Observo a su amigo detenidamente, había cambiado bastante desde la última vez que lo vio, su pelo ahora era mas corto, sus facciones más maduras pero mantenía su encanto. —Pues, eso es genial. Te he extrañado bastante— dicho eso lo abrazó fuerte, lo había extrañado y necesitado tanto. Pero aun no estaba lista para contarle de Katie, miró disimuladamente el reloj aún faltaba medio hora para que alguien llegara a casa.— Podemos salir, podemos ir a tomar el té, o sentarnos aquí y hablar— dijo tomándolo de la mano sentándolo en el suelo junto a ella.
Sus brazos no tardaron en rodear el menudo cuerpo de la chica, ejerciendo algo de presión. Hasta aquel momento, no se había dado cuenta realmente cuanto había extrañado la presencia de Rosie en su vida, pero sin dudas, era más de lo que imaginaba. —De hecho, me gustaría hablar contigo, sobre algo—, comentó, dejándose llevar por la muchacha, tomando asiento en el suelo,arqueando una ceja con una mueca divertida ante aquella acción. —¿Cómo en los viejos tiempos? —, cuestionó, algo nostálgico, pero sin perder la sonrisa.

















