Podemos volar juntos si tu quieres.
Oír esto de una mente tan joven y aniñada.. —Susurre estremeciéndome al rose de su piel, más me apresure algo atolondrado y nervioso a acabar mis palabras.— Solo por esta vez.. solo esta, prometo tomarlo con madurez es que no puedo explicar lo que siento cuando me tocas. Es inigualable lo agradecido que me siento cuando tu me besas y me eliges una y otra vez. Así que por esta vez..
Cásate conmigo, por favor.
Ángel, cásate conmigo… Sé que soy sólo un humano y que el tiempo pasa… envejeceré y moriré, pero aún así quiero vivir mi pequeño para siempre junto a ti, Ross.
— Subí a su pecho y sobré el me quede, guarde silencio por un momento y tras mantenerme cautivo de aquellos dulces ojos cafés, su boca bese instintivamente, acariciando con mis labios los suyos, colgando de ellos con intensidad.
Lo escuchó pacientemente. Las palabras empezaron a tomar sentido cuando un pequeño silencio inundó la habitación, sin poder evitarlo, recordó aquella primera vez en que le pidió matrimonio. Recordó en aquella vez como los nervios lo inundaron por completo, como sus piernas temblaron y un desesperado "si" se formó a penas en sus labios. Algunas cosas jamás cambian. --No sé si soy muy valiente, o muy cobarde al seguir recordando a mi primer amor... Tú.-- Musitó con labios temblorosos, luchando contra aquella enorme sonrisa que resplandecía cualquier otro rasgo en su rostro. --Aún recuerdo tu rostro, la primera vez que me sonreíste, el modo en el que tomaste aquellas primeras veces mis manos y nuestro primer beso, y aún me siento como en el primer momento. Enamorado y feliz. Y no importa cuántas veces nazcas y mueras, yo en esta vida y en las siguiente sé que te seguiré amando. Hágamoslo porque es lo que tú quieres, porque lo quiero yo y en esta promesa eterna de amor y las que tenga que hacer en un futuro, las cumpliré, es la única forma en la que seremos infinitos.--













