sus pasos la guían por los pasillos, aún cuando se le había reiterado un montón de veces que tenía a personas que harían tareas como esa por ella, Guinevere decide ir por su cuenta a hablar con el cocinero, aunque su verdadera intención no es precisamente hacerle saber los detalles y exigencias sobre la cena con el príncipe. en realidad, ocupa su constantemente reprimida independencia como pretexto para poder ver a alguien más. “oh,” tan pronto entra a la cocina y se da cuenta de la ausencia de personal, sus labios se entreabren, pero la persona que encuentra es precisamente a quien buscaba en realidad, así que está muy lejos de decepcionarse. “pensé que tu padre estaría aquí” comenta, adentrándose en la habitación a paso cauteloso. “¿estás sola?” pregunta después, paseando su mirada por los alrededores y manteniendo el tono casual. qué extraño. “necesitaba hablar con tu padre, pero…” deja la oración al aire, y poco a poco una sonrisa crece en sus rosáceos. estar con ella a solas le vendría bien, aunque fuera solo un momento antes de que alguien las interrumpiera. ( basado en esto para @silkshocka )
De forma literal, la rubia le agarra con las manos en la masa, dedos largos que con la fuerza justa amasan lo que dentro de un rato se convertirá en pan para la cena. “Usualmente lo está, no te culpo - solo que lo estoy cubriendo para que descanse un rato” la de hebras doradas hace que sus pies se sientan en el aire, más intenta concentrarse en su trabajo para que no note lo mucho que la hace flaquear. Por su puesto que la contraria sabe como se siente ella, y la morena sabe que el sentimiento es recíprico, pero siempre le resultó complicado mostrar su afecto. Y más en situaciones como esta, donde no se podía hacer muchas ilusiones más allá de que fuera lo que más quisiera en su corazón. “Siempre hay alguien que entra e intenta robar algún bocadillo, pero si no estoy bastante sola” pequeña sonrisa asoma en sus comisuras. “Y no me molesta su compañía si quiere quedarse, pero va a tener que ayudarme con la preparación de la comida mientras me cuenta que necesitaba decirle a mi padre” se encoge de hombros. “Solo cierre la puerta, así nadie ve que pongo las delicadas manos de la princesa a trabajar”.