seiyy:
‘ no es la gran cosa. ’ prefiere sonreír y observar el camino. ‘ es en paco, en el parque hay un mirador. uno puede estacionarse y simplemente disfrutar la vista. no… no es la gran cosa. ’ utiliza un tono suave en sus palabras, sintiendo la culpa comenzar a crecer. el podría hacer más, llevarle a mejores lugares, compartir más con ella, pero se restringido y le molesta la idea de tener que retener todas las ideas que tenía. no podía llevarle a pasear a esos parques y andar de la mano con ella, ir a explorar la ciudad sin el temor de poner en riesgo todo, pero mantiene el ánimo en alto cuando sabe que al menos estaba con él ahí y entonces, haciéndole compañía. sewoon no era un sujeto ostentoso, sencillo en vestimentas y personalidad, pero eso no significaba que no quisiera hacer lo más para las personas que le importaban. ser más para ella, al menos. ‘ oh… una vez me dijeron que la mejor comida es la que venden en los puestos del centro de manila. así que conseguí pancit bihon, sinigang y ensalada de lato, además… dos pasteles puto de queso dulce. ’ va señalando y su dedo cae en la bolsa en las piernas de la mujer, bebidas y unas golosinas para acompañar si tenía el gusto. no era demasiado y al estar sentado esperando por la comida, podía pensar que en su momento quizás llevaría a sunjung en persona a un lugar así, ideas vagas y sin mucho trasfondo que escondían promesas que sabía cumpliría llegada la ocasión. era un sujeto de palabra, después de todo, su primera promesa discreta para con ella: te volveré a ver, ahí estaban semanas después, ocultos del ojo curioso, buscando formas para encontrarse, verse y acompañarse. estando con ella no había momentos vacíos, una sonrisa complice siempre se pintaba en sus labios y la risa, parecía no faltar. tan dulce y ocurrente, le observa unos segundos con afecto en su mirada. ‘ me alegra saber que te divertiste… sí. ’ responde. ‘ no soy un conocedor de arte, pero esos museos intercativos son mis favoritos… aunque, ganan los planetarios, la verdad. ’ curioso queda unos segundos pensando. ‘ ¿hay otros lugares a los que quieras ir estando aquí? ’ recuerda la lista nada realista de sitios a los cuales volver a visitar en su semana en japón, muy poco realizó de la misma debido al tiempo tan corto y piensa que oportunidades de sobra tendría en un futuro, incluso mejor se sentía cuando imaginaba una buena compañía a su lado, tal vez.
Asiente a medida que habla, intrigada por la idea que había propuesto el contrario y como, a pesar de su peculiaridad, era suficiente para ella. No le preocupaba tanto la ostentación, los lujos, la simpleza era parte de ella, y lo importante no era el lugar, sino la compañía. —Suena algo muy bonito— Le sonríe en respuesta —Ah, Sewoon-ah, no quieras hacer quedar mal al lugar que ni lo he visto— Le pide con una queja en broma que luego corta con una suave risa —Estoy segura que ha de ser muy bonito— Podía dar crédito a qué se conformaba con facilidad, pero también a que quería reconocer al menos lo que había pensado para encuentro ilícito por fuera de ojos ajenos, entonces no serviría de nada minimizar algo que ya era demasiado en esos aspectos. Eleva las cejas a medida que intenta retener todos los nombres pero fallando, vuelve a reír y sacude su cabeza —Tendrás que repetirlos de nuevo cuando lleguemos— Confiesa, eran demasiados nombres raros y ya que hubiera gastado en todo ello le generaba una sensación de que parecía estar aprovechándose, era mucho fuera cual fuera el costo, no quería que entrara en gastos cuando podían simplemente comer algo pequeño. En principio, la curiosidad era lo que la había llevado a continuar en contacto con el mayor, curiosidad arrastrada por la comodidad de conversación que despertaba cuando con él hablaba, una tranquilidad poco familiar, pero podía poner en claro que las preguntas del futuro se generaban en su cabeza, se guardaban lejos porque el incierto presente se formulaba tan calmo ¿Para qué? Para que hablar del mañana cuando en el día de hoy estaban así, compartiendo ese espacio, un rato. No dejaría que las dudas disiparan sus ganas de charlar con él. —Oh, el planetario era mi segunda opción, dicen que es muy lindo— Y aquello le roba un pequeño brinco de su asiento por la emoción del punto en común. —¿Aquí? Pues al Acuario y a un lugar súper extraño que se llama ¿La casa del revés? Es un museo donde todos los escenarios son al revés— Una carcajada abandona sus labios y da cuenta que no estaba siendo específica —Hay habitaciones que caminas por los techos, y te toman fotos súper divertidas— Recordaba las vistas en internet y no podía evitar reírse, era algo súper loco y nuevo para ella un lugar como ese —¿Y tú? ¿A dónde más te gustaría ir aquí, Sewoon-ah?— Pregunta observandolo.














