Viene en el paquete después de que pasas ciertos ceros en tus cuentas. – No era nada especial en los niños del Upper East tener problemas con alguno de sus padres, si no es que con ambos, al menos Rose prefería no estar peleada con la persona que de verdad tenía el poder de su fideicomiso. – Tú lo has dicho, cuando tiene dinero. Oh claro, los rechazados de Brooklyn – Lo miro con una sonrisa, agradecida de no tener que quedarse callada y sola en otro brunch. Acepto la copa que John le ofrecía y le dio un pequeño sorbo, definitivamente no esperaba encontrarse con alguien como él. – Sinceramente ¿Para qué sirve todo esto? Me aburro más que si fuera a tomar té con mis abuelos, además, no es como si de verdad comieran una décima parte de todo lo que se prepara.
Debía admitir estaba encantado con la manera tan sincera en la que la muchacha se expresaba; todos en esa ciudad pasaban por problemas así pero aún así había que ocultarlos como si a nadie le pasaba - Sirve para presumir cosas que no tenemos a gente que no nos importa, prueba de lo vacíos que estamos de este lado - Por supuesto que tenía que incluirse, hubo un tiempo en que sí lo habían apartado, pero ahora estaba más vacío que muchos. - Esa comida debería como que aprovecharse mejor, en alguna terraza, por dos personas que seguro se querrán comer el mundo en su siguiente etapa de alcoholismo ¿Estás de acuerdo? - Le dedicó una mira complice, para ver si entendía sus intenciones de huir de ahí con un botín.











