“Scott Fitzgerald dijo: toda vida es un proceso de demolición. De ser esto cierto, no se trata de buenos y malos momentos.
No se trata de que la cantidad de malos momentos sea cuantiosamente superior a la de buenos momentos.
No hay una distribución arbitraria de la felicidad y de la desdicha.
Fitzgerald habla de un sistema. De que la vida, la de Cristina, la de Tero, mi propia vida, alcanza un punto álgido y que después todas las cosas van en caída.
Hay orden en el fracaso. Algo sucede, algo intercede y desde entonces caemos.”
Pasaje Maximiliano Barrientos de su libro “Hoteles.”
Para terminar un proyecto fotográfico, hay que fracasar mucho, hay que hacer muchísimas fotografías, para encontrar quizás un camino, en esa enorme caída que hacemos a diario, y que nos frustra porque no vemos la luz a la hora de finalizar, y materializar ese trabajo que pretendemos navegar a través de las imágenes. Los descartes son necesarios. La acumulación de ellos también forman parte del todo. Sustentan y cimientan el Iceberg del que solo se ve lo que emerge encima del agua. Aquí os muestro dos descartes de limbo, dos fotografías que no forman parte del libro, y que fueron muy importantes a la hora del desarrollo. La segunda, fue la primera foto que realicé el primer día que llegué al centro de rehabilitación. Una foto simbólica y que muestra ese árbol casi caído, pero que sigue creciendo pese a todo , pese a ese proceso de demolición del que habla Fitzgerald.