ECOS DE RESILIENCIA En lo más hondo, su alma se quebró, la noche oscura el alba le entregó. Un alma rota, buscó su sendero, entre ecos amargos de un ayer. En cada página, tan herida, se ahogó la batalla perdida. Y así, con alas que el dolor le obsequió, más allá del abismo, su espíritu se alzó. Con la fuerza tierna de un huracán que llora, de sus cenizas, su amor renace ahora. Silencios que nunca dirá, su corazón sangra y emergerá. No es un sueño, es su verdad desnuda, un lamento con su pena más aguda. Palabras que queman, tatuajes en la piel, sanan también, lágrimas de miel. Y así, con alas que el dolor le obsequió, más allá del abismo, su espíritu se alzó. Con la fuerza tierna de un huracán que llora, de sus cenizas, su amor renace ahora. Silencios que nunca dirá, su corazón sangra y emergerá. En el abismo de su propia alma, un silencio que ahoga, que desgarra. Y en esa quietud, por fin lo comprende, que es más fuerte de lo que entiende. Y así, con alas que el dolor le obsequió, más allá del abismo, su espíritu se alzó. Con la fuerza tierna de un huracán que llora, de sus cenizas, su amor renace ahora. Silencios que nunca dirá, su corazón sangra y emergerá.












