El italiano caminaba despues de coger su pedido en aquella cafeteria que tanto le gustaba, ahora simplemente queria llegar a su despacho y comer esas rosquillas que tanto le gustaban. Sintio que le hablaban por lo cual Andrew miro a la castaña, alzo una ceja confundido — ¿Enserio? Vale, Ni siquiera me he dado cuenta.
Sin más la chica levantó sus hombros con una pequeña sonrisa, para luego restar importancia al malentendido. —No te preocupes, de no ser por éstas rosquillas, yo también habría corrido de largo sin fijarme, pero estoy en dieta. —bromeó, extendiendo la bolsa al chico.















