Meet Me On The Battlefield || Mila & Sergei || Actividad Flashback.
russianprimadonnalife·:
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—Sí…Llévame lejos…Donde nadie sepa nuestros nombres… Ni les importe saberlos…Sólo tú y yo y el mundo…Nuestro mundo—susurró entre jadeos, ni siquiera pudiendo articular una frase corrido a esas alturas y de hecho terminando la última palabra en un gemido prolongado, su frente cayendo contra la de Sergei. ¿Cuántas veces había soñado con eso? Que se la llevaba lejos en uno de sus autos de carrera, a una velocidad en que nadie podría alcanzarlos, nada malo. Siendo suya cada noche y cada despertar, dejarse llevar por esa pasión arrolladora e irresistible. Ser la dueña de sus risas, de sus tristezas, de sus miedos y sus triunfos. Compartir cada vida con él sin que les importara nada ni nadie.
Sus piernas se enroscaron con más fuerza fácilmente para seguirle el ritmo más rápido, sus cuerpos entendiéndose a la perfección. Sergei ocupaba cada uno de sus sentidos, su vista con esos ojos que quemaban, su oído con sus gruñidos en su oído, su tacto con el roce de sus cuerpos, su olfato con el rastro de colonia que quedaba en su cuello, su gusto cuando lo besaba presa de la pasión desesperada que sentía por él. Lo escuchó maldecir y sintió que se estremecía y se contraía. Se dio cuenta entre sorprendida y eufórica que estaba al borde de un segundo orgasmo, adelantado y sin que Sergei pareciera detenerse y comprendió que probablemente tendría un tercero antes de acabar. Nunca nadie había conseguido eso con ella. Que tuviera más de un orgasmo en una sola corrida.
—Sigue…Mierda ¿Qué me estás haciendo, Sergei?—gimió frenética, mezclando su aliento con el suyo. Sus uñas se clavaron en la espalda del hombre y las arrastró hacia abajo, rasguñándolo sin poder contenerse. Dejó caer su cabeza contra la pared, golpéandose la nuca pero sin importarle mientras se deshacía una vez más contra él, temblando y por unos instantes volviéndose débil en sus brazos, aunque con sus piernas aún firmemente sujetas a su cintura y sin dejar de mover las caderas para no perder el ritmo. Le llevó sólo un par de embestidas recuperarse del orgasmo y volver al juego, una vez más poseída por el deseo y riendo un poco contra sus labios entreabiertos por lo que acaba de pasar.














