¿SABES, MESSI? TE QUIERO. Te sigo con admiración desde que eras casi un niño, veía tus jugadas y tus goles y me daba cuenta de que eso no solo era difícil de hacer, no era normal. Te he visto levantar copas con tu club y con tu selección, también perder muchas veces y he sentido la frustración de que todos te echen la culpa a ti por esos fracasos. Y te he visto asumir esas culpas con dignidad y dolor. Mientras te hacías mayor seguía maravillándome con tu futbol inagotable, desafiabas la edad como desafías la física del balón, y entonces empecé a admirar al humano que dedicaba su tiempo al deporte y a su familia para durar; que nunca se creyó el cuento de que una estrella tenía derecho a hacer o decir lo que quisiera, sino que se dedicó a liderar con el ejemplo.
Liderabas no desde el grito, sino desde la poesía.
Te quise tanto cuando me enteré de que para este Mundial, que tú considerabas que podía ser el último, te preparaste a conciencia, con perfil bajo, concentrado, poniendo todo de lado para servir a tu equipo y a tu selección, con la seriedad y grandeza de un hombre que sabe que está frente a su destino. Porque de eso se trataba lo de hoy, Messi, de destino.
Me convencí, de verdad lo hice, de que no necesitabas ganar la Copa para demostrar que has sido el mejor del mundo, de manera continua e indudable, durante más de quince años. ¿Y sabes por qué me convencí de eso? Porque en el fondo no confiaba, porque cada vez que las cosas se ponían difíciles dejaba de confiar, porque se me han negado tantas cosas que he querido que sentí que eso era lo normal… pero tú nunca dejaste de confiar, porque sabías que no se trataba de suerte o fortuna, se trataba de convicción.
Messi, hoy te quiero más porque me demostraste, y le demostraste al mundo entero, incluso a los que no les interesa el futbol, que aún siendo el mejor del mundo cuando quieres algo que realmente te importa tiene que luchar intensamente por ello. Si te meten dos goles en dos minutos, insiste. Si te empatan faltando cinco de la prórroga, insiste. Si tienes que ir a los penales en una final, confía. Para la grandeza, el rigor solo sirve cuando está acompañado de persistencia.
Siempre se ha dicho, Messi, que eres un extraterrestre, algo de otro mundo, pero hoy, en tu día de gloria junto a tu selección hermosa, nos has demostrado que sí eres de este mundo y eso es lo que te hace extraordinario.
(foto: Página12)










