Stranger Things

❣ Chile in a Photography ❣

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Sade Olutola
Game of Thrones Daily
I'd rather be in outer space 🛸

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@solracsiete
Toshio Saeki's 佐伯俊男彩色画集 あかいはこ(Akai Hako - red box ) is the third book of Saeki Toshio published in 1972年 by 芳賀書店 ( Hagashoten )
The publisher Haga shoten (芳 賀 書子), Renowned for publishing the works of influential authors like Nagisa Ōshima or Shūji Terayama, gives him the opportunity for his third book. Toshio Saeki create all illustrations under special conditions, his wife whom he just met is the prey of a stalker who pursues her wherever she goes. So the couple, feeling the threat become clearer from week to week hides in tsurekomi yado (kind of love hotels). It is in these hotels reserved for lovers who wish to find a shelter for discreet relationships that in two months he completed the drawings of Red Box (緋 匡, Akai Hako) his most famous book. The man will end up killing himself after having tried to kill her.
First Edition softcover with slipcase. Japanese language. Size:26×34cm. Total 110pages in color.
Condition : The red sleeve is in really good condition, no color loss, book cover has on small damages with some minor dust/dirt marks on the jacket ( check pictures ) Book interior quite clean but have some discoloration / color migration ( all books are like this )
Price : 39,000¥ + shipping.
maybe i want to live inside one of Bernie Fuchs' works
El poeta - Pedro Salinas
Hoy te he visto amanecer tan serenamente espejo, tan liso de bienestar, tan acorde con tu techo, como si estuvieses ya en tu sumo, en lo perfecto. A tal azul alcanzaste que te llenan de aleteos ángeles equivocados. Y el cielo, el que te han puesto los siglos desde el día que naciste por cotidiano maestro, y te da lección de auroras, de primaveras, de inviernos, de pájaros —con las sombras que te presta de sus vuelos—, al verte tan celestial es feliz: otra vez sois inseparables iguales, como erais a lo primero. Pero tú nunca te quedas arrobado en lo que has hecho; apenas lo hiciste y ya te vuelves a lo hacedero. ¿No es esta mañana, henchida de su hermosura, el extremo de ti mismo, la plenaria realización de tu sueño? No. Subido en esta cima ves otro primor, más lejos: te llama una mejoría desde tu posible inmenso. El más que en el alma tienes nunca te deja estar quieto, y te mueves como la tabla del pecho hay algo que te lo pide desde adentro. Por la piel azul te corren undosos presentimientos, las finas plumas del aire ya te cubren de diseños, en las puntas de las olas se te alumbran los intentos. Ocurrencias son fugaces las chispas, los cabrilleos. Curvas, más curvas, se inician, dibujantes de tu anhelo. La luz, unidad del alba, se multiplica en destellos, lo que fue calma es fervor de innúmeros espejeos que sobre la faz del agua anuncian tu encendimiento. Una agitación creciente, un festivo clamoreo de relumbres, de fulgores proclaman que estás queriendo; no era aquella paz la última, en su regazo algo nuevo has pensado, más hermoso y ante la orilla del hombre ya te preparas a hacerlo. De una perfección te escapas alegremente a un proyecto de más perfección. Las olas —más, más, más, más,— van diciendo en la arena, monosílabas, tu propósito al silencio. Ya te pones a la obra, convocas a tus obreros: acuden desde tu hondura, descienden del firmamento —los horizontes los mandan— a servirte los deseos. Luces, sombras, son; celajes, brisas, vientos; el cristal es, es la espuma surtidora por el aire de arabescos, son fugitivas centellas rebotando en sus reflejos. Todo lo que mundo tiene el día lo va trayendo y te acarrean las horas materiales sin estreno. De las hojas de la orilla vienen verdes abrileños y en el seno de las olas todavía son más tiernos. Llegan tibias por los ríos las nieves de los roquedos. Y hasta detrás de la luz, voladamente secretos aguardan, por si los quieres, escuadrones de luceros. En el gran taller del gozo a los espacios abierto, feliz, de idea en idea, de cresta en cresta corriendo, tan blanco como la espuma trabaja tu pensamiento. Con estrías de luz haces maravillosos bosquejos, deslumbradores rutilan por el agua tus inventos. Cada vez tu obra se acerca ola a ola, más y más a sus modelos. ¡Qué gozoso es tu quehacer, qué apariencias de festejo! Resplandeciente el afán, alegrísimo el esfuerzo, la lucha no se te nota. Velando está en puro juego ese ardoroso buscar la plenitud del acierto. ¡El acierto! ¿Vendrá? ¡Sí! La fe te lo está trayendo con que tú lo buscas. Sí. Vendrá cuando al universo se le aclare la razón final de tu movimiento: no moverse, mediodía sin tarde, la luz en paz, renuncia del tiempo al tiempo. La plena consumación —al amor, igual, igual— de tanto ardor en sosiego.
A un gato - Borges
No son más silenciosos los espejos ni más furtiva el alba aventurera; eres, bajo la luna, esa pantera que nos es dado divisar de lejos. Por obra indescifrable de un decreto divino, te buscamos vanamente; más remoto que el Ganges y el poniente, tuya es la soledad, tuyo el secreto. Tu lomo condesciende a la morosa caricia de mi mano. Has admitido, desde esa eternidad que ya es olvido, el amor de la mano recelosa. En otro tiempo estás. Eres el dueño de un ámbito cerrado como un sueño.
El muro - Salvatore Quasimodo
Contra ti alzan un muro en silencio, piedra y cal, piedra y odio cada día desde zomas más elevadas bajan la plomada. Los albañiles son todos iguales, pequeños. oscuros de rostro, maliciosos. En el muro apuntan juicios sobre los deberes del mundo, y si la lluvia los borra los reescriben, con trazos aún más amplios. De vez en cuando alguno cae de los andamios y enseguida otro corre a ocupar su puesto. No visten monos azules y hablan en una jerga alusiva. Alto es el muro de roca, en los huecos de las vigas ahora se deslizan reptiles y alacranes, cuelgan hierbajos negros. La oscura defensa vertical evita desde un solo horizonte los meridianos de la tierra, y el cielo no cubre. Del otro lado de este reparo tú no pides gracia ni confusión
Sucesiva - Gerardo Diego
Déjame acariciarte lentamente, déjame lentamente comprobarte, ver que eres de verdad, un continuarte de ti misma a ti misma extensamente. Onda tras onda irradian de tu frente y mansamente, apenas sin rizarte, rompen sus diez espumas al besarte de tus pies en la playa adolescente. Así te quiero, fluida y sucesiva, manantial tú de ti, agua furtiva, música para el tacto perezosa. Así te quiero, en límites pequeños, aquí y allá, fragmentos, lirio, rosa, y tu unidad después, luz de mis sueños.
Suelo - Pedro Salinas
Suelo Suelo. Nada más. Suelo. Nada menos. Y que te baste con eso. Porque en el suelo los pies hincados, en los pies torso derecho, en el torso la testa firme, y allá, al socaire de la frente, la idea pura y en la idea pura el mañana, la llave -mañana- de lo eterno. Suelo. Ni más ni menos. Y que te baste con eso