No encontraba palabra alguna para describir absolutamente todo lo que pasaba por su mente en aquellos momentos, desde la excitación que le recorría absolutamente cada parte del cuerpo hasta el corazón que amenazaba con salirse del pecho en cualquier momento, lo cierto era que nunca pensó que Agnes pudiese lograr que se sintiera de aquel modo, por supuesto que la tensión sexual había estado presente desde un primer día, pero el rubio estaba plenamente convencido de que por lo menos de su parte no era sólo algo físico o más bien no quería que lo fuese, se negaba a pensar que todo aquello que sentía se daba únicamente porque las ganas estaban presentes. Una sonrisa suave se formó en sus labios ante aquellas dos simples palabras compuestas por ocho letras y depositó un beso fugaz en la mejilla, mucho más dulce que cualquiera que hubiese dado en aquellos momentos — Y yo te quiero a ti — murmuró quitando un mechón de cabello rubio del rostro, acariciando con suavidad la mejilla, mirándola fijamente a los ojos, todavía incapaz de creer cómo era posible tomar-le tanto cariño a alguien, pero lo hacía, realmente lo sentía y le parecía increíble que detalles tan insignificante cómo aquellos le aceleraran el corazón de ese modo, un guiño rápido salió del ojo derecho ante el cambio de posiciones y le besó de nuevo, tomándose su tiempo para disfrutar aquello, el sabor de la sueca con las fresas se había combinado en su paladar y aquello le volvía loco, le encantaba. Echó la cabeza ligeramente hacía atrás mordiendo con fuerza el labio inferior al momento en el que la fémina comenzó a trazar aquel camino de besos, las manos se colocaron a cada lado de su cuerpo formando puños y se obligó a levantar ligeramente el rostro para mirarle hacer aquello, lo esperaba pero no estaba preparado para aquellas sensaciones, un jadeo escapó de los labios hinchados ante el sencillo roce que las yemas de los dedos habían tenido contra su miembro y volvió a morderse el labio, usualmente era una persona callada en aquel aspecto, pero con la rubia parecía no poder contenerse demasiado, se sentía un completo inexperto estando debajo de ella, gimió de manera lenta al sentir las yemas frías contra la piel desnuda de aquella parte y movió ligeramente las piernas para ayudar a su acompañante a bajarlos de una manera más rápida, aunque era consiente de que ese no era el plan de la muchacha — Mierda Agnes, claro que así me pones — gruñó cerrando los ojos dejando que un jadeo volviese a salir de sus labios, la necesitaba tanto en aquel momento que le era casi imposible articular las palabras de una manera correcta — So..solo tú — cedió con un suspiro, dejando que el placer provocado por la contraria hablase por si sólo, absolutamente todo el cuerpo le ardía, sentía que cada parte que entraba en contacto con la rubia se encendía, disfrutaba de los besos que la joven le proporcionaba y que tanto sentía que necesitaba, pequeños jadeos escapando de sus labios plenamente consiente de que no aguantaría demasiado aquellas caricias, aquellos besos, porque parecía que Agnes tenía experiencia y le encantaba todo aquello, parecía no saciarse. Un gemido mucho más audible escapó de sus labios y echó totalmente la cabeza hacía atrás, una media sonrisa asomándose de sus labios — Por supuesto que te necesito — jadeó, de alguna manera el acto de inocencia le emocionaba aún más — No me tortures preciosa —.