Watajai recordé la contraseña 💜.
Bueno aquí tienen un fanfic de mahito para que coman 😳🫰.
⃢𝙲𝚘𝚗𝚝𝚎𝚡𝚝𝚘!!!
~𝐌𝐚𝐡𝐢𝐭𝐨 𝐬𝐞 𝐜𝐮𝐞𝐥𝐚 𝐞𝐧 𝐧𝐮𝐞𝐬𝐭𝐫𝐚 𝐡𝐚𝐛𝐢𝐭𝐚𝐜𝐢𝐨́𝐧... 𝐘 𝐮𝐬𝐚... ¿ᴛᴇɴᴛᴀᴄᴜʟᴏs?. Jeje
+18, 𝗍ᥱᥒ𝗍ᥲ́ᥴᥙᥣ᥆s, ¿𝖿ᥱ𝗍іᥴһᥱ ძᥱ 𝖿᥆ᥣᥣᥲr mіᥱᥒ𝗍rᥲs ძᥙᥱrmᥱs ᥡ ძᥱs⍴ᥱr𝗍ᥲr𝗍ᥱ? , һ᥆rr᥆r ᥴ᥆r⍴᥆rᥲᥣ, ᥡ ᥒ᥆sᥱ, s᥆ᥡ mᥲᥣᥲ ᥴ᥆ᥒ ᥣᥲs ᥱ𝗍і𝗊ᥙᥱ𝗍ᥲs 💔
☆★٭*𖤐✰✩✪✫✬✭✮✯✡☆★٭*𖤐✰✩✪✫✬✭
La noche es espesa en tu habitación, el aire húmedo pegándose a tu piel como una segunda capa. Duermes boca abajo, sábanas enredadas en tus muslos, el ventilador del techo girando perezoso sin hacer mucho contra el calor pegajoso. No oyes la ventana abrirse (nunca la oyes) . Mahito entra como siempre: silencioso, curioso, con esa sonrisa que parece cosida en su cara.
No te despierta de golpe. Nunca lo hace al principio.
Sientes un roce primero, algo suave y fresco contra tu tobillo. Piensas que es el aire acondicionado fallando. Luego sube, una caricia lenta por tu pantorrilla, enrollándose como una enredadera viva. Abres los ojos de golpe, el sueño pegajoso aún en tus pestañas, y ves... nada. Solo oscuridad y la silueta borrosa de tu habitación bajo la luz de la luna que se filtra por las persianas.
Pero sientes.
Otro tentáculo (porque eso es lo que son ahora, extensiones de su carne transfigurada) se desliza por el interior de tu muslo, grueso, venoso, con una textura que no es del todo piel. Es cálido, pulsante, como si tuviera pulso propio. Te separan las piernas despacio, sin prisa, mientras miras horrorizada. Intentas moverte, pero otro se enreda en tu muñeca, tirando tu brazo hacia arriba y clavándolo contra la almohada.
“Shhh…” su voz llega baja, casi un ronroneo, desde algún lugar sobre ti. Mahito está ahí, arrodillado en una esquina de la cama, mechones azul pálido cayendo sobre su rostro heterocromático. Sus ojos brillan. “No te despiertes todavía, humana. Quiero ver cuánto aguantas antes de suplicar.”
No es una amenaza. Es una promesa.
Un tentáculo más grueso se desliza bajo tu camiseta (la que usas para dormir, fina y vieja), enrollándose alrededor de tu cintura como un cinturón vivo. Otro roza tu pecho, la punta bifurcada lamiendo un pezón (como si fuera una sanguijuela) endurecido por el frío repentino. Gimes fuertemente, el placer filtrándose en sueños confusos. Mahito se ríe suave, infantil, y el sonido vibra a través de los tentáculos que ahora te cubren.
Uno se cuela entre tus piernas, grueso como tu muñeca, la superficie resbaladiza con algo que no es lubricante normal (es su esencia, cálida y pegajosa, goteando por tus pliegues). La punta se presiona contra tu entrada, no entra aún. Solo frota, lenta, circular, empapándote más. Sientes cómo tu cuerpo responde sin permiso, caderas moviéndose apenas, coño contrayéndose alrededor de nada.
“Tan mojada ya…” murmura mientras se acerca a ti y baja la cabeza, inclinándose para olerte. Su nariz roza tu clítoris y tiemblas. “Tu alma canta cuando duermes. Es tan… honesta.”
Entonces empuja. El tentáculo entra despacio, estirándote con una lentitud tortuosa. Es más grueso de lo que debería ser, las venas palpitan contra tus paredes, rozando cada nervio. Gimes más alto, los ojos abriéndose completamente ahora, pero Mahito ya está sobre ti, su mano humana tapándote la boca mientras otro tentáculo se enreda en tu garganta, no aprieta, solo acaricia, recordándote quién manda.
“Despierta despacito” susurra contra tu oreja, su aliento caliente. “Quiero que sientas cada centímetro.”
El tentáculo dentro de ti se mueve, curvándose, buscando tu punto G. Cuando lo encuentra,lo presiona fuertemente. Tu espalda se arquea, un grito ahogado contra su palma. Otro tentáculo (más delgado, flexible) se desliza hacia tu culo, la punta lubricada con su propio semen (o lo que sea que produzca) rodeando el anillo apretado antes de empujar dentro. Doble penetración lenta, invasiva, los dos moviéndose en contrapunto, uno entra mientras el otro sale, frotando tus paredes delgadas entre ellos.
Mahito gime bajito, excitado por tu reacción. Sus caderas se sacuden solas, la polla dura presionando contra tu muslo a través de sus pantalones. “Mira cómo te abres para mí… como si tu cuerpo supiera que soy tu dueño.”
Dos nuevos tentáculos aparecen, estos bifurcado en la punta. Se acerca para lamer tu clítoris en círculos rápidos, el otro se enreda alrededor de un pezón y tira, succionando con fuerza. Sientes todo: el estiramiento en tu coño y culo, la succión en tu pecho, la fricción en tu clítoris. Es demasiado. Tu mente se nubla, el placer convirtiéndose en algo abrumador, casi doloroso.
“¿Quieres más?” pregunta, quitando la mano de tu boca solo para reemplazarla con su lengua. Te besa torpe, hambriento, dientes rozando tu labio inferior mientras los tentáculos aceleran.
No puedes responder con palabras. Solo gimes, las caderas empujando hacia abajo, buscando más profundidad. Mahito ríe contra tu boca.
“Buena chica.”
Transforma uno de los tentáculos dentro de ti: la superficie se llena de pequeñas protuberancias, como perlas que ruedan contra tus paredes con cada embestida. El otro en tu culo se alarga, curvándose para presionar tu punto G desde atrás.
No puedes soportarlo más y el clímax te golpea como una ola: tiemblas entera, coño apretando alrededor del tentáculo grueso, chorros de humedad empapando las sábanas y sus extensiones. Gritas en su boca, lágrimas de placer escapando por las comisuras de tus ojos.
Pero él no para.
Saca los tentáculos de golpe (el vacío te hace jadear) y te voltea hacia arriba con facilidad sobrenatural. Ahora ves todo: su cuerpo pálido cubierto de puntadas negras, mechones plateados cayendo sobre su pecho, y docenas de tentáculos brotando de su espalda, hombros, incluso de su abdomen. Algunos gotean presemen espeso, otros palpitan solos.
“Creo que ahora es mi turno...”
Se baja desesperadamente sus pantalones y boxers. Se posiciona entre tus piernas abiertas, la polla libre ahora, larga, curva, venosa, la punta roja e hinchada goteando. Pero no la usa aún. En cambio, un tentáculo grueso se enrolla alrededor de tu muslo, levantándolo alto, exponiéndote por completo.
“Mhhh~. Así te ves mucho mejor”
Otro tentáculo sale de la nada y se mete en tu boca (suave pero un poco asfixiante) follándote la garganta despacio mientras él te mira.
“Traga” ordena, y lo haces, la textura extraña pero adictiva deslizándose por tu lengua.
Entonces entra él. Su polla real empuja en tu coño empapado, estirándote más que cualquier tentáculo. Gimes alrededor del que tienes en la boca, las vibraciones haciéndolo gemir a él. Empieza a follarte con fuerza, embestidas profundas que golpean tu cérvix, mientras tentáculos continúan: uno chupando tu clítoris sin parar, otro en tu culo empujando al mismo ritmo, y otros rodeando tus tetas y apretando los pezones.
Su carne invadiéndote en cada orificio, deformándose para encajar perfecto, palpitando con su placer. Sientes cómo los tentáculos se hinchan dentro de ti cuando él está cerca, cómo su polla se engrosa, venas abultándose contra tus paredes.
“Voy a llenarte” gruñe, ojos vidriosos de lujuria. “Hasta que rebalses. Hasta que tu vientre se infle con mi esencia.”
Empuja una última vez, profundo y se corre. Chorros calientes inundan tu coño, gruesos, interminables. Sientes cómo rebalsa, goteando por tus musglos, mezclándose con la humedad del tentáculo en tu culo. Él tiembla encima de ti, gimiendo alto, mientras los tentáculos se contraen en orgasmos secundarios, derramando más dentro y sobre ti.
Cuando termina, se derrumba a tu lado, tentáculos retrayéndose lentamente, dejando tu cuerpo tembloroso, empapado, marcado con chupones rojos y moretones en forma de puntadas.
Te besa la frente, casi tierno. “Duerme otra vez, humana. Volveré mañana. Y la noche siguiente. Y la siguiente…”
Te quedas ahí, exhausta, el placer aún zumbando en tus venas, sabiendo que no hay escapatoria.
♡
Cabe recalcar que es la primera vez que escribo contenido +18, jeje. Si hay algo malo avísenme :3. También quería avisar que posiblemente suba más contenido, solo que la escuela me ah estado follando como nunca .












