La sirvienta rápidamente acudió al llamado del rubio, a quién con sólo una mirada desnudó por completo. El ojiazul no se sorprendió en absoluto ante aquella reacción, puesto que estaba acostumbrado, una sonrisa ladina acompañó su saludo; el cuál consistió en un asentimiento y unos ojos danzando por la travesura que se escondía en sus entrañas. puesto que no era un secreto que le encantaban las féminas. No tardó en ser escoltado, de forma impetuosa y como si la chica se amoldara como su sombra, le incomodó sólo cuando entró en el gran salón siendo testigo de aquella discusión familiar. Elevó una ceja ante el chirriante grito de la castaña, quien parecía ser la susodicha Princesa. El jefe, quien era bastante intimidante para su edad, enrojeció ante la respuesta de su hija y simplemente con una seña logró que Aaron se acercara, presentándolos sin chistar, para abandonar la habitación con un: “No te estoy dando a escoger, el guardaespaldas va contigo. Se acabó”. El chico carraspeó, un poco incómodo, y a la vez, escondiendo una carcajada. –Aaron Samuels–. Se presentó cortamente y con una sonrisa, sin esperar por supuesto nada a cambio, esa última parte le había quedado en claro que no sería una relación amistosa. –Y… Mi cama estará bastante lejos de la tuya, no te preocupes–.
Su padre abandonó el estudio prácticamente dejándola con la palabra en la boca, lo cuál odiaba, pues detestaba perder ante él y muchísimo más, que la dejase en vergüenza ante los demás, pues pudo darse cuenta que la presencia ajena ya estaba posada entre aquella habitación, haciéndola retumbar con su masculina y rasposa voz. ––Ugh––. Resopló la castaña entre dientes antes de poder dedicarle una mirada penetrante y asesina a quien sería su compañero durante los próximos seis largos meses. ––Fernanda... Murat––. Se presentó de regreso, quedando frente a frente con el muchacho, con un ligero tartamudeo entre sus labios ante la belleza del contrario. Tragó saliva para disimular su nerviosismo, pues no esperaba que alguien como él aceptara custodiarla. Se dispuso a tomar el lugar de su padre en el estudio y concederle el asiento a Aaron. ––Y cuéntame, ¿de dónde te sacaron? ¿de algún Women’s Club? Digo, tienes más facha de stripper que de guardaespaldas. ¿Tan desesperado estás por el trabajo?––.














