❛ ¿nosotras? ❜ le mira como decidiendo si echarse a reír o soltar un improperio. la intención le enternece, mas no lo suficiente para convencerle de entrar en la boca del lobo. ❛ podríamos contarle a un profesor, pero, no sé… ❜ su expresión encierra una paradoja, porque sabe que lo sensato es cortar la situación de raíz —aunque signifique arruinar la diversión para el resto del alumnado—, pero no está segura de confiar en los profesionales de la institución, no con esto. su mente regresa a los mensajes, al magnetismo de rita que le atrajo a su confesatorio una primera vez, a la fascinación morbosa en el aire cuando se reveló la identidad de la joven secuestrada, y a su encuentro con la consejera de la universidad, de quien aún sospecha. todos los escenarios se enredan unos con otros, pero ninguna conexión entre ellos le satisface, como si le faltara una pieza imprescindible del rompecabezas. ❛ ¿piensas que es rita? ❜ pero la pregunta está mal formulada. ❛ o, ¿piensas que hay una rita? ❜ porque ella no lo hace, y los sucesos de esta noche sólo confirman su teoría. lo que sigue en duda es quién controla los hilos de la marioneta, quién dio inicio a la figura de rita antes de que esta se volviera la máscara de muchos estudiantes. ❛ ¿el festín también provocó lo de la última vez? ❜ su tono de voz no cede, tampoco su mirada. hacen pocas noches desde que un bullicio en el baño le despertó a la madrugada, situación que su compañera también aseguró era un caso aislado. ❛ llevas semanas actuando paranoica, evadiéndome, ocultando cosas… y está bien, no intento meterme en tu vida. pero si estás en problemas deberías decirlo, si no es a mí, entonces a alguien en quien puedas confiar. ❜ una amiga o un adulto responsable, en todo caso. tal vez ellas no sean tan cercanas, por lo que respeta su secretismo, pero el tiempo que llevan conviviendo juntas le obliga a preocuparse. nunca es bueno batallar sola.
“todos los que quieran y puedan.” corrige, lejos de catalogar como obligación las buenas intenciones. cada quien hace y deshace vida a su gusto, en ello no piensa involucrarse, pero estaría mintiendo si afirmase no condenar como egoísmo las actitudes impropias. “como si los profesores nos tomasen en serio.” es notable que la dueña de hebras café carece de adjetivos positivos hacia las autoridades, siempre y cuando estas no estén presentes. “pienso que hay alguien allá fuera con la clara intención de herir a más de un estudiante. puede que sea sólo una amenaza verbal, así como puede ser capaz de causarle grave daño a alguien. si está en mis posibilidades ayudar a evitarlo, lo haré.” lengua se mueve poco dócil, atentando a base de engranajes forjados por la elaborada y acostumbrada benevolencia en su labia. guarda la teoría de que rita fue primera víctima, prueba de posibilidades y respuesta por recinto estudiantil, y ahora que los directivos parecen haber disminuido la importancia otorgada a semejante caso, el lunático que se corona como responsable ha hurtado identidad y no teme continuar saciando sed de manipulación. la mirada se tiñe de marfil a medida que abandona posición inicial y se acerca hasta armario, interrogante que rebota entre paredes mentales pero debe actuar como si le sonase a ofensa. los dígitos nerviosos empiezan a chequear prendas con prontitud, bailotean entre tela y tela, decisión sin mayor grado de importancia que sirve para evitar contacto visual y apresurar la salida. “lo de la última vez fueron unos bagels que no debí haber comido, clavel.” lo cual no es completamente escenario irreal pues rememora con claridad la primera merienda que atrajo síntoma despreciado, las papilas gustativas aún danzan ante la imagen de repulsión que atrae popular manjar. “¿tengo pinta de ser el tipo de persona que se mete en problemas?” reafirma posición privilegiada mientras arroja prendas a su cama, haciendo referencia a comportamiento perfecto e imagen pulcra ante el resto del campus.