Es increíble cómo luego de la muerte inesperada de una persona, sus redes sociales terminan siendo una especie de libro que hay que descifrar y todavía más para los que han dejado plasmados sus pensamientos en ellas. Es una forma de mantener a alguien vivo, de intentar comprender cómo eran sus últimos días, semanas o meses antes de morir.
Quizá por eso a veces me preocupa no saber cuál será la última estupidez que diga antes de que pudiera pasarme algo similar en situaciones inesperadas en caso de ser así, porque nunca se sabe. Tampoco lo estoy buscando, pero mi mente piensa en todas las posibilidades y en cómo me gustaría dejar las palabras correctas en algún rincón de internet, donde alguien algún día, sin nada qué hacer y quizás igual de curioso que yo, encuentre respuestas o alivio.
He escrito muchas cosas buenas en internet, pero también he escrito muchas cosas malas (para mí) y tristes. Lamentablemente internet es el escape de muchos para desahogar lo que no pueden compartir con alguien más en el mundo real y me puse a pensar que si yo ya no formara parte de este plano y alguien las fuera a buscar para recordarme de alguna forma, terminaría más triste de lo que ya estaba, sin respuestas, sin conclusiones.
A veces no somos conscientes de las cosas que ponemos aquí. Pero también hay que entender que vivimos diferentes etapas. La vida es una montaña rusa y unos nunca sabe dónde puedan estar tus emociones mañana.
Admito que me gusta volver a leer mis momentos más oscuros y tristes, eso me da fuerza y me recuerda a donde no quiero volver y donde posiblemente no vuelva nunca más. Salir de la oscuridad cuesta pero una vez que lo logras, llega un día en el que sabes que aunque hayan tropezones nunca volverás a tener una caída como esa. Y así ha sido.
Soy fuerte y soy valiente pero sobretodo terca, gracias a eso logro cosas que posiblemente nadie nunca pensaría que podría. Tengo mucha resistencia, tengo mucho coraje, tengo muchas ganas de ser mi mejor versión y mi amor se expande cada día.
Siempre seré luz. Pero mi fortaleza se concentra en que pude aceptar que también soy oscuridad. Y que no tengo porque tenerlo miedo a eso jamás. Tambien somos sombras, también alimentamos monstruos. Somos vida y muerte. También tenemos una polaridad negativa. Aceptaré y amaré ese lado mio por siempre y nunca lo borraré de ninguna parte.
Pero dentro de todo lo negativo que he desahogado también quería dejar algo bueno, un pequeño recordario que siempre me ha servido como palmadas en la espalda: "Pudiste, puedes y podrás"
Y aplica para todo. No importa en qué momento estés leyendo eso.
Tal vez estas palabras no sean para nadie, tal vez solo es para mí misma en caso de que necesite recordarmelo. Pero mi intención inicial era dejarselas a alguien más, compartir también lo bueno.