En esta sola noche de luna llena quiero dedicarte mis desaciertos, mi demencia y miles de recuerdos oscuros que ruedan por mi mente una y otra vez. Quiero dedicarte todo el tiempo que gasto en imaginarte, en analizar todo repetitivamente y buscar un último rastro de cordura. Cordura que tenía en el último instante en el que decidiste quedarte y perdí completamente la razón pues realmente nada me importó más que tu y yo, tus labios en los míos comiéndonos el alma a besos, desgarrándonos la piel como animales salvajes; una conexión muy poco frecuente que siempre fue destinada para los dos aunque siempre parecerá simple coincidencia. Encontrar el lado oscuro de las personas es lo mío porque no me gusta la normalidad en absoluto. Me llaman la atención las personas que no están del todo bien, pero que muestran su lado salvaje cuando están en confianza. Cuando descubrí todo lo que escondías quise permanecer a tu lado sentada sin decir palabra alguna, compartiendo nuestros silencios; porque, aunque quiera e intente marcharme una y otra vez; estaré.












