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Apuntes para una estética de los entornos digitales
El proceso de implementación de las nuevas tecnologías ha sacudido la experiencia de la estética moderna, de modo que la ha absorbido en su propia lógica de velocidad, aceleración y desaparición. La jerarquías, no solo sociales y culturales, sino también estéticas se disuelven.
Nuestra época ya no es de la reproductibilidad técnica sino de la simulación electrónica, lo define una nueva condición de lo visual y de la representación domina por la inestabilidad. La naturaleza procesal y multiforme de los sistemas conlleva la potencialidad de dar lugar a formas abiertas de autorías compartidas. En los entornos digitales, la tarea de autorías consiste muchas veces no ya en la creación de un conjunto cerrado de escenas, sino de la creación de un sistema de posibilidades narrativas.
El proceso de virtualización de la producción estética desplaza su vínculo anterior a un lugar concreto y pasa a definir entidades desligadas de unas coordenadas fijas.
Lo virtual, admite manifestaciones en múltiples formas y situaciones gracias a su capacidad de convertirse en cualquier nodo del espacio informático dotado de conectividad o bien de presentarse en el.
El rápido desarrollo en tan solo dos décadas de un amplio abanico de técnicas gráficas digitales forma parte de una reconfiguración extensiva de las relaciones entre el sujeto moderno y las formas de representación dominantes.
Lo que reconocemos como imagen en una pantalla consiste únicamente en una simulación gráfica. El carácter de simulacro resulta por lo tanto esencial en la imagen electrónica, al cual no tiene ni peso ni medida tal como lo habíamos entendido.
Inmaterialidad y simulación se entrelazan en la era digital. Con el desarrollo y la implementación de las imágenes electrónicas y digitales, la distancia entre referente real y modelo comunicativo difundido se desvanece. La realidad se convierte hoy dia en un mundo escenificado, dominado por la logica de la simulacon en la que las imagenes y los signos comunicativos de todo tipo ocupan su lugar.La tecnologia digital facilita la manipulacion de las imagenes y da lugar por lo tanto, a un material grafico inestable, fragil, indefinido, extremadamente adaptable y transformable. No hay diferencia entre el original y la copia. Cualquier copia de un archivo gráfico resulta absolutamente idéntico en todas sus características al archivo inicial. La copia de una obra digital implica una nueva y potencialmente infinita obra original. La imagen digital destruye la convicción de que la evidencia fotográfica resulta inseparable de la realidad previa allí presentada y en consecuencia se desdibuja la distinción de trabajo entre la verdad del espacio representado y la falsedad del espacio reproducido.El éxtasis contemporáneo de la comunicación altera de un modo revolucionario nuestra relación, no tan solo por sus signos sino con la misma realidad fruto del nuevo modelo de la visión que promueve.














