—¿La leche derramada? Me gusta ese dicho, es divertido— Dijo asintiendo con la cabeza mientras reía, aunque tuvo que obligarse a bajar el tono por las personas a su lado que probablemente se enojarían si soltara carcajadas como las que solía tener la castaña.
—Espero que no se enojen, hay unas personas cerca de aquí que parecen ser algo.. Gruñones, por así decirlo— Murmuró con gracia acercándose al oído del chico, podía oír algunos sonidos de cámaras de alrededor de ellos, pero no le importaba, nunca lo hacía, en verdad.
Sunny era una persona alegre, en verdad no era de aquellos que se ponían tristes, o se enojaban con los demás. Además le era difícil quedarse quieta, e imposible callarse. Estas situaciones por lo general hacían que se irritaran por sus constantes risas, que solían manifestarse más cuando todos, desafortunadamente, estaban callados o serios.
—¡Oh! ¡Mira eso! Podría decirles a las chicas que hagamos un baile así, ¿crees que les agrade?— Miró con entusiasmo al montón que bailaba en el escenario frente a ellos. Dio un suspiro deseoso cuando vio como los de la punta empezaban a hacer volteretas en el aire.