sun-june.
Eleva las cejas anonadada por dicha pregunta, si fuera otra persona podría considerarlo, si fuera esa persona que ahora en mente aparecía fugazmente. —Ninguno, JK-sunbaenim— Admite sin poder encontrar una posible acción que pudiera dejar en claro que la vinculación era completa y absolutamente profesional sobre lo que podría llegar a pensar el contrario, estaría equivocado. Ingresa sin mencionar nueva palabra y acciona cerrando la puerta con el cerrojo en cualquier caso. Hace lo que tenía que hacer, jala la cadena y lava sus manos secandolas al sacudirlas. Destraba la puerta y da cuenta que está atorada —Sunbaenim— Llama con timidez aunque sabe que quizás no podría servirle de nada pedirle ayuda, saca el móvil del pequeño bolsillo de su falda y sólo observa un nombre en la pantalla para poder serle de ayuda. Pero se detiene, la irrupción en espacio ajeno del superior ya era demasiado y hacerle un aviso de su situación podría ser peligroso para ambos, y la puerta —¿Puede empujar la puerta? Creo que está atascada— Informa en nervioso tono al hablar.
deja que la contraria haga lo suyo y regresa a su posición inicial, dejándose caer sobre el sofá con los tobillos cruzados sobre la pequeña mesa de centro. su atención rápidamente vuelve a enfocarse en su teléfono móvil, navegando a desgana entre noticias y polémicas del mundo del entretenimiento. es, sin embargo, la voz de la fémina la que le hace girar el cuello, pensando en ignorarla en un principio... hasta que la curiosidad gana. ‘ ¿atascada? empújala tú. no puede ser tan difícil. ’ implícito va su poco deseo en ponerse de pie. así que continúa en lo suyo, esperando un par de segundos para escucharla salir del encierro; cuando la espera se vuelve larga, suelta una maldición por lo bajo y se pone de pie. ‘ ¿de verdad quedaste encerrada en el maldito baño? ’











