Te propongo manicomio… hasta que la locura nos separe.
"Tuve una entrevista de trabajo. Me preguntaron en dónde me veía en cinco años. Les dije que contigo."
El fin de semana fui a la boda de uno de mis mejores amigos y me di cuenta que siempre me he querido casar, y voy a usar el término “casarme” porque esa es la palabra que inventaron para cuando dos personas quieren compartir todo el uno con el otro. Eso es lo que quiero, compartir mi vida con alguien, llámenlo cómo quieran. Pero bueno, para fines de mi argumento voy a usar el término “casarme”.
Quiero casarme y tener hijos y una casa y un jardín con tres perros y un sillón gigante en donde pueda estar con todos ellos al mismo tiempo.
Sí, cuando tenga que ser. No porque es “lo que toca” o “lo que sigue” o con lo que me han estado chingado mis tías los últimos tres años. Porque claro, quién tiene más derecho de presionarte que señoras mayores de 50 que están divorciadas o nunca se han casado.
No quiero casarme porque mi hermana me presentó a alguien que ella considera es buena pareja, ni porque mi mamá quiere nietos. No porque mis amigos ya se empezaron a casar o porque cada que abro Facebook a ocho mujeres más les dieron el anillo. No quiero casarme porque mi suegro me ofreció chamba ni por quitarle la virginidad a nadie. Para eso se inventó el alcohol, no el matrimonio.
No quiero casarme por seguridad ni por comodidad. ¿Por qué todo mundo está buscando un amor seguro? Un amor cómodo, en donde es más fácil poner cara bonita y pretender que todo está bien, que alejarse de todo lo que no te deja ser pleno y feliz.
Quiero casarme porque estoy enamorado, porque no haya día que no quiera despertar junto a esa mujer. Quiero casarme porque ella y yo nos conocemos, porque los dos amamos nuestra mejor versión y aceptamos la peor. Porque sabemos caminar juntos, porque somos pareja; no competencia.
Quiero casarme con una mujer que me apoya y me ayuda a ser una mejor persona, no porque a ella le conviene sino porque quiere verme crecer y yo quiero hacer lo mismo por ella. Porque es una mujer segura, exitosa, que se conoce, que trabaja por las cosas y que no da nada por sentado. Quiero casarme con ella porque nos admiramos, porque ella hace lo que le gusta y yo lo que me gusta; y nos vemos realizados.
Me quiero casar con esa mujer con la que me ría todo el tiempo, de lo que sea, de todo. Reírme aún cuando nos estemos peleando. ¿Ya saben? ¿Que a media pelea alguien dice algo y uno se ríe y luego el otro y luego ya ni siquiera estás enojado pero te sigues peleando porque te sigues riendo y es hermosa cuando se enoja y se lo dices y se enoja más pero le encanta que se lo digas? Esa mujer con la que lo único que no me falte nunca sean cosas de qué hablar. Porque el físico se acaba, a todas se les caen las boobs y a todos se nos cuelgan los huevos, todos nos arrugamos y a todos se nos caen los dientes. Pero como dicen por ahí, dos personas que se hacen reír, tienen derecho a todo. Y estoy de acuerdo.
Quiero a esa mujer por la que se me hace un nudo en la panza cada que pienso en ella, y que ella sienta lo mismo cuando piense en mí. Quiero a esa mujer que esté tan pendiente de mí como yo de ella. Una mujer que sepa de respeto, de coraje y que conozca el valor de las cosas, porque así será una buena compañera, y aún mejor mamá. Porque quiero ser buen compañero y más aún, un mejor padre. Porque ya no seremos dos, sino una familia completa.
Quiero a esa mujer que a pesar de todo siempre se aparece en tu vida, esa mujer que sabes que es, cuando es y cuando no. Porque sabes. Porque lo sientes. Porque es lo que siempre has querido. Porque hace que todo valga la pena. Porque de eso se trata todo. Y las cosas que valen la pena saben mejor. Quiero ser pleno, quiero ser feliz y lo quiero compartir. Con ella. Espero que ella quiera lo mismo conmigo.
¿Con quién? Creo que ya sé.