Te extraño todos los días, te extraño todas las noches, te extraño en mis tardes, te extraño en mi día a día.
Abrirte mi corazón fue una de las mejores cosas que me ha pasado en la vida, porque me ha ayudado a recordar que sigo viva. Y, por desgracia, estar viva también significa sentir dolor... y sentir dolor por amar tanto se me hace lindo y triste a la vez.
A veces me pregunto qué hubiera pasado si hubiese sido un poco más egoísta... si no te hubiese dejado ir tan fácil. ¿Todo hubiera sido diferente? A veces me pregunto qué pasaría si te hubieras ido por completo y no a medias. A veces me pregunto si te das cuenta de cuánto daño me haces con tu presencia intermitente en mi vida; con tus respuestas cortas me lastimas más de lo que crees, con tus preguntas ambiguas que no llevan a ningún lado me matas un poco cada vez...
A veces me pregunto si tengo que seguir esperándote y extrañándote, o ya darme por vencida por completo... pero al final solo se quedan en preguntas, porque sé quién soy, sé cómo soy y sé que te esperaré, te extrañaré y te cuidaré hasta el día que ya no me quieras ni de una forma intermitente en tu vida... pero hasta que eso pase, aquí me quedaré.