Detuvo su paso para observar a la castaña y soltó una leve carcajada ¡Menos mal no se había enojado!—. Lo siento, sin bandera blanca no hay trato, todos y todas son enemigos por si las dudas ¿Hermandad femenina? Creo que no me pasaron el dato…. —bromeó nuevamente (siendo que ella era de las primeras en defender a las chicas en el campamento) y así como así, volvió a disparar un chorro de agua hacia ella para empaparla aún más—. Eso sí es trágico, y que mencionaras el comedor me dio hambre lo que es trágico para mí, pero mira el lado bueno ¡Te he ahorrado un baño! —exclamó con una sonrisa, intentando no reír.
— Empezaré a creer que estás del bando contrario —alzó las cejas justo antes de que un chorro de agua volviera a atacar para obligarla así, a que cerrara sus ojos y apretara los labios— Atacar a alguien desarmado habla muy mal de ti. Me vengaré, te lo advierto —dijo unos segundos después, con una sonrisa que batallaba por no esbozar. Dejó que las gotas de agua cayeran de su rostro naturalmente pues ya ni sentido tenía secarse— No pensaba bañarme hasta dentro de dos semanas, así que no, ¡no era necesario...! ¿Sabes qué? Espero que cuando llegues al comedor no encuentres nada comestible —pronunció, actuando como si estuviera diciendo una atrocidad—. Uhm, bien... no, ¿fui demasiado lejos?











