DECIMOSEXTA FASE — SALVACIÓN.
el sonido de sirenas a tu alrededor se vuelve ensordecedor, dejándote en un estado de pánico que no consigues comprender. uno a uno los departamentos comienzan a ser evacuados por personas enmascaradas, quienes a gritos te indican el camino de salida que decides tomar tras segundos de duda. corres por pasillos repletos de personas y sigues tu recorrido hacia las escaleras de emergencia, finalmente alcanzando la salida cuando un letrero neón se posa frente a ti. en el desconcierto y pánico te refugias por un instante, hasta que una esbelta figura se abre paso frente a ustedes. “todo ha terminado”, les dice. cuando su rostro es descubierto la sensación de haber encontrado a un viejo amigo se instala en ti.
un nuevo destino se presentó de madrugada, sacudiendo la paz encontrada durante la semana pasada con su característica familiaridad. a primeras horas del día lunes los pasillos del edificio departamental se llenaron de sonidos de alarmas y sirenas, siendo evacuado por un grupo de personas con máscaras que ocultaban sus rostros. en sus ropas, sin embargo, los números tejidos sobre sus chaquetas les daban una identidad, una secuencia numérica que los convertía en un algo y no alguien. mas no fueron capaces de mediar palabra, mucho menos de preguntar qué es lo que en el edificio ocurría. todo fue demasiado rápido para poder ser registrado a detalle.
une a une comenzaron a salir al exterior, donde autobuses con faros encendidos les esperaban con más enmascadares resguardando el terreno limitante. algunes no notaron al grupo lejano cargando armas y chalecos especiales, mas hubo quienes aseguraron que quienes les rodeaban parecían estar a la espera de algo, una entidad sin nombre que ocupaba su atención a la lejanía. no obstante, todas las preguntas se vieron silenciadas con la llegada de una mujer de cabellos rojos, quien con su andar sepultó los murmullos que murieron cuando se instaló en el centro del estacionamiento.
“por fin puedo presentarme frente a ustedes”, les dijo, siendo aquello suficiente para llenarles de temor. la mujer fue capaz de leer sus rostros, formando una sonrisa que sacudió todo a su alrededor. “todo ha terminado”, prometió.
los próximos minutos se vieron llenados por explicaciones varias, donde se señalaba al gobierno como un grupo fallido que había comenzado con un juego de poder y tortura disfrazado de un programa televisivo, dando seña de todos los eventos desafortunados vividos dentro del proyecto. cada problema tuvo su explicación, cada infortunio fue justificado como una medida de salvación para sacarles del experimento, como partes de un problema mayor que ahora se encontraba resuelto.
matches erróneos por un fallo en el sistema, desapariciones por quienes no parecían cooperar con el sistema perfecto de vida futurista, culpabilidad sobre inocentes y el fácil exterminio de quienes no eran de utilidad. se tocaron puntos y se debatieron probabilidades, mas no fue suficiente el tiempo para hondear más en los cimientos del programa. antes de saberlo, se encontraban ya dentro de los autobuses siendo enviados hacia la salvación, dejando atrás los terrenos del proyecto seoulmate para no volver más.
después de un viaje de alrededor de noventa minutos llegaron finalmente a una nueva ubicación, un precioso hotel de paredes blancas que los recibió a todes con sus pertenencias y mascotas. ahí se les prometió el llevarles a casa después de haber recolectado sus maletas, dándoles a todes la posibilidad de decir su último adiós.
bienvenide a tu último día en seoulmate, donde las despedidas serán el inicio de una nueva vida.











