sé que no va a pasar. ” suspira en lo que intenta procesar lo que está sucediendo, girándose para encararla más directamente. “ mantendré mi distancia, no tiene sentido que — ” calla abruptamente, entrecejo se frunce en lo que siente el peso en su garganta. “ no tiene sentido que siga intentando ser tu amigo si no quieres que lo sea. ”
le dirigió una mirada cargada de pura diversión, compartir aquel código humorístico, tan básico y corrosivo, lograba arrancarle risas genuinas que disipaban por completo la bruma del fastidio acumulado ' si me quitas la bota ahora mismo, es el equivalente a amputarme el pie, logré deshacerme de las muletas, pero soy incapaz de soportar mi propio peso sin la ayuda de la bestia ' explicó, rehusándose a abandonar su posición. el sol golpeaba directamente contra su piel en aquel rincón de la cubierta, y por una fracción de segundo, la calidez lograba engañar a su cerebro, haciéndola sentir normal mientras el mundo parecía conspirar en su contra. se encogió de hombros, restándole densidad al asunto con una soltura envidiable ' ella buscaba consejos prácticos y yo resulto ser excepcionalmente buena impartiéndolos, le sugerí que te amarrara, así que espero que no le tengas pánico a una sesión de shibari ' se defendió, arrastrando las sílabas con descaro, velaba por el bienestar de la relación de sus mejores amigos, incluso si la idea de involucrarse indirectamente en la logística de lo que ocurría a puertas cerradas le generaba cierto rechazo cómico ' también la acompañaré a hacer un par de compras ' añadió, envolviendo la confesión en una capa de misterio absoluto, frunció los pétalos carmesíes de sus labios, sellándolos para evitar que el exceso de información arruinara la sorpresa. el melodrama del italiano logró liberar una nueva carcajada de su pecho ' de igual forma, eres un completo imbécil por no haberme contado sobre tu lesión en la espalda ' le soltó sin anestesia, el tono de su voz había adquirido un filo ligeramente recriminatorio. enterarse del dolor de su mejor amigo a través de los reportes de la pelinegra y los titulares de tmz le había dejado un sabor amargo. lo observó por el rabillo del ojo cuando el contrario cuestionó su propia situación ' claro ' moduló la palabra sin emitir sonido, íntimamente convencida de que su tragedia superaba con creces el drama ajeno ' ¿cómo voy exactamente con qué cosa? porque dudo muchísimo que te interese escuchar los detalles sobre la bala que compre en sicilia ' lanzó, dejando que la ambigüedad inundara el aire, un pequeño gesto con la diestra acompañó la burla ' es para insertarla en mi cabeza, no me malinterpretes '
“ sé que no soy el tipo con más músculos en todo el crucero pero estoy bastante seguro de que puedes apoyarte en mí, ¿eh? no estoy tan lisiado. ” asegura, aun así espera que su mejor amiga le de el sí para deshacerse de la bota y que al menos pueda disfrutar un rato sin tener el material adherido a la piel. aunque dudaba que accediera porque conocía lo testaruda que podía ser si se lo proponía. de nuevo, no le sorprendía en lo absoluto como las ultravioletas tenían una especie de mente colmena así que no duda en revolear los ojos, conteniendo una risita que quiere escapar porque sabe que castaña podría golpearlo en cualquier momento. “ voy a ahorrarte el trauma de escucharme responder a eso y espero que me lo agradezcas porque no tienes ni idea de lo que acaba de cruzar por mi mente. ” advierte y asiente repetidas veces. ante lo siguiente solo suspira, sabiendo que cualquier cosa que riven compre será para torturarlo. “ son tres contra uno, no es justo. ” tampoco logra sorprenderlo ni se queja realmente, por lo que solo niega con la cabeza con resignación bastante visible. mueca se desliza por sus pétalos y brazo se estira hasta rodear los hombros ajenos, atrayéndola hacia su costado. “ estabas lesionada y no quería darte más preocupaciones, no era para tanto. ” disculpa es en voz bajita y más suave, avellanas buscando mirar contrario para que note que es sincero. seriedad en el ambiente se redujo a nada después de oírle. fingió una arcada y cerró los ojos con evidente dramatismo. “ ¿te divierte, jett? ¿es eso? ¿te estás vengando? ” acusa, cuestionamientos son atropellados uno tras otro, luego suspira. “ sabes que eso no es a lo que me refiero y he visto a dominik como perro faldero detrás de ti, ¿vas a contarme o no? ”
se le escapa una risa ‘ parís y grecia también ’ porque está seguro que un poco de interés han levantado, todos en realidad. no cree que el suficiente como para que más de dos personas estén enteradas, pero algo es algo. la verdad es que se siente bastante tonto al ser el último en darse cuenta curso que debe tomar de ahora en adelante referente a vida sentimental ‘ gracias. voy a tener que pedirte varios consejos, nunca he hecho nada de esto ’ lo dice con un tono que advierte que se prepare, lo más probable es que termine fastidiando al italiano más de lo que quiere porque tiene miedo de fallar. mención de tercera le tiene apretando los labios en una sonrisita tensa ‘ bueno, para algo están los mejores amigos ¿no? es su deber molestarte ’
sabe perfectamente cómo se sintió en ese momento, si no hubiera sido por los consejos de reece, dudaría haber obtenido el resultado que tuvo. es por ello que solo asiente y le dedica una sonrisa que busca tranquilizarlo. “ te ayudaré, no te preocupes. ” deja otra palmadita. está dispuesto a cumplir el papel que australiano tuvo con él, habiendo aprendido un par de cosas con el paso del tiempo en su relación. tensión no pasa desapercibida y le arrebata un suspiro por lo bajo. sin embargo, se contiene de interrogarlo y en cambio solo intenta aligerar el ambiente. “ tienes toda la razón, larson. ” es bastante obvio que intenta mover el foco de la conversación hacia otro lado. “ ¿quieres otro trago? ”
protesta queda completamente anulada cuando dúo de manzanas son capturadas entre palmas ajenas. resulta imposible enfadarse de verdad cuando mientras invade espacio personal con misma impunidad de siempre, porque debajo de cada molestia, cada comentario absurdo y cada gesto exagerado, existe algo mucho más difícil de nombrar. algo que semanas atrás quedó expuesto de manera brutal bajo luces de hospital, en rostros agotados y en esa comprensión incómoda de cuántas personas habían estado aterradas mientras ella permanecía inconsciente. pensamiento sigue siendo demasiado grande para observarlo directamente, así que lo rodea. como siempre. ‘ mmff... ’ intento profundamente inútil de dignidad, párpados se estrechan con dramatismo mientras espera ser liberada de aquella humillación. ‘ eres una plaga. ’ dictamina apenas recupera capacidad de hablar, yemas proporcionando masajes circulares a facciones propias. ‘ cualquier sonrisa producida mientras me estás deformando la cara no es legalmente válida. ’ exhalación ligera abandona pulmones, tibia como brisa que atraviesa cubierta abierta. hay pausa diminuta entonces, de esas que contienen más cosas de las que dicen, y arco se eleva con arrogancia cuidadosamente construida. ‘ ¿acabas de hacerme un cumplido, lucindo? ’
insultos, amenazas y cualquier cantidad de ofensas podían ir y venir. jamás se las tomaría demasiado en serio. de hecho, había aprendido a disfrutarlas. existía algo extrañamente reconfortante en esa dinámica que compartían, en los comentarios afilados, en las discusiones absurdas y en esa necesidad mutua de molestarse apenas tenían oportunidad. después de todo lo ocurrido y de esa imagen de su amiga inmóvil en una cama de hospital adherida a su cabeza como una pesadilla recurrente, descubrir que todavía podían hablarse así le producía una tranquilidad difícil de explicar porque significaba que seguía siendo ella. “ ¿de dónde te sacas tantas excusas? ” resopla mientras niega con la cabeza. dígitos con rapidez y delicadeza pellizcan pómulo ajeno una vez más solo para volver a provocar cualquier curvatura en pétalos ajenos. “ no conozco a ningún lucindo. ” curvatura se instala en sus labios con cierta sorna. “ si lo conociera te diría que no te acostumbres. ”
pestañea con cierta incredulidad cuando lo escucha, pensamiento cruzando rápidamente con un: « entonces así son las cosas » en lo que asiente un par de veces. "¿realmente quieres vender la narrativa donde no le aguantas el ritmo a tu novia?" pica con más intención, acercándose lo suficiente para que diálogo se mantenga exclusivamente entre ambos en lo que cerúleos se quedan fijos en él. se acomoda para darle la espalda, tirando de cabellera para hacerla a un lado y darle completo acceso a sus hombros. "buzz." repite, risita se le escapa. "todavía me duele el cuerpo." confiesa, girando apenas el rostro para mirarlo. "no me gustaría añadir quemaduras a eso." en especial porque ella no se bronceaba realmente. "¿qué hay de ti? escuché que el calor ayuda con esos... dolores."
“ ¿quieres que responda quién está vendiendo esa narrativa con jett? ” devuelve para molestarle, negando un par de veces con la cabeza. no le sorprendía que las ultravioletas se contaran absolutamente todo. aprovecha que ella le da la espalda para inclinarse, susurrándole al oído: “ sabes perfectamente que hago más que aguantarte el ritmo y pudiésemos ir ahora mismo a comprobarlo si no te doliera el cuerpo. ” para dejar en claro sus palabras, pétalos muerden sutilmente el lóbulo de su oreja, regresando después a su habitual tarea de colocarle el protector con sumo cuidado. “ tu piel no se va a quemar bajo mi supervisión, eso te lo prometo. ” asegura, dejando un beso casto sobre su hombro, lo menos que desea es que se lastime más. una vez que termina de aplicar protección se coloca al frente, acunando su mentón para atraer su rostro al propio. “ ¿me estás proponiendo algo, sabine bellamy? soy todo oídos. ”
‘ ¿porqué..? ¿qué? ¿vas a hablar de nuevo en italiano? ’ risita irrumpió jocosa, fue impertinente y por lo tanto resultó taimada. había sido consecuencia de cosquilleo nimio desembocando en sus hombros, el que fue vencedor de batalla a todo lo consumido previamente. buscó silenciar tal gracejo posteriormente, usando su diestra para cubrir sus carmines. su tendencia a la sorna, a la indiferencia, había resplandecido tras volverse salvavidas cotidiano, sin embargo, pronto tuvo que apartarlo. temió excederse, pinchar de más y consecuente a ello, solo pudo observar sobre sus hombros : aquél pasillo a sus espaldas, que daba la bienvenida a camarotes, refulgió. ‘ no — no sé... uhm, ahí ’ si bien había existido una dubitativa, se evaporó al momento que extendió su brazos con toda intención de cinchar de prenda opuesta, movimiento que fue impulsivo, algo atolondrado y se creyó suficiente para indicarle dirección pretendida antes de comenzar su andar.
‘ escucha, ’ inició una vez que abrió la puerta, buscando nuevamente hacerse con lo que sea del castaño, brazo o manga, para empujarlo dentro de habitación. ‘ no tuvimos esta conversación, ’ cerró la misma para luego girar sobre sus talones, quiso enfrentarlo. el apremio mordisqueó lo que siguió siendo un murmullo, resultó antítesis de ese primer intercambio que, aunque breve, fue calmo : ‘ ¿está bien? voy a... es que estuve pensando y — y necesito que no— que si vamos a hablar y voy a responder la estúpida pregunta que me hiciste en la fiesta, necesito que esta conversación no exista, ¿esta bien? ’
“ si hablo en italiano o en inglés da lo mismo, es como si no me entendieras. ” de eso estaba seguro, porque incluso cuando daban un paso hacia adelante, cuando tregua se mantenía, de un día a otro luciano diría la frase equivocada en el peor de los momentos y tendrían que volver a empezar desde cero. no se opone cuando lo dirige hacia el pasillo, siguiendo sus pasos con algo de torpeza hasta que se encuentra dentro de uno de los camarotes después de ser empujado hacia dentro, ceja alzándose cuando privacidad es todo lo que les rodea. “ ¿me trajiste aquí para matarme? ” le gustaría que aquello fuese solo sorna, porque realmente piensa que ese sería un pensamiento que cruzaría la mente de morrigan.
interrogantes lo dejan en silencio abrupto de un segundo a otro, diestra alzándose para rascar su frente por breves segundos en lo que le cuesta seguir el ritmo de la conversación. “ no voy a contarle a nadie si mataste a alguien, blanchard. ¿vas a confesar un crimen? — déjame adivinar: vas a decirme que ya deje de intentar ser tu amigo porque finalmente te has dado cuenta de que no te agrado, adelante, ya lo sospechaba. ” alza los brazos al aire y los deja caer en un ademán frustrado. “ irónico, porque luego vas a decirme que quiero ser tu amigo para tranquilizar a mi novia con que no sucede nada entre nosotros cuando lo único que sucede es que me tratas como la mierda cada vez que tienes la oportunidad porque no sabes valorar cuando alguien realmente quiere ser tu amigo. ”
“mientras me dejen dormir…” confiesa, murmuro suavecito en lo que se rinde a tomar asiento sobre una de las bancas dispuestas alrededor, incapaz de seguir manteniendo el peso de su cuerpo sobre pie malherido. “nunca he estado en uno, ¿hay barra libre?” se le ocurre de repente.
“ ¿estás en un crucero y solo quieres dormir? estás activando todas mis alertas de amigo preocupado, eh. ” preocupación iba a estar ahí sin importar lo que lola le dijera. lo cierto es que él también prefería dormir, descanso en parís no había sido suficiente. “ lo hay, también hay buffet. ¿quieres un trago? ” ofrece, queriendo buscarle uno para que ella siguiese estando cómoda en la banca. “ ¿vas a tirarme por la borda si pregunto cómo sigue tu tobillo? ”
‘ no — no pienso eso ’ palabras fueron apenitas un murmullo que se escapó imprevisto tras lo que pareció ser una brevísima pausita, silencio el cuál usó para ordenarse / recomponerse. por consiguiente, relamió sus labios y su entrecejo se frunció un tanto, halló en el contenido de su trago a medio acabar su primera respuesta : ‘ ¿podemos hablar? ’ y si voz bajita persistió, fue debido a lo mucho que le estaba costando siquiera considerar una posible exposición, o bochorno, o lo que sea que le estaba prometiendo tal explicación atragantada. elevó entonces su mirada. ‘ en otro lado, ’ se apresuró a pedir. ‘ porque estás... así y vas a hacer una escena ’
detiene estallido ante el murmullo que recibe, escozor se asienta en su pecho porque hace un tiempo que no se siente de esa manera; incorrecto, sin valor, invisible. deja que de pétalos escape un pequeño suspiro. siempre se ha sentido incomprendido durante los años que lleva de vida. toda su infancia lo tuvo a él tratando de encajar en un molde de perfección cuando validez dependía de qué tanto sus manos podían soportar largas horas de lecciones de piano. pelirroja a veces traía eso de vuelta, porque luciano no entendía cómo podía desagradarle a alguien de un día para otro, como a veces parecían amigos y otras veces no. tregua había dudado un mes, aparentemente porque... ¿qué tanto podía arruinar para que ella estallara contra él de un momento a otro? tanto palabras y acciones de parte de italiano solo traían más caos a su parecer. consideró la pregunta y en esos momentos de silencio dejó que voz contraria llenara el espacio. “ estoy así porque… ” porque de la nada decides que te desagrado y no me dices por qué se ataja en su garganta, no tiene sentido discutir y solo asiente. “ ¿en dónde quieres hablar? ”
sonrisa se extiende, divertido. ha encontrado en luciano un tipo de amistad diferente, más distendida, sin tantas preocupaciones. ultimamente necesitaba de eso. risas salen con naturalidad y una honestidad que le ha costado el ultimo tiempo. " ¿de verdad? no tenemos mucha pinta de one direction tú y yo" o eso cree, no está muy seguro. en el momento que música era sensación él solo pensaba en la competencia. niega con suavidad, divertido. aún le cuesta creer que la gente hable de él y su vida por fuera del deporte. " no eres mi tipo " bromea. " pero sí, morrigan no estaría muy contenta. aunque nunca está contenta con las personas que salgo " excepto dianne, al principio. pero no iba a pensar en eso.
italiano tampoco cree que tengan tanta pinta de estar en una boyband, por eso responde con un encogimiento de hombros dando entender que tampoco lo entiende. “ no tengo idea de dónde sacan esas ideas las fangirls de la gen z. ” es gracioso incluso cómo lo menciona, como si no fuese él parte de esa generación. “ podrías haberme mentido, ¿sabes? ” niega con la cabeza, como si estuviera decepcionado. la mención de morrigan le arrebata un suspiro, rosáceos torciéndose en una mueca. “ es difícil que alguien que no seas tú le agrade por lo que entiendo. creo que le debo agradar menos que antes, ¿no te contó? ” indaga con curiosidad, observándole de reojo.
se le escapa una risa que es más tímida que otra cosa, sin poder realmente evitarlo. tema de conversación, ahora totalmente sobrio, le trae un cosquilleo en el cuerpo entero que supone que debe atribuir a los nervios ‘ no creo que eso sea buen material, si algo creo que américa entera va a sentirse aliviada ’ su hermano menor lo llamará a gritarle que por fin se decidió hacer algo, la señora que atiende el la licorera donde compra sus cigarrillos lo felicitará y él será el hombre más feliz del mundo si ella le dice que sí. labios se aprietan en una sonrisita, en un intento fallido de aguantarse otra risa, burlona esta vez ‘ te está cuidando y los está cuidando. imagínate que te lastimes más y no puedas dar la performance necesaria después ’
en eso puede estar de acuerdo, pero no quiere añadirle presión a su amigo. italiano recuerda estar en los mismos zapatos meses atrás y como el día que quiso pedirlo su estómago no dejaba de estar en un nudo. “ sumemos a italia también. ” añade solo como broma que busca aligerar en ambiente, torciendo comisuras en una sonrisa divertida. “ me alegro por ustedes, de verdad. ” deja un apretón amistoso en su hombro y una palmadita para hacerle saber que tiene todo su apoyo. “ no, la performance necesaria no puede fallar. jamás. ” asiente una sola vez, muy seguro de lo que dice. “ estoy mejor, así que… al menos no pasó a mayores. te imaginarás que jett tampoco deja de molestarme al respecto. ” niega con la cabeza, incapaz de no quejarse.