Tienes razón hasta cierto punto — comenzó a hablar con ligeros movimientos de manos, intentando explayarse lo mejor posible aunque fuese a través de señas —Tiene que caber la prudencia en algún lado — finalizó encogiendo ligeramente los hombros, Lucas siempre había sido una persona a la que le gustaban las aventuras, cómo a la mayoría de las personas de su edad, pero también era de la clase de personas que se detenían a pensar en las consecuencias. ¿Cómo sabes cuándo una pelea vale la pena? — preguntó ligeramente curioso — Es decir, algo importante para ti puede no serlo para alguien más y viceversa — terminó explicando aquello un ligero movimiento de hombros, cómo si aquello pudiese dar por entendido al completo su punto de vista, en realidad el australiano nunca se metía en peleas, o bueno intentaba no hacerlo pues había ocasiones en las que era francamente imposible contenerse. Una lástima que no hayan funcionado — comentó chasqueando la lengua — Ahora tendré que buscar un mejor método para intentar salvar mi vida — suspiró de manera pesada antes de sonreír de nueva cuenta, le parecía demasiado sencillo mantener una conversación con la muchacha. Encogió de nueva cuenta los hombros haciendo una ligera mueca — Me gusta darle el beneficio de la duda a las personas, siempre pueden sorprenderte — finalizó carraspeando ligeramente asintiendo de manera lenta ante el comentario — Bueno, creo que he heredado los genes incorrectos — bromeó riendo, por más que estuviese en el sol nunca adquiría color, si no más bien enrojecía completamente para luego regresar a su estado natural. ¿Nueva York?— preguntó alzando ambas cejas — Nunca la he visitado, pero siempre escucho que es la ciudad soñada.
"Supongo que tienes razón” respondió al comentario hecho por el joven, dando un pequeño encogimiento de hombros, no estaba muy convencida de aquello pues normalmente River se aventuraba sin medir demasiado los peligros, aunque no siempre era de ese modo “Pero si es importante para mi entonce vale la pena” contestó, con suma seguridad de lo que expresaba y de lo que añadiría a continuación “Si no es importante para la otra persona eso no significa que para mi tampoco. Son situaciones específicas las que valen la pena, es decir, no me voy a pelear a golpes por un sandwich ¿sabes?” sabía que su ejemplo era demasiado infantil y muy posiblemente ridículo, pero deseaba que el muchacho le entendiera a lo que en realidad se refería con el concepto de ‘valer la pena’. Había tenido algunas peleas en sus veinte años de vida, la primera a los diecisiete aproximadamente, a una edad avanzada gracias a que el resto de su vida había vivido en diferentes lugares y siendo educada en casa. “Para mi valdría la pena si fuera para defender a un amigo, cuando me sacan de mis casillas -que tengo la mecha muy corta-, cosas de ese estilo, ¿me entiendes?” inquirió, esperando que lo que había tratado de explicar quedara realmente claro, de otro modo tendría que buscarse una mejor forma de darle a entender al contrario a lo que se refería “Ponte a pensar pronto entonces” le dijo con diversión “Uno nunca sabe cuando podría ejecutar mi plan maestro” agregó, moviendo una de sus cejas de arriba hacia abajo en una forma hasta cierto punto cómica. “¿Y estás sorprendido o no?” interrogó con un ligero toque de curiosidad en sus palabras “Al parecer así es. Pero te entiendo, jamás he podido broncear-me” comentó, dando un pequeño encogimiento de hombros, el tono de piel de la canadiense era más bien pálido y lo único que conseguía al estar con el sol sobre ella era un tono rojizo que desaparecía después. “Tiene su encanto, no lo negaré, quizá te gustaría”













