/ louis en LA con harry /
–Saliste muy bien en la foto.– murmuró Harry, con una sonrisa adornando sus labios mientras terminaba de revisar su instagram, ciertamente él era el que le había insistido a louis para que se saque una foto.
Vamos, él también extrañaba tener contenido (público) de su novio. No podían culparlo.
–Gracias corazón, fue para ti.– rió despacio, sentándose en el sofá luego de haber ido a la cocina por un poco de leche con chocolate caliente, estaba un poco nublado.
–Mhm, seguro que a las fans les va a encantar también, ya sabes, eres precioso.– sus palabras fueron acompañadas por pequeños besos que iba dejando en la mandíbula de Louis, le fascinaba como su barba raspaba suavemente su piel.
Louis solo sonrió aún más, marcando las pequeñas arrugas en sus ojos, que según Harry eran perfectas.
–A mi me encantas tú.– disfrutó viendo como las mejillas del rizado se volvían rosadas, aún no comprendía porqué luego de tantos años de conocerse se seguía sonrojando cuando le decía algo lindo, sin embargo, no iba a quejarse. Era adorable.
–Gracias.– y con una mirada algo insegura se atrevió a subirse al regazo de Louis, con las piernas separadas y sus rostros frente a frente, ambos mirándose a los ojos.
A veces las palabras sobraban, sobraban cuando aquellos ojos lo decían todo, estaban destinados a estar juntos, se amaban, lo habían logrado. Están juntos y lo seguirán estando.
–Tengo mucha emoción por el video que vas a sacar ¿Sabes? No puedo esperar a verlo, ni siquiera me haz dicho cuando lo harás, eso no es justo.– Harry soltó una pequeña risita ante las palabras del de ojoz azules y negó suavemente.
–Quiero que sea una sorpresa, para ti y para todos, además si te digo estarás aún más ansioso.– era cierto, pero no iba a admitirlo.
Luego de un breve silencio Louis asintió sin perder la sonrisa y acarició las mejillas del rizado con delicadeza, siempre como si fuese un cristal.
–Bueno, tú también saliste hermoso en la foto de hoy, me encanta tu cintura, aunque eso ya lo sabes.– sus dedos pulgares acariciaban la piel de la fina cintura de Harry, siempre despacio, aunque eso no significara que no pudiera apretar la carne de vez en cuando, sacandole así pequeños jadeos a su novio.
Todo se sentía correcto cuando estaba junto a Louis.
Su cabeza se apoyó en el pecho del castaño mientras sus brazos se enrrollaban en su cuello, así como un Koala, estaba convencido que aquel espacio era suyo. Los brazos de Louis estaban hechos para sostenerlo.
–Me parece que alguien necesita ir a dormir ¿Mhm?.– susurró contra los rizos (los pocos que le quedaban debido al corte por la película) y a su vez rodeó la cintura del ojiverde. Sabía cuando su novio tenía sueño, conocía cada pequeño gesto.
Harry siempre empezaba subiéndose a su regazo tímidamente, luego, iniciaría una pequeña charla, le recordaría lo hermoso que es y Louis le devolvería el halago, ambos compartirán caricias hasta que finalmente el rizado apoyaría su cabeza en el pecho de su novio. Tal como ahora.
–No, no estoy cansado, en serio, quiero que me cantes.– murmuró tranquilamente, claro que estaba cansado, había sido una mañana de grabaciones y coordinaciones con su equipo para lo del mv de golden, pero no se perdería la oportunidad de escuchar la voz de su novio.
–¿Que te cante? ¿Qué quieres que te cante amor?.
–Steal my girl.– susurró, bajito.
Louis no pudo no reír ante el pedido.
–Realmente te gusta esa canción ¿Eh?– su cabeza se movió suavemente para dejar un beso en las mejillas del rizado, lo adoraba, en serio.
–Bueno, es mi canción, no puede no gustarme.
El ojiazul solo rodó los ojos de forma divertida mientras comenzaba a cantarle al oído a su chico, sabiendo que aquello lo relajaba.
Cuando terminó la canción se dio cuenta que los ojos de Harry ya estaban cerrados y su respiración era más tranquila, sonrió inconscientemente, le fascinaba ver como las facciones de su novio se volvían más suaves, su cabeza descansaba en su pecho y se veía en paz. No podía creer lo afortunado que era de tenerlo.
–Te amo bebé.– susurró contra su mejilla, sabiendo que Harry no lo escucharía, pero nunca era mal momento para decirlo.
Con cuidado de no despertarlo se levantó del sofá con él en brazos, sus piernas envueltas en su cintura, estaba ya acostumbrado a aquello, era una rutina. Ya en la habitación lo depositó suavemente en la cama y él se colocó su pijama, acostandose detrás de Harry.
Él siendo la cuchara grande y Harry la cuchara pequeña.
Sonrió besando el hombro de su novio y sus manos acariciaban su cabello, para luego él también quedarse dormido.